Cuántas veces, en una relación matrimonial, por haber permitido que pasen, a veces,  muchos años sin tomar en cuenta que habían cosas que nos estaban haciendo doler mucho, de pronto, nos enfrentamos a un vacío, a una sequedad, a una irritabilidad constante y frecuente que nos hace pensar si es posible, realmente, seguir adelante.

 

Buscamos ayuda, funciona parcialmente, luego volvemos a caer. Y ya cuando todo está aparentemente perdido, de pronto, aparece algo que podía pensarse como solución o en todo caso como un último aliento.

 

Me preguntas: “Ricarte, ¿valdrá la pena hacer esto que me están proponiendo de una separación terapéutica?”.

 

Mira, yo te voy a decir algo desde el punto de vista médico: hay una cirugía, por lo menos se solía hacer de esta manera, que es la cirugía de colon, cuando esta parte de nuestro intestino puede ser que se lesione gravemente, entonces, hay que retirar una porción de él,  porque está lesionada, está maltratada. El cirujano, pues, corta dos secciones. Retira esta porción que está dañada y se queda con dos porciones de colon.

 

Una de ellas queda pegada a nuestra pared abdominal y la otra se amarra, esperado que los tejidos vuelvan a crecer, que se fortalezcan y una vez que están nuevamente fuertes, se vuelve a operar para volver a juntarlos.

 

Usando esta metáfora de lo que vendría a ser cómo funciona nuestro cuerpo, yo te diría que muchas relaciones, a veces, cuando ya se agotó todo esfuerzo, solamente queda ir por ese camino.

 

Y entonces, la separación terapéutica, en donde, no es que yo renuncie a ningún compromiso. Ojo, porque mucha gente se confunde. Acordado un tiempo particular,  me comprometo contigo a darte y ofrecerte mi silencio y mi fidelidad, tal cual todos estos años. Pero, sobre todo incorporo el silencio, esta oportunidad de hacer un alto para reflexionar sobre mí mismo, sobre mi capacidad de amarte, para mirar si realmente vale la pena darnos esa oportunidad que nos estamos negando por el dolor.

 

A veces, es bueno buscar ayuda, para cada uno, finalmente, reflexionar sobre qué es aquello que me está doliendo tanto y que me impide avanzar.

 

Es posible una separación terapéutica. Pero, ojo, es el último esfuerzo y por lo tanto, justifica, merece de nosotros el máximo esfuerzo. Silencio y fidelidad es lo que ahora podrás regalarte.

Ricarte Cortez

Psicoterapeuta Familiar – Médico

Médico General. Egresado de la Universidad Peruana Cayetano Heredia.
Post Título en el Instituto Familiar Sistémico de Lima – IFASIL – como Terapeuta Familiar Sistémico.
Conciliador Extrajudicial Familiar. Capacitador de personal de las Defensorías del Niño y el Adolescente.
Comunicador Social. Conductor de programas de radio y televisión.
Investigador en: violencia familiar, mediación y epistemología sistémica.
Conferencista.
20 años de experiencia como Terapeuta Sistémico.

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