El amor que tú me tienes (Palo de higo)

Dondequiera me cautives
yo te digo
que me quedo yo contigo.

Que he salido para verte
forajido,
esperando al exponerte
sin abrigo
se modere el corazón
que me adolece

(no hay reyerta que sepulte en el olvido
el amor que Tú me tienes)

y, si acaso te parece,
yo te sigo;
¿quién irá a detenerme?,
¡voy contigo!;
¿quién irá a detenerte
en tu pasión?

Y aunque sea aquellos clavos y racimos
sosteniendo, sostenerte…

Que aplacaste tú mi frío:
palo de higo
abrazando, me revives.

© 2016 Centro de Estudios Católicos – CEC. El blog ArcaAbierta está a cargo de Renzo Chávez

 

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