Plastic-wasteEs poco inteligente orinar en el pozo de donde sacamos el agua para beber o cocinar. Sin embargo, como conjunto, los seres humanos hacemos eso y peor. Aún a sabiendas y con información científicamente sólida preferimos no mirar e ignorar el daño que nos hacemos.

Seguimos saturando la tierra y los cultivos de insecticidas y químicos que décadas después siguen apareciendo en plantas, animales y los alimentos en nuestra mesa. Toleramos que la minería ilegal llene de mercurio la selva generando una contaminación cuyos alcances escapan nuestra imaginación. Y no es sólo el interés lucrativo que lleva a hacer la vista gorda.

[pullquote]En Boulder, USA, que se precia de ambientalista, la ideología liberal no quiere reconocer que el altísimo porcentaje de peces hermafroditas en sus ríos se debe a la contaminación de hormonas provenientes de píldoras anticonceptivas, que ni se biodegradan ni se pueden limpiar de sus aguas. Aún no está determinado el efecto de esas hormonas en los seres humanos que beben esas aguas.[/pullquote]

Cada año se producen 280 millones de toneladas de plásticos, la mayor parte de los cuales tienen una vida corta y se suman a los desechos que procesar. Los plásticos alivian algunos problemas ambientales, pero generan otros muy graves.  Se descomponen en decenas y cientos de años y al hacerlo emiten químicos tóxicos en el agua y la cadena alimenticia. Una parte importante termina concentrada por vientos y corrientes en inmensos basurales marinos en el Pacífico Norte, aunque también se da en el Atlántico Norte y el Océano Indio. Fragmentado, es consumido por aves, peces y mamíferos causando millones de muertes anuales y entrando a contaminar la cadena alimenticia que llega a nosotros. Un dramático documental de los pájaros de Midway es una pequeña muestra del problema.

Causa importante es la ignorancia y la mentalidad de irresponsabilidad, ciudadana, estatal y corporativa. El estado rara vez se mueve sin presiones políticas y las empresas que producen y consumen el plástico aún tienen pocos incentivos para asumir su responsabilidad social en esto. Somos los ciudadanos que tenemos que tomar conciencia del riesgo y cambiar nuestros hábitos y mentalidad. Quien tira basura en la calle refuerza el mal ejemplo y mal podrá promover una ecología humana sana. Menos aún, insistir para que el gobierno y la empresa asuman sus responsabilidades.

© 2013 – José Ambrozic para el diario El Comercio (Perú). Publicado el 15 de octubre de 2013
 
 

José Ambrozic Velezmoro

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