¡Jesu! ¿Me invitas una?… ¡Gracias!…. ¡Te pasaste! ¿Convídame?

¡Pucha que nos cuesta compartir!, ¿ah? O sea es algo que nos enseñan desde chiquititos, esto de lo bueno que es compartir, pero siempre hay algo que nos impide hacerlo y nos cuesta hacerlo.

Bueno, parece que pasa lo mismo con los dones y con los talentos que Dios nos ha entregado. Efectivamente, no solamente cuesta verlos, no solamente cuesta darnos cuenta que existen, si no mucho más aún, ponerlos en servicio de los demás y entregarlos.

Ya les conté la semana pasada que estuve hace muy poco haciendo Ejercicios Espirituales y que tuve una experiencia preciosa de sentirme tocada por Dios y de verdad de gozarme la vida, de gozar todo lo que había vivido y todo lo que Dios me había entregado. Y viví esa experiencia, me gocé en esa experiencia. Pero bueno, después me puse a pensar,a rezar y dije: ¡Qué rico todo esto que Dios me ha dado…… me ha permitido llegar a ser la mujer que soy hoy en día! ¿O no? Y bueno, ¿será para algo todos estos dones y estos talentos y estas experiencias que Dios me ha dado y que me han convertido en la mujer que soy hoy? ¿Hay un para algo en esto?

Así es… Dios es pillo… es muy pillo. Y Él no solamente quería que yo me gozara de todo esto, sino que también me quería entregar un importante mensaje. Todos los dones, todos los regalos, todas las experiencias que Dios nos entrega, no son para guardarlas para uno, son para entregarlas a los demás, son para que todos esos talentos que tenemos podamos ponerlos al servicio de su Reino, al servicio de otras personas. Ya lo dice el Evangelio: “Al que mucho se le dará mucho se le pedirá. Y al que mucho le han confiado, mucho más se le exigirá” (Lc. 12; 48). Y sabe qué entregarte, qué cosas darte… qué experiencias, dones, regalos, darte, para que puedas explotar al máximo tu ser al servicio de los demás.

Pero la decisión de hacer algo con cada una de esas cosas, es nuestra… es tuya, de nadie más. Ahora te pregunto…… ¿realmente quieres guardarte todos esos dones y esos talentos para ti mismo? ¡No pierdas la oportunidad de entregarte! ¡El tiempo es hoy! No pierdas ni un solo minuto más. Si alguien necesita un abrazo, abrázalo. Si alguien necesita una sonrisa, sonríe. ¡Ten la valentía de vivir la solidaridad hoy mismo!

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