¿Te has preguntado qué ocurre en la Misa? Hoy en Sacramentos.FE te respondemos:

¿Qué sucede en la Misa? Cristo está realmente presente en su totalidad

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La Misa es el acto más elevado de toda la religión cristiana, ya que el sacramento de la Eucaristía es el centro y el compendio de todo el cristianismo. E incluso los demás sacramentos se ordenan a éste.

La Palabra de Dios ocupa un puesto preeminente en la celebración litúrgica, pues es vital para la comunidad cristiana: «la Iglesia se edifica y crece escuchando la Palabra de Dios». Por eso «la Iglesia siempre ha venerado las Sagradas Escrituras como lo ha hecho con el Cuerpo de Cristo, pues sobre todo en la sagrada liturgia, nunca ha cesado de tomar y repartir a sus fieles el pan de vida que ofrece en la mesa de la Palabra de Dios y del Cuerpo de Cristo».

¿Qué sucede en la Misa? en profundidad

Desde que Jesús instituyó la Eucaristía, el pueblo cristiano comenzó a reunirse y a celebrar, como Jesús pidió, este banquete sagrado. Así como Jesús caminó con los discípulos de Emaús explicándoles las escrituras y luego se sentó con ellos a la mesa, partió el pan y se los dio, de la misma manera los primeros cristianos unieron desde el principio la Eucaristía a la escucha de la Palabra de Dios, conformando así la estructura fundamental de la Misa.

Esta tiene dos grandes momentos que forman una unidad:

La liturgia de la Palabra, con las lecturas, la homilía y la oración universal.

En este momento Dios nos habla por medio de su Palabra, que es luz para nuestra vida, y a la cual debemos escuchar y acoger con corazón abierto. Así nos disponemos también para el segundo gran momento que es:

La liturgia eucarística, en la cual primero se presentan el pan y vino al Señor, y con ellos presentamos nuestras propias vidas, luego la oración de consagración en la cual se realiza el gran milagro de la transformación del pan y vino en el cuerpo y sangre de Jesús; aunque nuestros ojos no perciban este cambio, el pan ya no es pan, es ese mismo Jesús que nació en un pesebre y murió por nosotros en una cruz. En la Eucaristía Jesús se hace presente en su totalidad; en su cuerpo, su sangre, su alma y su divinidad. Luego, el momento central, la razón de la existencia de la Misa: la comunión, donde los cristianos nos unimos íntimamente a Jesús, nos volvemos uno con Él.

Estos dos grandes momentos conforman lo que conocemos como Misa, que significa “envío”. ¿Por qué? Porque después del encuentro íntimo con Jesús cada uno de nosotros es enviado con la misión de llevar a ese Jesús que hemos recibido al mundo, siendo verdaderos amigos suyos que lo lleven con sus palabras y acciones a los demás.

En el Catecismo

1374 El modo de presencia de Cristo bajo las especies eucarísticas es singular. Eleva la Eucaristía por encima de todos los sacramentos y hace de ella “como la perfección de la vida espiritual y el fin al que tienden todos los sacramentos”. En el Santísimo Sacramento de la Eucaristía están “contenidos verdadera, real y substancialmente el Cuerpo y la Sangre junto con el alma y la divinidad de nuestro Señor Jesucristo, y, por consiguiente, Cristo entero”. «Esta presencia se denomina “real”, no a título exclusivo, como si las otras presencias no fuesen “reales”, sino por excelencia, porque es substancial, y por ella Cristo, Dios y hombre, se hace totalmente presente».

1377 La presencia eucarística de Cristo comienza en el momento de la consagración y dura todo el tiempo que subsistan las especies eucarísticas. Cristo está todo entero presente en cada una de las especies y todo entero en cada una de sus partes, de modo que la fracción del pan no divide a Cristo.

1381 La presencia del verdadero Cuerpo de Cristo y de la verdadera Sangre de Cristo en este sacramento, “no se conoce por los sentidos, dice santo Tomás, sino sólo por la fe, la cual se apoya en la autoridad de Dios”.

Citas de la Sagrada Escritura

“Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos en el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado a ustedes. Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de la historia”. (Mt 28,19)

¿A quién iremos, Tú tienes palabras de vida eterna? (Jn 6, 67)

El que permanece en mí y yo en él, éste lleva mucho fruto. (Jn 15, 5)

El espíritu es el que da la vida, la carne para nada aprovecha. Las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. Pero hay algunos de vosotros que no creen. (Jn 6, 63-64)

Frases del Papa Francisco acerca de ¿Qué sucede en la Misa?

“Sobre la mesa hay una cruz, que indica que sobre ese altar se ofrece el sacrificio de Cristo: es Él el alimento espiritual que allí se recibe, bajo los signos del pan y del vino. Junto a la mesa está el ambón, es decir, el lugar desde el que se proclama la Palabra de Dios: y esto indica que allí se reúnen para escuchar al Señor que habla mediante las Sagradas Escrituras, y, por lo tanto, el alimento que se recibe es también su Palabra. Todos vamos a Misa porque amamos a Jesús y queremos compartir su pasión y su resurrección en la Eucaristía”.

“Palabra y pan en la Misa se convierten en una sola cosa, como en la Última Cena, cuando todas las palabras de Jesús, todos los signos que realizó, se condensaron en el gesto de partir el pan y ofrecer el cáliz, anticipo del sacrificio de la cruz, y en aquellas palabras: «Tomad, comed, éste es mi cuerpo… Tomad, bebed, ésta es mi sangre”.

Y “cuando hablo de liturgia —puntualizó el Pontífice— me refiero principalmente a la santa Misa. Cuando celebramos la Misa, no hacemos una representación de la Última Cena». La Misa «no es una representación; es otra cosa. Es propiamente la Última Cena; es precisamente vivir otra vez la pasión y la muerte redentora del Señor. Es una teofanía: el Señor se hace presente en el altar para ser ofrecido al Padre para la salvación del mundo”.

“Nosotros escuchamos o decimos: “pero, yo no puedo ahora, debo ir a Misa, debo ir a escuchar Misa”. La Misa no se escucha, se participa. Y se participa en esta teofanía, en este misterio de la presencia del Señor entre nosotros». Es algo distinto de las otras formas de nuestra devoción, precisó nuevamente poniendo el ejemplo del belén viviente «que hacemos en las parroquias en Navidad, o el vía crucis que hacemos en Semana Santa». Éstas, explicó, son representaciones; la Eucaristía es «una conmemoración real, es decir, es una teofanía. Dios se acerca y está con nosotros y nosotros participamos en el misterio de la redención”.

Frases de Benedicto XVI acerca de ¿Qué sucede en la Misa?

“La vida cristiana no crece si no se alimenta con la participación en la liturgia, de modo particular en la santa Misa dominical, y con la oración personal diaria, con el contacto personal con Dios”.

“La liturgia no es el recuerdo de acontecimientos pasados, sino que es la presencia viva del Misterio pascual de Cristo que trasciende y une los tiempos y los espacios. Si en la celebración no emerge la centralidad de Cristo no tendremos la liturgia cristiana, totalmente dependiente del Señor y sostenida por su presencia creadora. Dios obra por medio de Cristo y nosotros no podemos obrar sino por medio de él y en él. Cada día debe crecer en nosotros la convicción de que la liturgia no es un «hacer» nuestro o mío, sino que es acción de Dios en nosotros y con nosotros. La eucaristía es acción de Dios en nosotros”.

Frases de San Juan Pablo II acerca de ¿Qué sucede en la Misa?

“La Misa es, a la vez e inseparablemente, el memorial sacrificial en que se perpetúa el sacrificio de la cruz, y el banquete sagrado de la comunión en el Cuerpo y la Sangre del Señor”.

“El culto que se da a la Eucaristía fuera de la Misa es de un valor inestimable en la vida de la Iglesia. Dicho culto está estrechamente unido a la celebración del Sacrificio eucarístico. La presencia de Cristo bajo las sagradas especies que se conservan después de la Misa deriva de la celebración del Sacrificio y tiende a la comunión sacramental y espiritual”.

“El Misterio eucarístico –sacrificio, presencia, banquete –no consiente reducciones ni instrumentalizaciones; debe ser vivido en su integridad, sea durante la celebración, sea en el íntimo coloquio con Jesús apenas recibido en la comunión, sea durante la adoración eucarística fuera de la Misa. Entonces es cuando se construye firmemente la Iglesia y se expresa realmente lo que es: una, santa, católica y apostólica; pueblo, templo y familia de Dios; cuerpo y esposa de Cristo, animada por el Espíritu Santo; sacramento universal de salvación y comunión jerárquicamente estructurada”.

“Pero se nos olvida, por lo general, que la Santa Misa es un verdadero banquete que conmemora la Última Cena. En cada Misa se reúnen los cristianos para participar en la mejor fiesta de las fiestas. El Papa para tener fuerza y decisión necesita alimentarse física y espiritualmente. La espiritual la llena la Divina Eucaristía. Para participar en la Santa Misa necesitamos disposición y voluntad. Aquí no es cuestión de ganas o de entusiasmo, sino que es un acto libre, alegre y necesario en la obligación de dar culto a Dios. La Santa Misa nos da la posibilidad de recibir al Único y Verdadero Dios. En cada Misa, en todas las Misas Dios permanece en sabor y olor del pan y del vino para que después de la Consagración se conviertan en Cuerpo y Sangre de Jesucristo. ¡Que maravilloso milagro!”.

Preguntas para profundizar acerca de ¿Qué sucede en la Misa?

¿Por qué la Misa es los Domingos?

Jesús resucitó el primer día de la semana, al día siguiente del Sabbat (sábado). Por eso los cristianos nos reunimos ese día con Jesús. Con el tiempo llegó a llamarse el día del Señor, en latín “dies dominicus”. De ahí viene nuestra palabra domingo.

¿Por qué es necesario que haya un sacerdote para la celebración de la Misa?

Porque él ha recibido la misión de hacer presente a Jesús en la reunión de los cristianos. Él preside la celebración de la Cena del Señor, en nombre de Jesucristo.

¿Cristo vuelve a morir en cada Misa?

No. En cada Misa se actualiza el misterio de la muerte del Señor. “El memorial recibe un sentido nuevo en el Nuevo Testamento. Cuando la Iglesia celebra la Eucaristía, hace memoria de la Pascua de Cristo y ésta se hace presente: el sacrificio que Cristo ofreció de una vez para siempre en la cruz, permanece siempre actual (cf Hb 7,25-27): «Cuantas veces se renueva en el altar el sacrificio de la cruz, en el que “Cristo, nuestra Pascua, fue inmolado” (1Co 5, 7), se realiza la obra de nuestra redención»“ – Catecismo de la Iglesia Católica 1364.

¿Durante qué parte de la Misa el pan y el vino se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo?

Durante la consagración, después de las palabras “Este es mi Cuerpo y esta es Mi Sangre”. “En la epíclesis, la Iglesia pide al Padre que envíe su Espíritu Santo o el poder de su bendición sobre el pan y el vino, para que se conviertan por su poder, en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, y que quienes toman parte en la Eucaristía sean un solo cuerpo y un solo espíritu. En el relato de la institución, la fuerza de las palabras y de la acción de Cristo y el poder del Espíritu Santo hacen sacramentalmente presentes bajo las especies de pan y de vino su Cuerpo y su Sangre, su sacrificio ofrecido en la cruz de una vez para siempre”. Catecismo de la Iglesia Católica 1353.

¿Por qué la Misa es ofrecida a Dios?

La Misa es ofrecida a Dios para glorificarlo, para darle gracias, para pagar por nuestros pecados, y para pedir su ayuda.

¿Cómo podemos participar de la Misa?

Durante la Misa, los fieles podrán cantar los himnos, escuchar la palabra de Dios en las lecturas y en la homilía del sacerdote, ofrecerse a sí mismos en unión de Jesucristo al padre, y residirán Nuestro Señor en la sagrada eucaristía.

Centro de Estudios Católicos

El Centro de Estudios Católicos CEC nace en 1969 en Lima (Perú), como una iniciativa de un grupo de jóvenes universitarios.

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