Creer en uno mismo y quererse, es fundamental para la vida. Sin embargo, hay una línea muy delgada entre este amor propio tan necesario para nuestro desarrollo personal y el convertirnos en una persona soberbia.

Pero, ¿qué significa ser soberbio?

Podríamos decir que es aquella persona que actúa como si fuera superior, más valiosa o importante que los demás. Sin embargo, al mismo tiempo, la persona soberbia quiere ser admirada y respetada por todas las grandes cosas que ha hecho o las cualidades especiales que tiene. La soberbia implica un deseo de dominar y una confianza excesiva por tus habilidades, así como una visión sobre uno mismo como merecedor del éxito.

Lamentablemente estos casos son más comunes de lo que quisiéramos y hacen daño al interior de las organizaciones. Los “compañeros” de trabajo dejan de ser el equipo de apoyo, para convertirse en un grupo de personas dominadas por el soberbio. Y es así como el día a día laboral se transforma en una tortura, donde quienes se enfrentan al soberbio no tienen opción de opinar, no hay espacio para el diálogo abierto, sincero y creativo para desarrollar las labores. Acá solo existe una sola voz. La del soberbio. Y peor aún si este es nuestro jefe. El liderazgo se confunde con el simple mandato: “Has esto…” “Has aquello…”. La imagen de quien debiera ser nuestro modelo y ejemplo, se transforma en un ser despreciable y lejano.

La soberbia es uno de los vicios más difíciles de erradicar, pues la persona al creerse superior al resto no acepta ningún tipo de ayuda o no la cree necesitarla.

Diversos estudios en Europa y América, por ejemplo, concluyen que una de las principales causales de renuncias son los maltratos de distintos tipos –verbales o no verbales– y manipulaciones psicológicas por parte de jefes tóxicos.

Pero, ¿qué podemos hacer en estos casos? Y lo que es más importante, ¿qué pasa si el jefe soberbio soy yo? Es fácil criticar al jefe o al resto de mis compañeros de trabajo…pero, ¿y si realmente el problema comienza desde mi propia actitud?

Hoy la invitación es a analizarte desde nuestra posición. Quizás el primer paso para cambiar ese ambiente de trabajo tóxico es reconocer nuestros errores y desde ahí, ver cómo cooperar en que el día a día se desarrolle de la mejor manera.

Recuerda que la autoridad debe ser siempre entendida como una oportunidad de servir a las personas que están a nuestro cargo. Esto requiere purificar toda visión ególatra y desterrar toda ambición distorsionada.

Finalmente, si luego de analizar nos damos cuenta que nosotros no somos el problema, se hace necesario discernir si ese es el lugar que merece nuestro tiempo y trabajo.

Consideremos que pasamos más tiempo en nuestros trabajos que en el hogar, por lo que quizás el mejor camino es emprender o buscar nuevas oportunidades donde valoren nuestro trabajo y nos respeten como persona.

#CA$H

“Mi jefe es un grosero, no sé qué hacer”, ¿te suena? Mira este video

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