¿Cuál es la importancia de educar a nuestros hijos en la virtud? Hoy Giuliana nos lo cuenta en su vlog. ¡No te lo pierdas!

Y para acompañar la reflexión te compartimos este texto:

Las virtudes: herramientas para ser felices

Hace un tiempo me invitaron a dar un conversatorio en un showroom de ropa de bebé en la ciudad en la que vivo. Fue muy lindo, sobre todo porque la gran convocatoria que tuve fue de dos mamás: una embarazada de su primer bebé y la segunda con su niño de dos meses dentro de un portabebés pegado al cuerpo. Y digo que fue lindo porque pudimos conversar sobre lo que me habían pedido que comparta, la educación en virtudes, con toda la calma y paciencia del mundo. Evidentemente, la idea fue hacer una breve introducción al tema porque profundizarlo requiere de un estudio largo.

Empecé contando cómo empecé en esta aventura de investigar sobre educar niños felices. Todo comenzó con el nacimiento de mi primer hijo y el terror que sentí al ver que la felicidad de ese bebé en el futuro dependía muchísimo de mí y de los primeros ladrillos que le pusiera a la estructura de su vida. Descubrir que la felicidad verdadera no estaba en comprar la cunita y el cubrecama en la mejor tienda de decoración de bebés, ni en que tuviera un conjunto de ropa distinto por cada minuto de vida, me llevó directo y sin escala a que ayudarlo a ser feliz dependería mucho de la educación en virtudes.

Con las dos mamás empezamos la reunión analizando cuál era para ellas, tal vez, el peor “defecto” que creían tener y que no le permitían ser tan felices como quisieran. Coincidentemente, la mamá embarazada decía que el desorden; y la otra mamá que era maniática del orden. Claro, fue un ejemplo perfecto que dio pie a explicar que cada virtud tiene dos anti virtudes: lo opuesto y lo exagerado de la misma. En este caso, el desorden y la manía por el orden, porque ambas dificultan la convivencia con los demás.

[pullquote]Luego seguimos discutiendo sobre la importancia de darle a nuestros hijos una educación pensada en inculcarle virtudes, es decir, esas herramientas que no son más que hábitos adquiridos por repetición y que educan la voluntad. Y, para eso, es vital tenerlas como objetivos educativos para aprovechar todas las oportunidades que nos brinda el día a día, para no quedarnos solo en lo teórico de la pedagogía sino para saber aplicarla en nuestra realidad concreta.[/pullquote]

Nos quedamos conversando más de una hora y fue una experiencia muy enriquecedora para mí porque, en realidad, me hizo sentir que había más padres interesados en aprender, en dejar de lado los temores que vienen por defecto con la paternidad y que se querían atrever a apostar por lo realmente importante en la formación de una persona.

De repente, en la próxima oportunidad seremos cuatro… No importa. Lo importante es que haya aunque sea una persona más que quiera hacer las cosas diferente. La labor educativa de todo padre y madre debe tener como objetivo principal educar a un niño feliz que, luego, se convierta en un adulto feliz. Y la felicidad no está en comprarle todos los juguetes que existen en el mercado, sino en darle herramientas para que sea un ser humano virtuoso. En las virtudes están muchos de los recursos que se requieren para ser feliz. El orden, la obediencia, la generosidad, la prudencia, la justicia, entre otras tantas, harán de nuestros hijos seres con capacidades humanas valiosas que los ayudarán a triunfar.

© 2016 – Giuliana Caccia Arana para el Centro de Estudios Católicos – CEC

Giuliana Caccia Arana

Giuliana está casada y tiene dos hijos. Comunicadora social (Universidad de Lima) y Master en Matrimonio y Familia (Universidad de Navarra, España), es creadora de La Mamá Oca y autora del libro “Educación en serio. Reflexiones para ser los padres que nuestros hijos necesitan” (Ed. Planeta/Sello Diana). También es Directora del área de Familia del CEC.

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