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La Semana Mayor que estamos viviendo se llama justamente así porque es la semana más importante del año para el mundo cristiano. Conmemoramos un acontecimiento decisivo para la historia de la humanidad y para la reconciliación personal de cada uno de nosotros. Dios escoge hacerse hombre y desde allí en la fragilidad más extrema ofrendarse como víctima de salvación para todos sin excepción.

statue-jesus-carrying-cross1El camino que Dios elige es la cruz. Signo que no deja indiferente a nadie porque es inaudito. Genera rechazo o adoración. Desde allí –cual púlpito– el Señor Jesús proclama la caridad y señala la ruta del amor como la senda de plenitud de cada persona sobre la tierra.

Nuestra fe dependerá de nuestra actitud ante el crucificado. Para que exista crucificado se necesita de una Cruz y de Cristo. Hace unos años leí un enfoque sobre la vida cristiana especialmente lúcido y cuestionante. Era de Monseñor Fulton Sheen, arzobispo americano del siglo pasado, que con su predicación «tocó la vida de millones en el mundo con su calidez, sabiduría y humor. Un maestro de la comunicación que tenía un gran don de predicar y enseñar el Evangelio de una manera fácil de entender» ((Tomado de https://www.fultonsheen.com)).

Con su impactante simplicidad decía que unos viven un Cristo sin cruz y otros viven una cruz sin Cristo. Detrás de este juego de palabras se desvelan unas actitudes en las que sería bueno examinarnos, para poder acoger con autenticidad al Señor Jesús clavado en una cruz, signo de reconciliación para el corazón del mundo.

biblical-jesus-on-the-cross¿Quiénes viven un Cristo sin cruz? Son aquellos que pretenden tener una vida cristiana sin la cuota de cruz que ello demanda. Rechazan las cruces del camino porque están más apegados a la dosis diaria de hedonismo, vanagloria o tentación de poder que ofrece el mundo. Se aspira a construir una vida cristiana a la propia medida y no ajustar la vida a las exigencias del Evangelio. Se han enamorado del Jesús del perdón y la misericordia pero se incomodan ante las páginas de la renuncia, el sacrificio y la cruz. Con Cristo la cruz es signo de reconciliación.

¿Quiénes viven una cruz sin Cristo? Es el dramático camino escogido por los que quieren quedarse sólo con dos maderos inertes, dos estacas que no tienen ningún valor en sí mismas, que no son capaces de decirle nada al ser humano. Sin Cristo la cruz es un signo de tortura y se desvanece la reconciliación. Ven en la cruz solo lo que tiene de oprimente y penoso. Aquellos que pueden pensar que no hay esperanza ni salvación, que el dolor no tiene ningún sentido y que el sufrimiento es una condena sin salida.

[pullquote]El núcleo de la enseñanza se orienta a entender la perspectiva del crucificado desde una visión de síntesis en donde Cristo muere en una cruz y allí se consuma la gesta de reconciliación con el poder para sanar todas las heridas del corazón humano.[/pullquote]

Demos un paso adelante en esta Semana Santa y acojamos en el interior de nuestro espíritu la locura de un Dios que se hizo hombre y murió por nosotros crucificado.

© 2015 Centro de Estudios Católicos – CEC. El blog Altamar está a cargo de José Alfredo Cabrera Guerra

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La inmensidad del mar es símbolo del inconmensurable misterio del hombre y su cultura. Escribir es una manera de dialogar, proponer y provocar. Altamar es el espacio de encuentro para que cómplices de amistad caminemos juntos al encuentro de la Verdad.
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