ulingan_kidsAnalistas del Credit Suisse Research Institute mencionaron en un último informe que la riqueza global ha subido 68% en los últimos 10 años, para llegar  a un nuevo máximo histórico de US$ 241 billones; al mismo tiempo, dicen que el 10% más acaudalado posee el 86% del total de activos del mundo, e incluso especifica que el uno por ciento más adinerado posee el 46% de todos los activos globales.

Ahora, contrastemos estas cifras con un informe del Banco Mundial, en el que se refleja que 400 millones de niños aún viven en extrema pobreza (un tercio del total) y que el dinero que se necesita cada año para levantar más de mil millones de personas de la pobreza extrema es de US$169’000 millones.

En un primer vistazo parece difícil unir estas dos realidades. Incluso nos resulta complicado abordarlo, pero hagámonos algunas preguntas que tal vez iluminen esta realidad: ¿Qué quiere decir que el 1% más adinerado posee el 46% de todos los activos globales? Digámoslo de una forma más sencilla. Quiere decir que un grupo muy pequeño de la población mundial ubicado en algunos países posee casi el 50% de los bienes inmuebles y capital del mundo; junto a esto hagámonos la siguiente pregunta: ¿Por qué un tercio del total de niños en el mundo vive en pobreza extrema? Relacionándolo con la respuesta anterior incluso podríamos preguntarnos: ¿Por qué estas personas con tanto dinero no ayudan a estos niños? ¿Por qué existe tanta desigualdad en el reparto de la riqueza? ¿Es tan difícil compartir?

Respondámonos poco a poco. No podemos afirmar que no los ayudan; simplemente, no sabemos. Tampoco tengo la intención de esbozar alguna teoría económica que solucione este problema y brinde una justa distribución económica. Simplemente «la realidad me impresiona», es decir lo evidente me golpea y me pregunto, en relación con el hombre:

[pullquote]¿Esta desigualdad se solucionaría con quitarle al que más tiene, para darle al que tiene menos? ¿La solución está en un estado que impone impuestos altos a los ricos? ¿es necesario cultivar algún valor entre quienes más tienen para que esta justicia brote de la persona? ¿El cambio no sería más eficaz, pronto y contundente si lo que se vive es la solidaridad y la confianza?[/pullquote]

poor_children04Todo cambio parte del corazón, del interior, de la persona; difícilmente cambiaremos al pobre o al rico si los seguimos viendo como objetos o parte de un engranaje en el que hemos olvidado su dignidad. El hombre no es una pieza del tablero de Monopolio. Es el centro de la realidad. De esta manera el cambio interior, en los que términos como: compasión, misericordia y reconciliación cobran protagonismo, son las experiencias que deben inspirarnos para generar una «revolución del amor».

Es por esto que tener más dinero no te asegura salir de la pobreza, ¿Qué une a este 1% y al tercio de niños? Dentro de muchas cosas, está el que la formación humana y moral de ambos sectores están en riesgo, pues quien más tiene corre el riesgo de olvidarse del particular llamado que tiene a compartir, a entrar en comunión con el otro, a ver la realidad en todas sus dimensiones y comprometerse así con el que menos tiene.

[pullquote]Al mismo tiempo, cada uno de estos niños puede ir ensombreciendo su corazón con el rencor, la amargura y la reducida posibilidad de formarse con una recta humanidad. Con gran agudeza Benedicto XVI menciona que «Sin formas internas de solidaridad y de confianza recíproca, el mercado no puede cumplir plenamente su propia función económica». Esos son los pilares en los que tendremos que ir cimentando este cambio social. No busquemos una solución externa sin antes hacernos la pregunta: ¿Qué tan solidario soy? ¿Cómo vivo la caridad y comunión con el otro? Así, el punto de inicio es nuestro corazón.[/pullquote]

© 2013 – Víctor Ramos para el Centro de Estudios Católicos – CEC

Víctor Ramos

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