narciso_coverLa mitología griega describe a un personaje llamado Narciso, un joven cuya belleza lo llevaba a contemplarse permanentemente frente a un lago hasta que arrojándose a las aguas murió ahogado. Esto nos da una idea del peligro de la autorreferencialidad que en casos extremos llega a lo que se denomina narcisismo en Psicología.

Aplicando esta realidad al mundo laboral, el liderazgo autorreferencial perjudica a la empresa. Cuando el jefe se vuelve el centro de la realidad busca que toda la organización gire en torno a sí. Las personas a su alrededor serían como un espejo en el cual él pueda ver reflejado sus logros, aciertos. No hay un interés real por la persona ni su desarrollo, sino en tanto y cuanto le puedan representar algo para estimular su propio ego o fines personales.

Este tipo de personalidad muchas veces cae en una especie de “mesianismo”, es decir, creerse como el único enviado y capaz de solucionar los problemas de la organización que nadie más es capaz de ver ni de abordar con efectividad. Por ello, es muy crítico con el trabajo de los demás y desconfiado de su entorno. Va construyendo así una muralla para protegerse de su ambiente que lo va aislando de los demás y se va quedando solo. Paradójicamente dichas murallas que aparentemente lo protegían se han vuelto tan sofisticadas que le impiden salir de ellas, quedándose atrapado en sus racionalizaciones, justificaciones e ideas distorsionadas de la realidad.

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[pullquote]Para ir erradicando esta visión es necesario entender el liderazgo como un camino de servicio, en el cual el líder es capaz busca salir al encuentro de las necesidades de los demás, se ve necesitado de su equipo, y valora los distintos aportes y diferencias de los miembros de la empresa. Haciendo la analogía con una orquesta de música, el director de la misma no pretende tocar todos los instrumentos, sino que es un mediador capaz de armonizar los distintos sonidos de tal forma que en su conjunto se obtenga una armonía melodiosa. Valorando a cada miembro con sus riquezas y particularidades se da una verdadera complementariedad en la institución.[/pullquote]

© 2015 – Carlos Muñoz Gallardo para el Centro de Estudios Católicos – CEC

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