“Tenemos ya casi 8 años, Ricarte, ¿será tiempo ya suficiente como para casarnos? ¿Hay un tiempo máximo para ser enamorados, novios? ¿Ya no te parece que es mucho tiempo?”.

Mira, en los temas de familia, de parejas, de los seres humanos, en general, en verdad no es como las matemáticas, definitivamente. Los tiempos son muy variables, muchas cosas pueden pasar, lo que parece bueno en uno, es malo en otros, es muy, muy variable.

Muchas veces, lo que parece perdido, de pronto resurge y lo que parecía perfecto, de pronto sucumbe.

Bueno, mira, frente a tu pregunta lo que yo te diría es lo siguiente: en líneas generales, las relaciones son como individuos que van creciendo. A mí siempre me viene a la mente esto de las parejas bebecrece.

Te cuento: resulta que cuando era bebita o bebito, el niñito que nació, a los dos, tres meses, se le puso una ropa, que era de una tela que se estira con el crecimiento. Esta ropita se la compras para que le dure entre los seis meses y el año, año y medio… ¡Qué es un montón! Porque el bebito de seis meses tiene una dimensión y cuando tiene un año, ya está mucho más grande, pero como la ropa se estira, entonces crece con él, bebecrece, así le decían.

Bueno, ¿qué pasa si yo como enamorado me puse una ropita? Nosotros, el enamoramiento se puso su ropita, al año y claro como estaba con su bebecrece, la ropita le sirvió para el segundo año, para el tercer año, pero, ¿qué pasa si llegamos al quinto año y todavía no le hemos cambiado la ropita? Y seguimos siendo los enamoraditos, mi enamorado, mi enamorada. Y llegamos al séptimo año y seguimos con la ropita… ¿te imaginas lo incómodo que debe ser tener una ropa, ya siete años y que ya no da para más? ¿Cómo se estará sintiendo?

Sí, esto lleva a dos posibilidades que hay que mejor evitar: una, que yo por la incomodidad crea que lo que viene a continuación es “me tengo que casar”, es más, ni pregunto, “¿cuándo nos casamos amor?, ¿cuando vemos?”, porque eso es lo natural, es lo que toca o simplemente que crea que como ya la situación se está manejando, se está poniendo difícil, “con nosotros no era, me equivoqué… ¡Claro! Después de siete u ocho años de estar juntos… me equivoqué”.

¿Cómo saberlo? Pues habrá que ir tomando los tiempos justos, tal vez ya llegó el momento de dar el salto, tal vez ya llegó el momento de, por lo menos, formalizar,  pero para eso tengo que volverme a preguntar, volverme a considerar si en verdad, lo que estoy haciendo es forzado por la situación, por lo que comúnmente ocurre, a pesar de que yo ya no me siento a gusto, a pesar de que yo ya no quiero esto, igual lo sigo haciendo porque son siete años y ya que voy a hacer, mi familia, mi tía, mi madrina, espera que nos casemos; o en verdad, soy yo la que cree, el que cree, que juntos podemos hacerla.

No más bebecreces. ¡Quítate eso! Y decide. Lo que quieres es, ¿ponerte los pantalones, ponerte el vestido de un adulto y finalmente, asumir la responsabilidad de fundar un matrimonio? ¿O lo que quieres es, de una vez seguir viviendo tu vida como amigos? Hay una distancia, pero no forzados por ninguna situación, la relación de amor es una relación libre, responsable y me da libertad en la medida que así lo asumo.

Cuando lo que yo siento es presión, cuando lo que yo siento que no me puedo mover, cuando siento que no tengo la libertad para decidir, eso no es amor, eso no es matrimonio, eso no va por allí.  El matrimonio es libertad, en la medida que me permite amar, si quieres ser libre, si quieres casarte, cásate. Pero, si tú tienes dudas, si tú crees que esto no va, por más ocho años, nueve años que tengas, no lo hagas. ¿Quieres casarte a tiempo? Cásate oportunamente, libre y responsablemente de lo que haces.

 

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