Hoy en Sacramentos.FE explicamos el sacramento de la Confirmación como plenitud del Bautismo:

Plenitud del Bautismo

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Aunque se trata de dos sacramentos distintos, hay entre el bautismo y la confirmación una especial unidad. Ambos vienen a configurar la personalidad cristiana que adquiere su plenitud en el sacramento de la Eucaristía.

Podríamos decir que entre estos tres sacramentos existe la misma relación que entre el nacimiento (bautismo), crecimiento (confirmación), y plenitud (eucaristía). Y así como el nacimiento y el crecimiento están ordenados a la plenitud, el bautismo y la confirmación lo están a la eucaristía.

El Bautismo, que es el inicio de la nueva vida en Cristo; la Confirmación, que da fortaleza y plenitud a esa vida; y la Eucaristía, que nos alimenta con el Cuerpo y la Sangre de Cristo para unirnos a Él y transformarnos hasta identificarnos con Él.

También nosotros recibimos en el bautismo el Espíritu Santo junto con la gracia, pero el Señor ha instituido el sacramento de la confirmación, que es necesario para la plenitud de la gracia bautismal. La confirmación une más íntimamente a la Iglesia y enriquece con la fortaleza especial del Espíritu Santo; de forma que nos comprometemos mucho más, como auténticos testigos de Cristo, a extender y defender la fe cristiana con nuestras palabras y obras, a mostrarnos ante los demás como verdaderos discípulos de Cristo.

Plenitud del Bautismo en profundidad

En el Bautismo nuestros padres y padrinos en representación nuestra, si es que todavía éramos bebés, pidieron para nosotros el ser admitidos en la Iglesia y que recibiéramos la gracia de hacernos hijos de Dios. En ese momento ellos asumieron el compromiso de formarnos en la fe cristiana, y aceptaron por nosotros lo que esto implicaba. Pero ese era solo el principio.

Cuando nace un niño, posee la vida y pasa a formar parte de su familia. Sin embargo, falta que este niño crezca, se desarrolle como persona, y alcance la madurez. De la misma manera, en el plano espiritual, luego de ser bautizados, falta aún esa plenitud de madurez, y ahí es donde encontramos el sentido de la Confirmación. Ésta produce en nosotros el crecimiento necesario para que lleguemos a la madurez cristiana. En la Confirmación ya cada uno de nosotros, de manera personal, confirma su fe a nombre propio, y se compromete con Dios a vivir realmente y a anunciar su fe.

Si bien desde el Bautismo ya teníamos al Espíritu Santo en nosotros, en la Confirmación recibimos sus 7 dones, y se nos dan así todas las herramientas que necesitamos en nuestra vida espiritual para ser buenos cristianos.

En el Catecismo

1285 Con el Bautismo y la Eucaristía, el sacramento de la Confirmación constituye el conjunto de los “sacramentos de la iniciación cristiana”, cuya unidad debe ser salvaguardada. Es preciso, pues, explicar a los fieles que la recepción de este sacramento es necesaria para la plenitud de la gracia bautismal. En efecto, a los bautizados “el sacramento de la Confirmación los une más íntimamente a la Iglesia y los enriquece con una fortaleza especial del Espíritu Santo. De esta forma quedan obligados aún más, como auténticos testigos de Cristo, a extender y defender la fe con sus palabras y sus obras”.

1304 La Confirmación, como el Bautismo del que es la plenitud, sólo se da una vez. La Confirmación, en efecto, imprime en el alma una marca espiritual indeleble, el “carácter”, que es el signo de que Jesucristo ha marcado al cristiano con el sello de su Espíritu revistiéndolo de la fuerza de lo alto para que sea su testigo.

1316 La Confirmación perfecciona la gracia bautismal; es el sacramento que da el Espíritu Santo para enraizarnos más profundamente en la filiación divina, incorporarnos más firmemente a Cristo, hacer más sólido nuestro vínculo con la Iglesia, asociarnos todavía más a su misión y ayudarnos a dar testimonio de la fe cristiana por la palabra acompañada de las obras.

1321 Cuando la Confirmación se celebra separadamente del Bautismo, su conexión con el Bautismo se expresa entre otras cosas por la renovación de los compromisos bautismales. La celebración de la Confirmación dentro de la Eucaristía contribuye a subrayar la unidad de los sacramentos de la iniciación cristiana.

Citas de la Sagrada Escritura

Toda la plenitud de la divinidad habita en forma corporal en Cristo; y en él, que es la cabeza de todo poder y autoridad, ustedes han recibido esa plenitud. Colosenses 2,9-10

Que el Dios de la esperanza los llene de toda alegría y paz a ustedes que creen en él, para que rebosen de esperanza por el poder del Espíritu Santo. Romanos 15,13

¿Cómo sabemos que permanecemos en él, y que él permanece en nosotros? Porque nos ha dado de su Espíritu. 1 Juan 4,13

Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Romanos 8,14

Así, todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el Espíritu. 2 Corintios 3,18.

¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños; fueron comprados por un precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios. 1 Corintios 6,19-20

Todos fuimos bautizados por un solo Espíritu para constituir un solo cuerpo —ya seamos judíos o gentiles, esclavos o libres—, y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. 1 Corintios 12,13

Frases del Papa Francisco acerca de la Plenitud del Bautismo

«Además, Francisco afirmó que “los santos nos alientan con su vida e intercesión ante Dios”, mientras nosotros, por nuestra parte, “nos necesitamos unos a otros para hacernos santos”. De ahí que el Santo Padre haya invitado a pedir la gracia de acoger con alegría esta llamada para trabajar unidos para llevarla a plenitud».

«Con toda la Iglesia celebramos hoy la solemnidad de Todos los Santos. Recordamos así, no sólo a aquellos que han sido proclamados santos a lo largo de la historia, sino también a tantos hermanos nuestros que han vivido su vida cristiana en la plenitud de la fe y del amor, en medio de una existencia sencilla y oculta».

«Las bienaventuranzas son de alguna manera el carné de identidad del cristiano, que lo identifica como seguidor de Jesús. Estamos llamados a ser bienaventurados, seguidores de Jesús, afrontando los dolores y angustias de nuestra época con el espíritu y el amor de Jesús. Así, podríamos señalar nuevas situaciones para vivirlas con el espíritu renovado y siempre actual: Bienaventurados los que soportan con fe los males que otros les infligen y perdonan de corazón; bienaventurados los que miran a los ojos a los descartados y marginados mostrándoles cercanía; bienaventurados los que reconocen a Dios en cada persona y luchan para que otros también lo descubran; bienaventurados los que protegen y cuidan la casa común; bienaventurados los que renuncian al propio bienestar por el bien de otros; bienaventurados los que rezan y trabajan por la plena comunión de los cristianos…».

Frases de Benedicto XVI acerca de la Plenitud del Bautismo

«Los padres cristianos llevan a sus hijos a la pila bautismal, sabiendo que la vida que les han transmitido invoca una plenitud, una salvación que sólo Dios puede dar».

«La respuesta de la fe nace cuando el hombre descubre, por gracia de Dios, que creer significa encontrar la verdadera vida, la “vida en plenitud”».

«El encuentro con Cristo, el dedicarse a su seguimiento, abre de par en par e impulsa el encuentro con cualquiera, porque si Dios se realiza sólo en la comunión trinitaria, también el hombre encontrará su plenitud sólo en la comunión».

«Nadie queda excluido de la tarea de velar por el crecimiento propio y ajeno hacia la madurez de la plenitud en Cristo».

«La santidad, la plenitud de la vida cristiana no consiste en realizar empresas extraordinarias, sino en unirse a Cristo, en vivir sus misterios, en hacer nuestras sus actitudes, sus pensamientos, sus comportamientos».

«La fe nos invita a mirar hacia el futuro con la virtud de la esperanza, esperando confiadamente que la victoria del amor de Cristo alcance su plenitud».

«En nuestra profesión de fe proclamamos: “Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo” (Credo Niceno-Constantinopolitano). Sí, el Espíritu Santo, Espíritu de amor del Padre y del Hijo, es Fuente de vida que nos santifica, “porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que se nos ha dado” (Rm 5,5). Pero no basta conocerlo; es necesario acogerlo como guía de nuestras almas, como el “Maestro interior” que nos introduce en el Misterio trinitario, porque sólo Él puede abrirnos a la fe y permitirnos vivirla cada día en plenitud. Él nos impulsa hacia los demás, enciende en nosotros el fuego del amor, nos hace misioneros de la caridad de Dios».

Frases de san Juan Pablo II acerca de la Plenitud del Bautismo

«Es de desear que se realice una preparación profunda a este sacramento, que permita a los que lo reciben renovar las promesas del bautismo con plena conciencia de los dones que reciben y de las obligaciones que asumen. Sin una larga y seria preparación, correrían el riesgo de reducir el sacramento a pura formalidad, o a un rito meramente externo, o, incluso correrían el peligro de perder de vista el aspecto sacramental esencial, insistiendo unilateralmente en el compromiso moral».

«La vocación del cristiano es la santidad, en todo momento de la vida. En la primavera de la juventud, en la plenitud del verano de la edad madura, y después también en el otoño y en el invierno de la vejez, y, por último, en la hora de la muerte».

«La Fe no teme a la razón. Estas son como dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad. Dios ha puesto en el corazón del hombre el deseo de conocer la verdad y, en definitiva, de conocerlo a Él para que, conociéndolo y amándolo, pueda alcanzar también la plena verdad sobre sí mismo».

Preguntas para profundizar acerca de la Plenitud del Bautismo

¿Quiénes son los que interceden por nosotros cuando nacemos para que podamos ser partícipes de la Iglesia de Dios y a la vez hijos de Dios?

En el Bautismo nuestros padres y padrinos en representación nuestra, si es que todavía éramos bebés, pidieron para nosotros el ser admitidos en la Iglesia y que recibiéramos la gracia de hacernos hijos de Dios.

¿Al interceder por nosotros en el Bautismo, que compromiso implicó de parte de nuestros padres y padrinos y que rol asumieron en su vida con nosotros?

Al interceder por nosotros en el Bautismo ellos asumieron el compromiso de formarnos en la fe cristiana, y aceptaron por nosotros lo que esto implicaba.

¿Cuándo encontramos el verdadero sentido de la Confirmación?

Luego de que un niño nace  falta que este niño crezca, se desarrolle como persona, y alcance la madurez. De la misma manera, en el plano espiritual, luego de ser bautizados, falta aún esa plenitud de madurez, y ahí es donde encontramos el sentido de la Confirmación.

¿Qué produce en nosotros el haber alcanzado la plenitud del bautismo: la Confirmación?

Ésta produce en nosotros el crecimiento necesario para que lleguemos a la madurez cristiana.

¿Al Confirmarnos nosotros mismos de manera personal somos los que asumimos la responsabilidad de anunciar la fe de Dios que ha depositado en nosotros al darnos el Espíritu Santo?

En la Confirmación ya cada uno de nosotros, de manera personal, confirma su fe a nombre propio, y se compromete con Dios a vivir realmente y a anunciar su fe.

¿Qué recibimos del Espíritu Santo en nuestra vida espiritual al Confirmar nuestra fe?

Si bien desde el Bautismo ya teníamos al Espíritu Santo en nosotros, en la Confirmación recibimos sus 7 dones, y se nos dan así todas las herramientas que necesitamos en nuestra vida espiritual para ser buenos cristianos.

#14 ¿Qué es la Confirmación?
#15 Pentecostés
#17 Testigos de Cristo en el Mundo
#18 Dones del Espíritu Santo
#19 Efectos de la Confirmación

Fuentes referenciales

https://www.evangelizacion.org.mx/biblioteca/index.php?i=864wo6v2qr51e2lktdt01xo0jv1

2.- ¿Qué añade la Confirmación al Bautismo?
www.vatican.va/archive/catechism_sp/p2s2c1a2_sp.html

es.radiovaticana.va/news/2016/11/01/homilía_del_papa…la…en_la…/1269251

www.mercaba.org/FICHAS/SACRAMENTOS/…/introduccion_preparacion.htm
www.sabidurias.com/…/la-vocacion-del-cristiano-es-la-santidad-en-todo-momento-de…
studylib.es/doc/5216015/la-fe-no-teme-a-la-razón.-estas-son-como-dos-alas-con-las…

Centro de Estudios Católicos

El Centro de Estudios Católicos CEC nace en 1969 en Lima (Perú), como una iniciativa de un grupo de jóvenes universitarios.

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