¿Qué tal amigos? Mi nombre es Luis Hernández, y estoy con ustedes porque quiero conversar de algo que me parece muy importante.

En esta primera ocasión, me gustaría abordar el concepto de discapacidad.

¿Ustedes creen que se trata realmente de un concepto que abarca la problemática de las personas que no ven, que no escuchan, que no pueden caminar? Yo creo que no. ¿Y saben por qué? Porque hablar de discapacidad no es tocar el fondo de la realidad.

A mí me parece que ese término es un eufemismo, políticamente correcto, que se usa, por ejemplo, para tapar el hecho de que un problema sensorial, físico o mental, sí causa incapacidades.

No suena bonito decirlo, pero efectivamente, ahora, yo no sé por qué nos hacemos tantos problemas; incapacidades también las tienen las personas que ven, que escuchan, que caminan, que no presentan ningún tipo de problema mental o intelectual. Entonces, pues, no habría por qué negar la incapacidad; lo que hay que afirmar es la realidad de quienes tenemos algún problema de tipo sensorial, mental, intelectual o físico.

Lo que nosotros tenemos es una disfuncionalidad. Nosotros debemos darle cara a la realidad y comprender que lo que nos ocurre es que, o uno de nuestros sentidos no funciona, o asimismo uno de nuestros miembros, pueden ser las piernas, los brazos. Por eso hablamos de disfuncionalidad en forma concreta.

Si enfocamos así la realidad, vamos a poder tocar al fondo y vamos a poder encontrar también la forma de enfrentar las situaciones que se nos presentan.

Si andamos con rodeos, como el de discapacidad o con eufemismos, no vamos a llegar muy lejos.

Por eso, veamos bien la cosa. En nuestro caso, se trata de personas con disfuncionalidad, y es así como debemos entenderlas y tratarlas.

#SOS

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