Hoy en este nuevo capítulo de nuestra serie Sacramentos.FE, tratamos un tema fundamental para la vida cristiana: la santidad. Te invitamos a ver el video y a compartirlo:

Y para profundizar en el tema:

Somos Santificados

Se le llama Santo a la persona que durante su vida opta por seguir el camino de la virtud y apartarse del mal. En el cristianismo, un santo es aquel que imita la vida de Cristo, quien vivió todas las virtudes. Para lograr esta misión es que los cristianos necesitamos constantemente de la gracia de Dios, sin la cual no es posible vivir la santidad, puesto que un ser humano por sí solo no es capaz de vivir en plenitud la vida de Cristo.

Somos Santificados en profundidad

La Santidad en realidad es algo totalmente actual y que tiene que ver con todos los cristianos.

Por el Bautismo, tú y yo somos hechos santos. La gracia del Espíritu Santo tiene el poder de hacernos santos, es decir de limpiarnos de nuestros pecados y comunicarnos la santidad de Dios, que es El Santo de los Santos. Nos unimos tanto a Cristo que participamos de su muerte, muriendo con Él al pecado y resucitamos con Él a una vida nueva y santa. Depende de nosotros que esa semilla de santidad que se nos comunica en el Bautismo dé fruto abundante en nuestra vida.

La santidad es la plenitud de la vida cristiana. Es dejar que la gracia de Dios transforme el corazón y lo modele en uno semejante al Suyo. Ser santo, en definitiva, es ser la mejor versión de nosotros mismos, es hacer concreto en nuestra vida ese sueño que Dios ha pensado al crearnos. La santidad es eso, es vivir el amor, es hacer cada día de manera extraordinaria lo ordinario que Dios me pide hacer. Los santos no nacen, sino que se hacen con una vida de luchas, caídas y levantadas; los santos no fueron gente extraordinaria, sino gente común y corriente que se esforzó al máximo por tener una vida coherente con su fe.

El cirio es la luz de Cristo que ilumina nuestros corazones y nos hace ser en Él luz en medio del mundo.

Ser santos es vivir unidos a Dios en la tierra, y luego, después de la muerte, prolongar esa unión por toda la eternidad en el Cielo. Hemos sido creados… para ser Santos. El Espíritu Santo tiene el poder de volver santas a las personas, y por esto es necesario para un cristiano recibir constantemente los sacramentos, de modo que la gracia siga permeando el corazón del hombre.

Catecismo

2013 “Todos los fieles, de cualquier estado o régimen de vida, son llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad”. Todos son llamados a la santidad: “Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto”. «Para alcanzar esta perfección, los creyentes han de emplear sus fuerzas, según la medida del don de Cristo para entregarse totalmente a la gloria de Dios y al servicio del prójimo. Lo harán siguiendo las huellas de Cristo, haciéndose conformes a su imagen y siendo obedientes en todo a la voluntad del Padre. De esta manera, la santidad del Pueblo de Dios producirá frutos abundantes, como lo muestra claramente en la historia de la Iglesia la vida de los santos».

827 La Iglesia es, pues, santa aunque abarque en su seno pecadores; porque ella no goza de otra vida que de la vida de la gracia; sus miembros, ciertamente, si se alimentan de esta vida se santifican; si se apartan de ella, contraen pecados y manchas del alma, que impiden que la santidad de ella se difunda radiante. Por lo que se aflige y hace penitencia por aquellos pecados, teniendo poder de librar de ellos a sus hijos por la sangre de Cristo y el don del Espíritu Santo.

Citas de la Sagrada Escritura

Pues Dios nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestras propias obras, sino por su propia determinación y gracia. Nos concedió este favor en Cristo Jesús antes del comienzo del tiempo. (2 Timoteo 1,9)

“Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad”. (2 Tesalonicenses 2,13)

Frases del Papa Francisco acerca de la santidad

“La santidad, prosiguió el Pontífice, “es el rostro más bello de la Iglesia: es redescubrirse en comunión con Dios, en la plenitud de su vida y de su amor. Se entiende, entonces, que la santidad no es una prerrogativa solo de algunos: la santidad es un don que se ofrece a todos, nadie está excluido, por eso constituye el carácter distintivo de todo cristiano”.

“Pero, ¿qué es la santidad? No es “cerrar los ojos y poner caras” sino vivir “con amor” y ofrecer “el testimonio cristiano en las ocupaciones de todos los días donde estamos llamados a convertirnos en santos. Y cada uno en las condiciones y en el estado de vida en el que se encuentra”.

 “La santidad sencilla de todos los cristianos, la nuestra, aquella que debemos hacer todos los días – afirmó el Papa – es un camino que se puede hacer sólo si lo sostienen cuatro elementos imprescindibles, a saber: coraje, esperanza, gracia y conversión”.

Frases de Benedicto XVI acerca de la santidad

“Los santos no son personas que nunca han cometido errores o pecados, sino quienes se arrepienten y se reconcilian”.

“El bautismo y la fe los ha hecho verdaderamente hijos de Dios, participan de la naturaleza divina y son, por tanto, realmente santos. Por eso deben, con la gracia de Dios, conservar y llevar a plenitud en su vida la santidad que recibieron».

Frases de San Juan Pablo II acerca de la santidad

“La santidad consiste, en vivir con convicción la realidad del amor de Dios, a pesar de las dificultades de la historia y de la propia vida. El Sermón de la Montaña es la única escuela para ser santos”.

Preguntas para profundizar acerca de la Santidad

¿Qué es la santidad?

La santidad es un don, es el regalo que nos hace el Señor Jesús, cuando nos lleva con Él, nos cubre de Él y nos hace como Él. Es dejarse conducir en todos los ámbitos de tu vida por el Espíritu Santo, para de esa manera cumplir la voluntad de Dios viviendo de acuerdo al Evangelio. Ser apartado para Dios, es ser consagrado y lo consagrado es santificado. La santidad es el rostro más bello de la Iglesia. Significa estar unidos, en Cristo, a Dios, perfecto y santo; hemos sido hechos verdaderamente hijos de Dios y copartícipes de la naturaleza divina, y por eso realmente santos.

¿Por qué Dios quiere nuestra Santidad? 

Porque Dios nos ha creado “a su imagen y semejanza”, y de ahí que Él mismo nos diga: “Sed santos, porque yo soy santo”. La santidad de Dios es el principio, la fuente de toda santidad. Y, aún más, en el Bautismo, Él nos hace partícipes de su naturaleza divina, adoptándonos como hijos suyos. Y por tanto quiere que sus hijos sean santos como Él es santo.

¿Quiénes estamos llamados al camino de la santidad?

Todos los cristianos estamos llamados a llegar a la meta de la Santidad es descubrirse en comunión con Dios, en la plenitud de su vida y su amor. No es la prerrogativa de unos pocos: la santidad es un don que se ofrece a todos, sin excepción, por eso es el carácter distintivo de cada cristiano. El Señor nos llama a ser santos, no nos llama a algo pesado y triste, sino que se trata de una invitación a compartir su alegría.

Es la plenitud de la vida cristiana y perfección de la caridad, y se realiza en la unión íntima con Cristo y, en Él, con la Santísima Trinidad.

¿Puede un hombre común y corriente ser santo?

«Para ser santo no necesariamente hay que ser obispos, sacerdotes o religiosos… ¡Todos estamos llamados a ser santos! … es viviendo con amor y ofreciendo el testimonio personal cristiano en las ocupaciones diarias que estamos llamados a ser santos. Y cada uno en la condición y estado de vida en que se encuentra» consagrados, casados, etc. «Cualquier forma de vida lleva a la santidad si se vive en comunión con el Señor y al servicio de los hermanos».

¿Por qué es necesaria la Santidad en el mundo actual?

Es central para la gloria de Dios y el bien de las almas. Hubo un tiempo en que todos los cristianos ponían gran énfasis en la realidad del llamado de Dios a la santidad y hablaban con profundo conocimiento acerca de cómo Él nos capacita para ello. Hoy en cambio tendemos a caer en la mundanidad; la respuesta parece no ser la santidad sino el éxito y los sentimientos positivos. Pero si tratamos con ligereza o ignoramos la importancia de la santidad estamos absoluta y completamente equivocados. De hecho, se nos ordena la santidad. Separado y apartado para Dios, consagrado y hecho para Él. La Palabra implica tanto devoción como asimilación: devoción en el sentido de vivir una vida al servicio de Dios; asimilación en el sentido de imitar, conformarse a, y parecerse al Dios al que uno sirve. La santidad comienza dentro de la persona, con un propósito recto que busca expresarse en una conducta recta. La santidad empequeñece con efectividad a Satanás en sus planes en nuestras vidas. Por último, es la sustancia de la cual brota la felicidad.

¿Quiénes son los Santos para la Iglesia? 

Los santos son: Son el reflejo de la luz de Cristo resucitado. Modelos de vida evangélica, de los cuales la Iglesia ha reconocido la heroicidad de sus virtudes y luego los propone a nuestra imitación. Ellos traducen lo divino en lo humano, lo eterno en el tiempo. Son testigos históricos de la llamada universal a la santidad. Fruto eminente de la redención de Cristo, son prueba y documento de que Dios, en todos los tiempos y en todos los pueblos, en las más variadas condiciones socioculturales y en los distintos estados de vida, llama a sus hijos a alcanzar la perfecta estatura de Cristo. Con su concreción personal e histórica hacen experimentar que el Evangelio y la vida nueva en Cristo no son una utopía o un simple sistema de valores, sino un “fermento” y “sal” capaces de hacer vivir la fe cristiana dentro y desde dentro de las diferentes culturas, áreas geográficas y épocas históricas. Ellos son expresión de la catolicidad o universalidad de la fe cristiana y de la Iglesia que vive esa fe, la custodia y difunde. Los santos, expresión del mismo Espíritu -como dice el Evangelio- que “sopla donde quiere”, han vivido la misma fe. Ellos hacen resplandecer en el mundo un reflejo de la luz de Dios, son los testigos visibles de la santidad misteriosa y universal de la Iglesia. Los santos han permitido que se crearan nuevos modelos culturales, nuevas respuestas a los problemas y a los grandes retos de los pueblos, nuevos desarrollos de humanidad en el camino de la historia.

Centro de Estudios Católicos

El Centro de Estudios Católicos CEC nace en 1969 en Lima (Perú), como una iniciativa de un grupo de jóvenes universitarios.

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