Las mujeres están retrasando su maternidad cada vez más. De hecho, según un estudio realizado por el Instituto de reproducción asistida y ginecología FIVIR, cuatro de cada diez mujeres -cerca del 45 %- deciden no tener hijos a temprana edad por motivos laborales o la falta de seguridad económica.

Esto va acompañado por un aumento de mujeres que deciden congelar sus óvulos para luego hacer una fecundación in vitro y de hecho lo están haciendo antes de los 20 años según The New York Times.

Ahora bien, congelar óvulos lleva algunos dilemas éticos que pueden volverse complicados. Nacen preguntas como: ¿Qué debe pasar con los ovocitos congelados si te mueres o si dejas de poder tomar decisiones por ti misma? ¿Si no usas tus óvulos quieres donárselos a alguien más? ¿Con qué condiciones? ¿Te gustaría que se usaran para la investigación? ¿Es finalmente ético para la vida someterse a este procedimiento?

De hecho, todas las mujeres que congelan sus óvulos deben firmar documentos en los que se especifica cómo se van a usar y expertos dicen que se debiera evitar siempre congelar más óvulos de los necesarios.

¿Cuál es la opinión de la Iglesia en este tema? Ella afirma que la cuestión no es la tecnología en sí, sino la opción posible de destruir nuevas vidas. Nunca se ha dejado de apoyar a madres y familias a perseguir el sueño de la maternidad, pero siempre y cuando la dignidad humana sea respetada.

Ahora bien, en la nueva carta para los agentes sanitarios, que actualiza la de 1995 realizada durante el pontificado de san Juan Pablo II, la Iglesia afirma que sí permite la congelación de óvulos en el caso de mujeres que se someten a terapias oncológicas que de alguna u otra manera sí puedan ver afectada su fertilidad. Pero es enfática en la misma carta en rechazar la gestación de embriones de forma artificial, la clonación y cualquier técnica similar: “El ingente número de embriones congelados existentes, muchos de los cuales son destinados a convertirse en «huérfanos», hace surgir la pregunta sobre qué hacer cuando expire el tiempo de conservación previsto”.

La realidad es que las mujeres sí están retrasando su maternidad por las más diversas razones, pero en la mayoría porque quieren crecer profesionalmente antes de decidirse a ser madres. Más allá del discernimiento personal de cada mujer, la capacidad de dar vida a una persona es maravillosa y no deberíamos desestimarla.

¿Cuál es tu opinión al respecto? Y por otro lado, ¿crees que la Iglesia debiera ser más flexible en este tema?

#LOVE #FIT

¿Y si le ponemos rostro real al aborto?

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