los33_coverEl recuerdo de una historia que en 2010 conmovió al mundo cuando se supo la noticia de que 33 mineros se encontraban atrapados a 700 metros bajo tierra producto de un derrumbe en la Mina San José, al norte de Chile. Rescatarlos parecía casi imposible. Sin embargo, luego de 69 días y titánicos esfuerzos fueron salvados con vida de forma espectacular con perforadoras de última generación en directo para más de mil millones de espectadores. Es decir, un relato que contiene de todo: Acción, peligro, suspenso, drama, rostros famosos y un final feliz.

Sin embargo, ya en los primeros minutos de esta cinta, que fue estrenada en agosto en Chile, después del quinto aniversario del accidente, llama la atención ver imágenes religiosas inmersas en la historia.

Con escepticismo pensé que quizás los productores lo habían puesto como parte inseparable de esa cultura profundamente religiosa que no pudieron obviar.

Luego la explosión, y esa tierra que con su fuerza los atrapó dejándolos solos en medio de la oscuridad. Perplejidad, impotencia y desesperación. Pero en medio de todo ello, una luz más potente que las pequeñas lámparas de sus cascos.

Uno de los 33, al cual le llaman “el pastor”, los invita a rezar y a permanecer unidos. Y ellos, para mi sorpresa, le escuchan y le hacen caso. Dejan de lado las peleas, las culpas, el resentimiento, e incluso los cuchillos que unos habían sacado para defenderse en medio del hambre.

[pullquote]Se perdonan y se unen como hermanos en una plegaria que les devuelve la paz en medio de la desesperación. Entonces, es Dios quien entra en escena, convirtiéndose en el verdadero protagonista estrella, el “minero 34”, que los cuida incluso de sí mismos. Es Él quien viene a rescatarlos a través de personas concretas, inspirándolos a hacer aquello que quizás para algunos no sería “lógico” o “razonable”.[/pullquote]

En esto también es destacable el rol de esas mujeres, madres, hermanas e hijas que se mantienen firmes en el “Campamento Esperanza”, que bien lleva su nombre. Una esperanza que sabe esperar cuando todo parece perdido porque para Dios no hay imposibles. Son ellas y sus familiares quienes, gracias a su profunda fe, logran tocar el corazón de los rescatistas que en varias oportunidades piensan seriamente en desistir.

En la película se las ve orando en procesiones a la Virgen de La Candelaria, prendiendo velas a San Lorenzo, patrono de los mineros, cantando y dando gracias a la vida. Una fe tan arraigada en la cultura que ni la intolerancia religiosa podrá eliminar.

Esta plegaria se transforma en un sonido más fuerte que el de cualquier taladro, que llega hasta las profundidades de la Tierra, sosteniendo con su amor a esos hombres.

“Dios bendiga a nuestros mineros” dice el que interpreta al Presidente de la República hacia el final de la cinta, cuando logran tener el primer contacto con ellos, para posteriormente rescatarlos a todos bajo la mirada atenta del mundo entero.

Diría que se trata de una de esas películas que quisiéramos ver más en la cartelera, que muestran lo mejor del ser humano pero, sobre todo, que evidencian la certeza de saber en Quién debemos poner nuestra confianza, cuando en nuestra propia vida nos sentimos atrapados y no vemos la salida.

Mario, el personaje interpretado por Antonio Banderas, lo deja grabado en la roca antes de salir a la superficie cuando escribe: “Aquí vivieron 33 mineros y Dios estuvo con nosotros”.

© 2015 Carolina Requena Durán. Artículo publicado originalmente en Aciprensa

Carolina Requena Durán

Carolina es periodista y se ha especializado sirviendo en diversas instituciones de Iglesia como la Conferencia Episcopal de Chile, Radio María y ACI Prensa.

Además fue corresponsal para Latinoamérica del canal EWTN donde estuvo a cargo de las coberturas en vivo de visitas papales.

Actualmente es Directora Editorial y de Contenidos del CEC (Centro de Estudios Católicos) y además es Directora y guionista de la serie de documentales www.tesorosdelpueblo.com

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