En una reciente encuesta realizada en clases de educación sexual en una escuela secundaria se les preguntó a las chicas cuál era para ellas la pregunta más importante sobre sexualidad. Contrariamente a la expectativa de los profesores, no se refería a métodos de control natal o enfermedades de transmisión sexual. Las chicas querían saber cómo decir que NO a un chico sin herir sus sentimientos. Claro, no querían herir sus sentimientos, pero bajo éste velo se ocultaba una preocupación secreta: temían el rechazo.

Yo sé lo que se siente. Me acuerdo haber cedido a las presiones de un enamorado porque de haberme resistido, habríamos tenido una pelea. Todo en mi corazón decía ¡NO! Sabía que a veces él me veía como algo a conquistar, pero trataba de no pensar en ello. Pensaba:

 

“bueno, yo lo amo, y esto lo mantiene feliz. No es como si no lo hubiéramos hecho antes. Además, yo no quiero terminar con él luego de haberle dado tanto”.

Creo que una chica lo expresó bien cuando dijo:

“me sentía extraña y, en cierto sentido, usada. Era como si los dos estuviéramos preocupados de la misma persona: él. Yo me sentí excluida”.

Sentirme así era una clara señal para dejarlo, pero no lo hice. Sentía que no podía. Me moría de miedo pensando que si lo dejaba, me quedaba sin amor. No podía ver que ya me había quedado sin amor por quedarme con alguien que amaba el sexo más que a mí.

Una chica se da cuenta que está siendo utilizada cuando busca evadir y racionalizar todo. Se concentra tanto en lo que no está haciendo que nunca se da cuenta de lo que está haciendo. Tiene miedo de decir NO y marcar el límite, porque eso sería una prueba del amor que él le tiene, y sabe que él no pasará esa prueba. Muy en el fondo tiene miedo de gustarle sólo por el placer que le da. Así, sólo consiente, saliendo al paso de sus “necesidades” y soñando que las cosas van a cambiar.

Pero la pureza nunca arruina relaciones amorosas. Si la relación está basada en la lujuria, la pureza acabará con ella. Pero si la relación está basada en el amor, la pureza la guardará. Una chica de secundaria dijo:

“Desde que mi enamorado y yo dimos un paso atrás, he ganado tanto más respeto hacia él. Hemos crecido en cercanía, nos respetamos más el uno al otro, sabemos que estamos haciendo lo que Dios quiere, hemos crecido en nuestro amor, y nos divertimos mucho cuando estamos juntos. Y todo ello se debe a que nos deshicimos de la tensión de todas las cosas físicas”.
La pureza es amor. En palabras de otra joven mujer:

“el amor que siento hacia él es tan fuerte que no quiero comprometer su dignidad. ¡Yo tengo la intención de convertirme en su esposa!”.

Chicas que seriamente se proponen encontrar el amor necesitan hacerse de una columna vertebral, como estas mujeres. Imagínate si cada chica en la tierra empezase a ser pura y a respetar su cuerpo y a su futuro esposo. De seguro, muchas se quedarían sin cita para el próximo fin de semana, pero los chicos entenderían rápidamente que si quieren la compañía de una mujer, tendrán que ser caballeros.

Al valorar su propia pureza, la mujer puede ayudar al chico a entender que su cuerpo es un tesoro para ser apreciado, no alguna meta a ser conquistada.

Cuando se trata de decir NO, las habilidades para negarse no empiezan cuando ya has llegado a la intimidad física con un chico y él quiere probar algo nuevo. Decir NO, en primer lugar, significa no colocarte a ti misma en ese tipo de situaciones. Incluso puede empezar con decirle no desde el inicio a ese chico que te invita a salir. Debes empezar a decir NO a las malas relaciones —y enganches sin sentido— antes de empezarlas.

Cuando una relación empieza bien, basada en una amistad larga y centrada en Dios, probablemente no haya necesidad de decirle NO a un chico: el será lo suficientemente respetuoso y dueño de sí como para llevarte a la pureza. Encontrar a un hombre así no es un sueño ridículo.

Si un chico insiste tratando de hacer cosas sexuales con una chica luego de que ella ya le dijo que “NO”, y ella no termina con él, le estará enseñando a tratarla sin respeto. Después de todo, si tiene que darle algún placer sexual para quedarse con él, de todas maneras lo perderá, porque él no la ama de verdad. Sólo está tratando de obtener lo que quiere debilitando su compromiso con la pureza por medio de su encanto, haciéndola sentir culpable, por la ira, amenazas, afecto, o con lo que sea.

Si él realmente te ama, no te va a presionar ni insistir.

Conozco a una joven que sacó el sexo de su relación. Ahora su enamorado le compra una rosa blanca el primer día de cada mes en señal del nuevo compromiso que hicieron.

¿No desearías un hombre así? Si te has conformado con menos, deja de sentir lástima por ti misma y sal de esa relación. Si aún temes decir NO, da un paso atrás y date cuenta lo mala que es esa señal. ¿Qué dice eso de él y de lo que él busca en ti?

No tienes que esperar hasta que tengas una “gran autoestima” para empezar a decir que “no”, porque es diciendo “¡no!” como obtendrás ese respeto de ti misma. ¡Gánatelo! Si continuamente te preocupas de que un chico vaya a rechazarte a menos de que le ofrezcas algo sexual, estás perdiendo la oportunidad de invitarlo a convertirse en un hombre de verdad. Es allí donde crees que eres más débil donde en verdad tienes el mayor poder. (Crystalina Evert, Feminidad Pura, p. 19.)

Artículo escrito para La Opción V

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