Estamos en los inicios del Sínodo Ordinario de la Familia, que comenzó en Roma el pasado Domingo 4 de octubre. La Iglesia, experta en humanidad, quiere presentar ante el mundo la belleza del Evangelio de la familia en todo su esplendor. Si existe un tema que actualmente está en el centro del debate mundial es la familia. No son pocas las fuerzas que intentan desvirtuar e incluso destruir el núcleo de la civilización humana como es el matrimonio y la familia. Podríamos decir que estamos ante una auténtica guerra cultural con incontables daños para el ser humano y su futuro. El Papa Francisco en sus últimos viajes a Ecuador, Bolivia, Paraguay, Cuba y EE.UU. ha insistido en innumerables ocasiones en el valor supremo de la familia como un don particular de Dios para toda su creación. Su propio Hijo ha nacido en el seno de una familia, y cada uno de nosotros fue engendrado para nacer y vivir en una familia. Ese fue y es el Plan de Dios para la humanidad...

family_sy_coverEstamos en los inicios del Sínodo Ordinario de la Familia, que comenzó en Roma el pasado Domingo 4 de octubre. La Iglesia, experta en humanidad, quiere presentar ante el mundo la belleza del Evangelio de la familia en todo su esplendor.

Si existe un tema que actualmente está en el centro del debate mundial es la familia. No son pocas las fuerzas que intentan desvirtuar e incluso destruir el núcleo de la civilización humana como es el matrimonio y la familia. Podríamos decir que estamos ante una auténtica guerra cultural con incontables daños para el ser humano y su futuro.

El Papa Francisco en sus últimos viajes a Ecuador, Bolivia, Paraguay, Cuba y EE.UU. ha insistido en innumerables ocasiones en el valor supremo de la familia como un don particular de Dios para toda su creación. Su propio Hijo ha nacido en el seno de una familia, y cada uno de nosotros fue engendrado para nacer y vivir en una familia. Ese fue y es el Plan de Dios para la humanidad. La familia es el núcleo fundamental de la sociedad, donde se aprenden los valores humanos más trascendentales, donde se fragua el futuro de la existencia del mundo, donde se fabrica la auténtica esperanza.

En el Sínodo de Roma, durante tres semanas, participarán obispos y expertos de todo el mundo para discutir sobre el valor perenne del matrimonio y la familia, como también para enfrentar desafíos pastorales desde la verdad del Evangelio.

¿Cómo podemos participar nosotros de este importante evento de trascendencia mundial?

Primero, a través de la oración. Especialmente en este tiempo cada familia tiene que ser una pequeña iglesia doméstica donde la alabanza, la acción de gracias y las peticiones a Dios se hagan más frecuentes. Especialmente habrá que rezar por los participantes al Sínodo para que abiertos a la fuerza del Espíritu Santo puedan responder con fidelidad a lo que Dios quiere para la familia en la Iglesia y para el mundo. Ofrecer nuestros quehaceres cotidianos y elevar constantes oraciones a Dios en este tiempo por el Sínodo creo que puede ser una manera muy concreta de participar de este acontecimiento de importancia universal.

En segundo lugar creo que, conociendo las experiencias anteriores, debemos informarnos bien sobre lo que sucede en el Sínodo. Sabemos que muchos medios de comunicación en lugar de informar verazmente lo que se discute en el Sínodo van a tender a tergiversar y a desinformar. Nosotros como hombres y mujeres de fe tenemos la responsabilidad de transmitir con autenticidad –leyendo fuentes confiables de información– a otras personas en el mundo que necesitan una luz clara de la verdad de la Iglesia y del Evangelio. Estos días especialmente de Sínodo pueden ser una ocasión para ser sal de la tierra y luz del mundo anunciando lo que realmente sucede al interior de la Iglesia.

Por último, nuestra actitud después del Sínodo será la de estar a la expectativa del Santo Padre. Él será la guía y marcará el derrotero del camino de la Iglesia con respecto al matrimonio y la familia. Desde ya tenemos que empezar a formarnos y capacitarnos para una acción apostólica mucho más creativa, audaz y renovada hacia la vida matrimonial y familiar. Hoy más que nunca necesitamos proclamar el Evangelio de la familia, de la fecundidad, de la fidelidad, la belleza de tener hijos y de educarlos, etc.

[pullquote]De manera especial creo que debemos dedicar muchos esfuerzos en el apostolado y formación de las nuevas parejas que quieran recibir el sacramento del matrimonio, como también saber acompañar a las parejas que puedan estar pasando momentos de dificultad y crisis. Y en última instancia considero que la pastoral con los hermanos casados que han sufrido una separación y están viviendo una nueva unión requerirá de la Iglesia un apostolado en concordancia con las graves situaciones que viven muchas parejas en el mundo.[/pullquote]

Participemos del Sínodo de la familia. No seamos meros espectadores. Vivamos con intensidad de oración, comunión y formación estos días de Sínodo.

© 2015 – José Alfredo Cabrera Guerra para el Centro de Estudios Católicos – CEC

José Alfredo Cabrera Guerra

José Alfredo nació en junio de 1967 en Lima (Perú). Es licenciado en Psicología en la Universidad Católica del Norte en Colombia como también Licenciado en Filosofía y Ciencias Religiosas de la Universidad Católica de Oriente también en Colombia.
Es Coordinador de Formación y Coaching de la Escuela de Negocios Humane en Guayaquil (Ecuador). Realiza psicoterapia en el PIAC (Psicoterapia Integral y Análisis Conductual). Es Director Regional en Ecuador del Centro de Estudios Católicos CEC.

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