amistadLa amistad podría parecer un concepto incompatible en la dinámica empresarial. Quienes creen que pierden autoridad al mostrarse cercanos con sus colaboradores podrían tener una visión del liderazgo basada en el autoritarismo. La amistad puede encauzar y darle una dirección correcta a la autoridad si se entiende rectamente.

Ser amigo no es equivalente a ser condescendiente con los errores de los demás. Por el contrario, la verdadera amistad implica el compromiso con la persona buscando que dé lo mejor de sí. Implica también construir una relación sobre la verdad, aunque esta resulte incómoda; no es decirles a las personas lo que quieren oír, sino lo que necesitan escuchar, aunque esto resulte impopular o traiga incomprensiones.

Muchas veces se construyen relaciones con base en la hipocresía o conveniencia donde se busca sacar provecho de las personas para obtener beneficios propios. Más aún, las mal llamadas “amistades” pueden incluso derivar en situaciones impropias que traspasan los límites del respeto, cayendo incluso en situaciones inmorales.

[pullquote]Es necesario tener una sana distancia para evitar dichos problemas, pero sin que ello signifique generar relaciones frías y distantes con las personas a nuestro alrededor. Es común que muchos trabajadores no se interesen de las personas con quienes comparten diariamente. Me llamó la atención el impacto positivo que generó en un trabajador el hecho de que alguien se acercara a preguntarle con real interés cómo le iba en su casa frente a un problema específico que lo tenía agobiado.[/pullquote]

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He escuchado con frecuencia lo siguiente: «Si la empresa no se preocupa por mí, ¿por qué tendría yo que preocuparme por ella?» El líder de la organización capaz de comprometerse con la persona, velando por asuntos que incluso van más allá de lo específicamente laboral, entiende y valora integralmente al trabajador. Los lazos de amistad que se construyan al interior de la organización van generando un ambiente de trabajo basado en el respeto, y un mayor compromiso de los trabajadores, pues se han ido generando vínculos personales significativos para los miembros de la empresa, en la que se va construyendo una comunidad de personas y no simples funcionarios.

© 2014 – Carlos Muñoz Gallardo para el Centro de Estudios Católicos – CEC
 
 

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