Cuando hacemos silencio, entramos en nosotros y nos damos cuenta de que poseemos en lo más hondo de nuestro ser los dinamismos de permanencia y despliegue. Somos invitados a vivir cotidianamente según esos impulsos con los cuales nos crearon. El drama del ser humano, hoy en día, empieza porque vive alejado de su Creador y de sí mismo, al decodificar erradamente dichos dinamismos constitutivos.

Los dinamismos fundamentales se traducen psicológicamente en dos necesidades que son percibidas como tales: Necesidad de seguridad y de significación, que buscamos saciar, ya que «el hombre no puede ser feliz si no colma sus necesidades fundamentales de seguridad y significación» ((Ver Camino hacia Dios No. 37, Ser Auténtico)).

El ser humano busca ser y permanecer siendo; por ello necesitamos que nuestra vida tenga una base, un sustento. Esa es la necesidad de seguridad. Dicha necesidad sólo se llena verdaderamente cuando elegimos satisfacerla según una escala de valores que responda objetivamente a nuestro dinamismo fundamental de permanencia. Uno vive libre, sin miedos, sin máscaras, en la medida en que está en contacto con su propia identidad, cuando su vida está fundamentada en el ser por excelencia, en Dios, en su amor.

[pullquote]El dinamismo de despliegue nos conduce a la comunicación, a la amistad, a la donación, al amor. Dicho dinamismo se proyecta en gran parte en la necesidad de significación como expresión de la aceptación de sí mismo y del amor. La significación nos conduce a ver la vida como un horizonte de realización de plenitud que se alcanza por el esfuerzo cotidiano. Es decir, percibir la vida de cada uno como realmente valiosa y fecunda, encontrarle sentido a mi existencia, valorarme y que me valoren. Amar y ser amado.[/pullquote]

La infelicidad de muchos se entiende desde la profunda desorientación en que vive, alejado de sí mismo, sin entenderse ni entender a los demás, cerrado al ser trascendente y a sí mismo, sin considerar lo importante que es decodificar adecuadamente sus dinamismos y necesidades fundamentales.

© 2015 – Humberto Del Castillo Drago para el Centro de Estudios Católicos – CEC

Humberto Del Castillo Drago

Humberto nació en la ciudad de Lima (Perú). Pertenece al Sodalicio de Vida Cristiana, y es fundador y director del Centro de Desarrollo Integral de la Persona Areté.

Actualmente reside en Medellín, Colombia. Puedes visitar su blog en psicologiayvirtud.blogspot.com

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