Si ustedes entran a ver el perfil de mis redes sociales van a encontrar que luego de la descripción de mis títulos académicos, pongo que ante todo, soy esposa de Pablo y madre de dos hermosos hijos. Eso es algo que a todos nos puede parecer muy natural, sin embargo, me sorprendió una vez, entre un mar de comentarios, encontrar uno que me llamó mucho la atención, que era una mujer que decía: “No soporto a estas mujeres, que antes de poner su individualidad, ponen que son madres y esposas”.

Y me quedé pensando y dije, ¿por qué hoy nos molesta tanto, nos incomoda tanto, decir que queremos o que somos esposas y madres? La verdad que no tengo una respuesta concreta, pero sí me gustaría reflexionar un poco, ¿por qué es que hoy a una mujer le puede incomodar tanto que otras mujeres queramos ser esposas y madres y nos sintamos orgullosas de eso?

¿No es acaso la familia ese lugar donde la gran mayoría de nosotros llegamos cuando nacemos? ¿No es la familia ese sitio donde se alegran cuando llega un bebé, nuestro papá, nuestra mamá, nuestros abuelos, tíos, hermanos, primos? Antes de ser profesionales, no sé, ingenieros, arquitectos, comunicadores, ¿no somos hijos, hermanos? ¿Nuestra primera identidad no es la de la familia? Los padres, ¿no nos sentimos orgullosos cuando nuestros hijos tienen algún logro e inclusive, sentimos que somos parte de este? ¿No es acaso común ver a una mamá decir: “Es mi hijo, es mi hijo, ese que ganó”?

¿Nos sentiríamos bien, acaso si este hijo nos parara y nos dijera: “Un ratito mamá, antes de ser tu hijo, soy un futbolista o soy un basquetbolista o soy un estudiante”?

Reflexionemos porque hoy, para algunos, es tan incómodo tener este rol familiar. ¿No será, acaso, que nos estamos contaminando de alguna manera de esta cultura anti familia, anti maternidad? Les dejo la idea para meditarla.

liana

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  • Valorar nuestras familias y ponerlas en el primer lugar, es nuestra responsabilidad y deber. Antes de nuestra responsabilidad laboral y social, está nuestra responsabilidad familiar. Algunas veces tenemos que simplificar nuestras vidas, y dejar de amar tanto las cosas materiales, para poder disfrutar y amar a nuestras familias
    como se debe. Un tema que vale la pena explorar y bastante.