Para cada uno de nosotros la presencia del Papa Francisco ha tenido un impacto distinto. Yo quiero compartirles tres elementos que para mí han sido muy importantes.

En primer lugar, con sus gestos, el Papa a mí me ha enseñado la cercanía de Dios, la cercanía de un Dios que quiere estar presente en nuestra vida. El Papa, esta persona tan importante, ha hecho gestos impresionantes: tomar el teléfono y llamar a una madre soltera; llamar al zapatero que le preparaba los zapatos; saludar a una persona en la calle, etc.; tantas cosas, tan pequeñas, pero que en el fondo nos hacen cercana esa presencia de Dios y por lo mismo también, cercana la presencia del Vicario de Dios en la Tierra que es el Papa.

En segundo lugar, el Papa ha insistido mucho que él prefiere una Iglesia accidentada a una Iglesia enferma. En el fondo con eso, nos invita a perder el miedo, nos invita a arriesgarnos para evangelizar, para hacer apostolado. Para llevar adelante la Palabra de Dios es necesario arriesgarse y por lo mismo, nos vamos a equivocar muchas veces y el Papa nos invita a no tener miedo, no tener miedo de equivocarse, al error, sino por el contrario, nos invita a ponernos de pie y a seguir adelante.

Te puede interesar  ¡Me encantaría tener tu fe!

Y en tercer lugar, la misericordia. Siguiendo lo que el Papa Juan Pablo II había iniciado con mucha fuerza, el enseñarnos que el nombre de Dios es misericordia, que el rostro de Dios es misericordia, el Papa Francisco ha insistido que el rostro de la Iglesia también tiene que ser misericordia. Por eso tanto yo, como cualquiera de alguno de ustedes, tenemos que ser ese rostro misericordioso de Dios en medio de los hombres. Toda nuestra actividad, todo nuestro apostolado, toda nuestra vida, tiene que tener el rostro de la misericordia de Dios.

Espero que tú también tengas esos elementos que el Papa te pueda haber enseñado estos años y sigamos rezando por él porque eso es lo que él nos ha pedido.

¡Que Dios te bendiga!

© 2017 – P. Sebastián Correa Ehlers para el Centro de Estudios Católicos – CEC

Agregar comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.