Probablemente estos últimos veinte meses haya sido el periodo donde más se ha hablado de innovación en toda la historia empresarial del Perú. La innovación está en boca de todos: políticos, altos ejecutivos, académicos, empresarios y microempresarios, estudiantes, artistas, etc. Es interesante porque aparentemente no va a ser un tema de moda, que así como viene se va, si no más bien quizás sea un tema de conversación recurrente y constante de cara a afrontar esta desafiante era de cambios y velocidad que le toca afrontar a Perú y a toda Latinoamérica.

Un análisis macro seguramente podrá ser revisado en los diarios y magazines económicos tradicionales más importantes del medio, sin embargo, lo que le pasa a los ejecutivos y empresarios, como coloquialmente diríamos, “en la cancha” merece se aborde de manera distinta. Probablemente ya la gran mayoría de empresarios saben el “¿Qué?” (hay que innovar) y el “¿Por qué?” (para ser más competitivos), pero muy pocos saben exactamente el “¿Cómo?”. Según nuestra experiencia y formación, hay una serie de interrogantes que los ejecutivos y empresarios se hacen en el día a día de llevar a su organización a aterrizar la innovación:

¿Qué es la innovación? ¿Cuáles tienen que ser los focos de innovación para la organización? ¿Cuál va a ser la estrategia de innovación? ¿Cuáles son las métricas para medir resultados de dicha estrategia innovación? ¿Es necesario una nueva área de innovación? ¿Cuál es el retorno de la inversión de la innovación? ¿Qué hace un gerente de innovación? ¿Para qué un programa de gestión de la innovación? ¿Cómo construir una cultura de innovación en mi organización? ¿Qué metodologías y herramientas tengo que utilizar para generar innovación? ¿Dónde formo a mis ejecutivos para que lideren la gestión de la innovación?

Evidentemente la forma en la cual una organización tiene que abordar la innovación responde a un entorno y coyuntura especifica: un país y sector empresarial determinado, una cultura empresarial particular, un equipo y desafíos de negocio concretos.

El significado y definición de innovación varía según esos aspectos, en esa línea es altamente recomendable que cada organización reflexione al interno y defina qué es innovación para su empresa, qué piensa el personal de la innovación, etc. En ese trabajo nos daremos cuenta que hay un problema de interpretación. Todos conocemos el ejemplo bíblico de la Torre de Babel, donde hay un objetivo común pero se hablan idiomas distintos el fracaso es seguro. En ese sentido se hará imperativo y prioritario alinear definiciones y conceptos inicialmente y por lo menos del equipo directivo y mandos medios, para que con una definición y lenguaje común, se pueda iniciar el proceso y no quedarse atascados.

También es saludable realizarlo porque se repasará el real sentido de lo que significa el cliente, los productos y/o servicios, la productividad, las competencias, la eficacia, la eficiencia, el liderazgo, etc. para la propia organización, con sus propias bondades y debilidades, con sus propias “jergas” y estructura. Generar como entregable una definición de qué es la innovación para la empresa y en no muy extenso, ya que, será importante no divagar mucho e ir al grano.

#CA$H

¿Cambiar el mundo o ser multimillonario?

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