Cuando vemos que nuestros cercanos tratan a sus mascotas como hijos, los alojan en hoteles cinco estrellas, no paran de sacarles fotos y les hablan como niños, podemos encontrarnos frente a un caso severo de petofilia.

Muchas personas caen en la petofilia al sufrir una decepción amorosa y deciden refugiar su amor incondicional en sus mascotas. Este amor puede transformarse en una adicción, lo que hace que toda la vida gire en torno a estos seres peludos.

Los casos más severos de petofilia se encuentran en personas que solo logran sentir satisfacción cuando tienen contacto con seres irracionales.

No es malo sentir cariño por nuestras mascotas, todo lo contrario. Pero los expertos dicen que la paranoia por ellos puede ser muy peligroso.

¿Crees que eres una persona con petofilia?

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