Hola amigos, hoy quiero comentarles la película Silencio de Martin Scorsese.
Es una película muy interesante, compleja, con muchos elementos y que, por lo mismo, está siendo muy comentada.

A la vez, como es compleja y tiene muchos elementos, también puede causar mucha confusión.

Por lo mismo, quisiera dar algunos elementos para ayudarlos a dirigir, a entender, a categorizar esta película y así justamente poder comprender lo que está detrás de la trama.

Voy a desarrollar algunos de los personajes de la película; por lo mismo, para desarrollarlos, tendré que explicar la trama, así que tendremos “spoilers”. Los que quieran ver la película y no quieran enterarse de lo que pasa durante la película, les recomiendo no ver este video. Por el contrario, si quieren ir a ver la película estando mejor informados, les recomiendo ver este video para que la puedan aprovechar y entender a fondo.

La película trata sobre temas fascinantes: la inculturación del evangelio, la capacidad de dar la vida por Cristo, la experiencia del silencio de Dios ante las tribulaciones, lo que significa dar la vida por los demás y así podríamos hablar de muchos elementos.

Pero hoy yo me quiero centrar en un elemento específico: aquellas personas que viven abiertos a la trascendencia y aquellos que viven cerrados a la trascendencia.

Al decir abiertos a la trascendencia me refiero a que creen que hay algo después de esta vida, que hay algo más allá, más allá de lo tangible, de lo que podemos tocar. La existencia de Dios, la existencia de un paraíso, etc. Y, por el contrario, los que están cerrados a la trascendencia, los que creen que acá se agota todo y que, por lo mismo, no solamente el mundo material, sino nuestra vida en este mundo, es lo único que importa.

Inicialmente la película cuenta que el Padre Ferreira, que es un misionero jesuita que había tenido una exitosa misión en Japón, finalmente al parecer había apostatado, había renunciado a su fe en Jesucristo. Y por lo mismo, dos jóvenes misioneros deciden viajar a Japón para ayudarlo a entrar en razón o para más bien demostrar que lo que se decía de él, era mentira.

Estos misioneros se van adentrando en el misterio de Japón. Para hacerlo van siendo acompañados por Kichijiro, quien era un alcohólico japonés que había sido expulsado de Japón y estaba originalmente en China. Él los acompaña y los introduce en las pequeñas aldeas de las periferias de Japón donde había esas pequeñas colonias de cristianos que tenían que vivir en catacumbas. En medio de las noches rezaban unidos con temor a ser encontrados por el gran inquisidor, que era aquel que con su ejército los perseguía para que, o apostataran o finalmente dieran su vida por Cristo.

Por un lado, Kichijiro va mostrando su carácter a lo largo de la trama y nos damos cuenta que él tenía una historia detrás. ¿Cuál es esta historia que tenía detrás? Que él había apostatado de la fe y eso nos va presentando un personaje deplorable, aquel que traiciona, aquel que da su palabra y después no la cumple y así una, dos, tres veces él va traicionando una y otra vez. También traicionando a sus más amigos. Es un débil, es aquel que no tiene voluntad y nos parece que en el fondo es aquel que se quiere aferrar a la vida. Por eso podríamos decir que pareciera ser alguien que no está abierto a la trascendencia.

Por el otro lado, los cristianos de las catacumbas son aquellos que, a pesar de ser sencillos y de que su fe no es muy instruida, dan la vida. ¿Por qué? Porque sueñan con un gran ideal: Paraíso. Un mundo donde todo va a ser mejor, un mundo donde no habrá peleas, donde no habrá sufrimiento, donde todo será felicidad. Y por lo mismo, vale la pena sufrir un poco en esta vida para alcanzar ese Paraíso. Vale la pena el martirio, vale la pena el defender el nombre de Cristo incluso hasta la muerte. ¿Por qué? Porque finalmente eso nos abrirá las puertas del cielo.

El Padre Rodríguez y el Padre Garupe sintonizan inmediatamente con los aldeanos, con esos cristianos de catacumbas. Por lo mismo, los acompañan, les dan los sacramentos y los van guiando durante un largo tiempo.

Finalmente son encontrados por el inquisidor y al ser encontrados por el inquisidor los pone en una terrible prueba. Hace que varios de estos aldeanos tengan que dar su vida y culpa justamente a los misioneros de la vida de estos hombres sencillos.

Garupe termina también dando su vida por los demás, dando su vida por aquellos que estaban dado la vida por Cristo y de alguna manera también da su vida por Cristo.

Por el contrario, el Padre Rodríguez es encarcelado y comienzan a martirizar un cristiano tras otro frente a su propia mirada y lo ponen en una disyuntiva crucial. Se le dice: nosotros podemos dejar de matar a estos cristianos si tú apostatas, si tú renuncias a tu fe. No depende de ellos que apostaten o no, depende de ti. Si es que tú renuncias a tu fe, tú los salvarás a ellos. Y ahí es donde la trama ya se entremezcla y se hace sumamente compleja. ¿Por qué digo esto? Porque en el fondo el Padre Rodríguez tiene en su propia mano la vida de estos hombres y la pregunta es sencilla: ¿Qué hago? ¿evangelizar, llevar adelante la palabra de Cristo, mostrar que el Paraíso existe y que en el fondo vale la pena el sacrificio en este mundo o yo estoy dispuesto a sacrificar mi propia fe y por lo mismo puedo salvar la vida de estos hombres?

El Padre Ferreira quien aparece ya en escena ya había tomado su opción y él había decidido apostatar con tal de salvar a aquellos que estaban siendo torturados.

En el fondo lo que nos muestra Scorsese y el autor de la novela original, Shūsaku Endō, es que el deseo de poder ayudar a estas pobres personas que están siendo torturadas, lleva a Ferreira a renunciar a lo que, para él, era lo más preciado, su fe.

El Padre Rodríguez se ve en la misma suerte: ¿Qué hago?, ¿renuncio a mi fe, apostato, niego a Cristo para salvar a estas personas o dejo que sigan torturando y asesinando a estas personas con tal de que yo mantenga mi fe? Ahí es donde se muestra más claro el horizonte de la trascendencia y el horizonte de la no trascendencia, de la materialidad, de la vida que se reduce solo a lo que conocemos en este mundo. ¿Por qué digo esto? Por la sencilla razón que el salvar a aquellos que estaban sufriendo y siendo torturados, incluso que estaba viviendo el martirio dando su vida por Cristo, que me lleva a mí a tener un corazón misericordioso y a tratar de acercarme y a bajarme a ello, me lleva a pensar que sólo lo de este mundo importa, solamente ahorrar ese sufrimiento a esas personas es lo que importa.

Pero, ¿qué pasa con el Paraíso? ¿qué pasa con la vida eterna? ¿qué pasa si es que yo por salvar la vida de esas personas, esas personas pierden su fe en Jesucristo y por lo mismo no viven el Evangelio y después no se salvan y después no llegan a ese Paraíso que tanto anhelan?

Ese es el argumento que justamente el Padre Rodríguez no ve detrás y termina cediendo su fe, ¿para qué? Para salvar a esas personas. Termina viviendo como un japonés, termina viviendo totalmente inculturado, podríamos decir, convirtiéndose en un japonés más para poder salvar la vida de estos hombres, pero así renuncia a la primera misión del cristiano, que es el testimoniar a Cristo.

Hasta ahí podríamos decir que es una película compleja y que, entendiendo un poco más allá, podríamos entenderla sin ningún problema.

Dónde es que se pone más compleja aún y a mí parecer el autor da un paso más allá, es que el Padre Rodríguez termina tomando su decisión porque finalmente Dios rompe su silencio, ese silencio que lo había tenido en agonía tanto tiempo.

Lo rompe cuando va a tomar la decisión de apostatar y le dice que, así como Él dio su vida por todos nosotros, el Padre Rodríguez tiene que dar lo más preciado que es su fe, para salvar a los demás.

Por lo tanto, nos muestra que Dios toma una postura. ¿Cuál es la postura que Dios parece tomar? La del Padre Rodríguez y la del Padre Ferreira. Por lo mismo, no es una película neutra, no es una película que deja las preguntas abiertas para que cada uno decida y vea justamente que cree que Dios le pide en su vida, sino que nos propone una decisión, nos propone un modelo de vida y nos propone una acción concreta a tomar si es que estamos en situaciones similares a esa.

Por lo mismo, el Padre Rodríguez pasa al mundo de la no trascendencia. El Padre Rodríguez decide renunciar al ideal de una vida eterna, ¿para qué? Para que en este mundo las personas que él conoce, no sufran más.

Por el contrario, y acá es donde ese personaje que era deplorable para nosotros nos sorprende, Kichijiro, que justamente traicionaba una y otra vez por ser débil, acude constantemente a la Confesión. ¿Y por qué acude a la Confesión? Porque a pesar de ser débil, a pesar de saber que es miserable, cree en la trascendencia y necesita tener el perdón de Dios y por lo mismo Kichijiro pasa al mundo de la trascendencia, donde los mártires que dan la vida son los que abren las puertas y alguien sencillo, débil, tal vez pecador, tal vez miserable. como Kichijiro, se abre a la misericordia de Dios a través de un sacramento esperando que ese Dios lo pueda perdonar.

Dos cosas que me parecen muy importantes a resaltar sobre la película. En primer lugar, la visión que Endō, el autor de la novela original tiene sobre el cristianismo y Japón se deja entrever y finalmente es la que triunfa. ¿Cuáles son esas ideas? Primero, una visión pesimista respecto a la vida; segundo, el creer que efectivamente el evangelio no tiene la fuerza para inculturar en Japón y por lo mismo, por más de que exista un esfuerzo evangelizador, jamás el Evangelio podrá permear la cultura japonesa.

Y la segunda cosa que me parece muy importante, es que con la postura que toman sobre la no trascendencia tanto el Padre Ferreira, como los inquisidores japoneses, como el Padre Rodríguez, en el fondo, se refleja mucho de la cultura actual. ¿Qué es eso? Que todo lo actual es lo que importa y que, en el fondo, lo importante es la calidad de vida, lo importante es no sufrir acá, lo importante es evitar que pasen la mayor cantidad de cosas malas acá, pero la apertura al Paraíso, al cielo, a la eternidad, no es lo primordial.

Por eso podríamos ver lamentablemente una de las principales heridas de la Iglesia en la actualidad reflejada en esta película: los cristianos, ¿para qué vivimos?, ¿para este mundo o para la vida eterna?; Tú, ¿para qué sigues a Cristo?, ¿para simplemente evitar que las personas sufran hoy o para que esas personas puedan vivir para siempre en la felicidad de Dios?

Evidentemente los cristianos tenemos que tratar de evitar todo sufrimiento en este mundo y tratar de ayudar a las personas a superar la pobreza, la injusticia, la violencia y todo eso, pero hay un bien supremo que es la eternidad y la caridad suprema es anunciar a ese Señor de vida eterna que es el único que nos puede abrir las puertas para esa eternidad.

Espero haberte ayudado. Ya sabes, si quieres ver la película infórmate bien. Es buena, es inteligente, pero es muy compleja y puede también causar daños si es que no es bien entendida.

Que Dios te bendiga.

© 2017 – P. Sebastián Correa Ehlers para el Centro de Estudios Católicos – CEC

P. Sebastián Correa Ehlers

El P. Sebastián nació en Santiago de Chile en 1982. Desde muy joven se dedicó a la pintura y a la fotografía, habiendo realizado exposiciones de su trabajo en Perú y Chile. Ha publicado dos libros: “El Espíritu del Lugar. Naturaleza y arquitectura en Arequipa”, estudio fotográfico sobre la arquitectura y cultura de algunos lugares del Perú; y “Suyajruna”, que contiene el testimonio fotográfico y periodístico de 10 artistas populares del Perú, sobre sus orígenes, sus tradiciones, su arte y su religiosidad.
Realizó estudios de arquitectura en la Universidad de Chile, y de filosofía y teología en la facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima.
En la actualidad es capellán de la Universidad Gabriela Mistral, miembro del Consejo Directivo de la Fundación CRECE CHILE y director general del Centro de Estudios Católicos CEC.

View all posts

Add comment

Deja un comentario