El sexto escalón que propone San Pedro para avanzar por el camino de la santidad es la filadelfia. Este término griego se traduce como “amor fraterno”. Filadelfía es un término que deriva directamente del vocablo griego “adelfós” (que significa hermano), y puede hacer referencia tanto a la fraternidad física, familiar, como, en un sentido más general, a la fraternidad espiritual. Este último sentido se usaba ya en el judaísmo antiguo para indicar la hermandad entre los miembros de la misma religión, y ciertamente los cristianos heredaron su uso.

“Adelfós” se utiliza con muchísima frecuencia en el Nuevo Testamento para expresar la relación entre los cristianos. El Señor Jesús se sirve también de esta palabra en varias ocasiones, llamando “hermanos” a sus discípulos o a quienes lo escuchaban, o describiendo las relaciones entre los mismos discípulos.

En términos generales, el amor fraterno es el afecto que caracteriza el amor familiar. Implica una relación bondadosa, con afecto y simpatía. No se circunscribe a la relación entre parientes, pues hace referencia también al amor sincero y casto, con corazón puro, de aquellos que nos son particularmente cercanos y queridos, de aquellos con quienes se comparte la fe.

Implica el compañerismo, pero no se reduce a él. Es un vínculo especial que brota del Señor Jesús como raíz, y que se expresa de múltiples maneras en las relaciones de los hermanos en la fe. Se nutre de Cristo y tiende hacia Él. El verdadero amigo es aquel que me conduce al Señor Jesús.

Fuente: Mi Vida en Xto

Kenneth Pierce Balbuena

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