El día de hoy, traeremos a la palestra otro gran clásico del cine mundial. Se trata de la película alemana “M”, título traducido en México como “M el Maldito” y en España como “M el Vampiro de Dusseldorf”. Es la primera película sonora del cineasta alemán Fritz Lang, del año 1931, señalada como la primera película en plantear elementos policiacos y de thriller psicológico, que posteriormente se utilizarían en el cine negro.

La trama está basada en un caso verídico y se centra en un asesino en serie, interpretado por el actor alemán Pete Lorre, que asesina a niños en una localidad alemana. La primera parte de la historia se enfoca en el impacto social que ello provoca en la ciudadanía, retratando, de una manera bastante expresiva, las reacciones en las diferentes esferas sociales, desde las vecindades, la policía, la política, incluso llegando hasta el hampa. Ámbitos todos en los que se repudia profundamente al criminal y a los crímenes cometidos. La segunda parte se centra en el descubrimiento del asesino, su captura y ajusticiamiento, llevado a cabo por el mismo pueblo de manera directa, prescindiendo de la institucionalidad.

La película, junto con diseccionar a la criminalidad patológica, cosa totalmente novedosa en el cine de esos años, además plantea una crítica punzante a la sociedad, sus reacciones y su actuar colectivo, ya que, en el final puede apreciarse una tensión constante entre la justicia y la venganza.

Desde el punto de vista técnico, se destaca la banda sonora, utilizada de manera genial para contar la historia, y marcar las diferencias entre un acto y otro. Ello era bastante común en el cine alemán, por ejemplo en cineastas como F.W. Murnau. Fritz Lang, quien utiliza la música de forma precisa. Dentro de ese tópico, es importante destacar un leimotiv (melodía utilizada para identificar a un personaje o una situación) usado para el asesino: la melodía de “En el Salón del Rey de la Montaña” de la obra Peer Gynt de Grieg. Cada vez que aparece la silueta de quien se nos sugiere como el malvado asesino, se le escucha silbar esa melodía, lo que genera una expectación, especialmente cuando esa imagen y esa melodía se contrastan con una escena donde hay uno o más niños. Aquí el realizador trabaja el suspenso de una manera realmente magistral, considerando sobre todo en que el cine sonoro estaba naciendo recién, y esta es la primera película sonora del director.

También podemos destacar la actuación de Pete Lorre, en su primer rol protagónico, y que lo estigmatizaría de ahí en adelante como el paradigma de un villano. Desde esa película, es conocido mayormente por haber interpretado siempre a carismáticos y pérfidos villanos y antagonistas, incluso para Hitchcok en el film “El hombre que sabía demasiado”. Un actor que venía del mundo del teatro, y que despliega su enorme talento en la pantalla, traspasándola con creces.

En el trasfondo planteado por la cinta, es donde radica su fuerza y su relevancia argumental. El argumento, como ya dijimos, gira en torno al impacto social que produce un crimen siniestro. En cómo la sociedad, en sus diferentes capas, se organiza de manera natural y espontánea, primero para reprochar el crimen, luego para perseguir al malhechor, y finalmente para aprisionarlo y juzgarlo, prescindiendo de las estructuras oficiales. Eso nos lleva a profundas reflexiones sobre la justicia.

El film retrata magistralmente de qué manera, muchas veces motivada por un fin noble, la sociedad traspasa la barrera de lo justo, cayendo en la venganza, y transformándose en el mal que busca combatir, cuando toma la justicia por propia mano. Distintos personajes van representando sutilmente esas visiones a lo largo de la película, hasta entrar en conflicto al final de ella, dejando el espacio para pensar y discutir sobre este tema.

Todo cobra una tremenda relevancia hoy, ya entrado el siglo XXI, donde tenemos una sociedad totalmente empoderada, articulada a través de las redes sociales y las distintas plataformas tecnológicas. Una ciudadanía que tiene acceso a la información y a la opinión. Que enarbola muchas veces causas nobles, y que en ese afán, atraviesa las barreras del ajusticiamiento, muchas veces distorsionando el fin que se persigue. Es un reflejo actualizado de lo que ocurre en la película, de más de medio siglo de antigüedad, pero totalmente vigente en las temáticas planteadas. “M” es una invitación a pensar en el tipo de sociedad que queremos construir, y el tipo de justicia al que queremos aspirar.

@emperadorcinefilo

#GO

Muchas veces en las películas los límites entre la maldad y el bien se desdibujan, como es el caso de Thanos en “Avengers, Infinity War”. Lee esta columna de María Jesús Vacarezza

 

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