Enjugaré.

Enjugaré, Señor, tus lágrimas, tus ojos,
acudiré, Señor, a aquellos pozos
de gracia y de ternura, de paz y caridad
que estánse rebalsando sobre el mundo
haciéndolo fecundo,
haciéndolo verdear.

Derramaré, Señor, mis lágrimas de a poco,
te entregaré, Señor, con grande gozo
a cántaros mi alma, mi entera intimidad,
dispuesto a que renueves este suelo
a punta de consuelo,
de tu humus paternal.

© 2016 Centro de Estudios Católicos – CEC. El blog ArcaAbierta está a cargo de Renzo Chávez

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