Logo, lema, locaciones…¡estaba casi todo listo y definido para recibir al Papa en Chile!…pero…faltaba el himno con el que se le cantará a su llegada. El día miércoles 13 de septiembre después de mucha expectativa, al fin se lanzó con este video y las redes sociales estallaron. Comentarios de alegría y felicidad, pero también de mucha crítica, sobre todo por parte de cantantes católicos, por la elección del artista que interpretó el himno, Américo, un cantante popular.

Como cantautora de una banda católica con más de diez años de apostolado misionero por medio de la música y habiendo participado en diversas actividades eclesiales, tanto dentro como fuera del país, sería lógico pensar que para un evento tan importante como la visita del Papa a Chile, pudiéramos haber sido invitados a colaborar en el ministerio de la música, así como tantos otros hermanos que – al igual que nosotros – han perseverado por mucho tiempo en este servicio.   

Preguntas como: “¿Por qué él y no yo que siempre trabajo por el Reino?”, daban vuelta las redes y es que, a veces, por más que nos empeñamos en nuestro apostolado a lo largo de los años, nuestra humanidad reclama “el derecho” a ser “reconocidos” de alguna forma, a la hora de una visita tan importante como lo es la del vicario de Cristo a la tierra a la que pertenecemos. Parte de nuestra esencia – aunque no lo reconozcamos a menudo – es sentir la necesidad de retribución en cualquier sentimiento, acción o pensamiento que tengamos hacia otro u otros.  El mismo amor necesita ser retribuido para que sea fecundo, y en el mundo de las artes, ese tipo de reconocimiento, pareciera ser más notorio aún.

Ahora bien, nuestra actitud como cristianos, se trata justamente, de ser generosos sin importar nada más; de adoptar la actitud de Cristo. Ese espíritu que con tanta pasión proclamaba San Francisco de Asís en su oración: “porque dando se recibe” ¡Gratuidad, pura gratuidad! Este carácter de Cristo, es el que nos debiera identificar en todo momento y en cualquier circunstancia.

Es por esto que ante todo lo sucedido, lo primero que se me vino a la mente fue la parábola del Hijo Pródigo, ese padre que ve regresar a su hijo amado y que sin cuestionarlo, simplemente lo abraza y le recibe…sin embargo, el hermano que siempre estuvo a su lado, indignado le reprende, pues no entiende la lógica de su padre y en cuyas palabras, encontramos respuesta a todo eso que – según la lógica humana – ¡se estaba esperando!: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo” (Lucas 15,31). Y es que siempre ha sido así, las respuestas a todas nuestras inquietudes siempre están en el Evangelio y esta no es la excepción. Papá Dios nos ama con infinita misericordia, y conoce perfectamente nuestra entrega, es más, su amor supera toda lógica humana, porque Él en su infinito amor paternal, ama a todos sus hijos no tan sólo por sus méritos, sino que, simplemente, porque es Padre.

Por otro lado, cuando hablamos de las artes como servicio de Evangelización, la lógica cambia drásticamente hacia el estilo de vida que nos propone Jesús.  Ese estilo de vida de las Bienaventuranzas, donde – todo el sermón – pareciera ir a contracorriente con lo que estamos acostumbrados a vivir; y justamente, esa es la invitación que el Señor nos hace cuando nos llama a seguirlo en cualquiera sea nuestro apostolado…y es también la invitación que nos hace el Papa Francisco “a ir a contracorriente” (Mensaje del SS. Francisco a los jóvenes, JMJ Río 2013)

Por lo tanto, si somos perseverantes en cada misión encomendada, por añadidura Papá Dios se goza en nuestra entrega diaria pues lo importante es el testimonio, es la Palabra hecha carne en nuestra vida cotidiana.  

Esto no significa que no nos esforcemos por perseverar en nuestro servicio, sino más bien, se refiere, a que debemos ser conscientes de que ese Amor que no tiene límites y que anhela una Iglesia con apertura de encuentro y no encerrada en sí misma, no mirándose entre sí, sino que “en salida”, justamente respondiendo a la invitación del Papa a quien recibiremos en Chile en enero de 2018: “Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades. No quiero una Iglesia preocupada por ser el centro y que termine clausurada en una maraña de obsesiones y procedimientos.” (Evangelii Gaudium, 49)

Entonces, nosotros que somos la Iglesia, abramos las puertas de nuestros corazones, porque Jesús nos ama y nos visita a todos sin distinción y sólo Él sabrá cómo llegar, por medio de este tiempo de gracia para Chile al corazón de los hombres y mujeres que habitamos en este rincón del mundo.

Te propongo un trato. ¿Y si en vez de preocuparnos de quién estará en el escenario, quién aparecerá en la foto de los periódicos, quién estará en los programas de televisión…nos preocupamos de seguir con la misión que Jesús nos encomendó? Porque los aplausos se acaban, las luces se apagan, los periódicos se destruyen con el tiempo, y sin embargo, todo lo que podamos hacer hoy en la construcción de su Reino, dará grandes frutos cuando nos encontremos cara a cara, con Aquél ¡que nos amó primero!

¡Salgamos a evangelizar con alegría!

 

Jéssica Farías Arce

Jéssica nació en Santiago (Chile). Es analista de sistemas y docente de educación religiosa escolar (bilingüe). Actualmente es parte del Área de Contenidos del CEC trabajando en proyectos para la visita apostólica 2018 y en la formación de los Cuasimodistas.
Su apostolado es evangelizar por medio de la música como cantautora, vocalista y guitarrista de la Banda católica chilena “Cristo, Vida y Rock’n Roll” hace ya 11 años. Ha participado en diversas actividades eclesiales tanto dentro como fuera del país, poniendo siempre al servicio los dones que Dios le regaló. Durante este año, está promocionando la segunda producción musical titulada “Salgamos” inspirada en la exhortación apóstolica Evangelii Gaudium del Papa Francisco.

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1 comment

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  • Qué buen Artículo y qué buena interpretación de la palabra. Cómo músico debo reconocer cuánta humildad y misericordia nos falta muchas veces con nuestros colegas seculares , cuántas veces escuchamos en nuestros grupos o comunidades “eso es música del mundo” y juzgamos hasta quién la escucha y tararea sin siquiera darse cuenta lo desafinado que está.

    Como miembro de MCU , grupo que canto El himno de la visita del Papa en Colombia entiendo su dolor y a al tiempo la necesidad de evangelizar al que no lo está , pero luego de todo lo sucedido con nosotros es bueno preguntarse también , nuestro papel en la iglesia local , nuestros pastores también necesitan entender las necesidades de sus ovejas , y eso también es “ir a la periferia ” , muchas veces los más lejanos son los que están más cerca , nuestro anhelo nunca ha de ser cantar frente a más de un millón de personas , incluso tampoco cantarle al papa , nuestro anhelo es la necesidad de servir al pueblo de Dios y a Dios mismo , luchemos por eso , por servir y lo digo a desde el que canta como hasta el que limpia un baño , somos simplemente siervos inútiles utilizados por nuestro Señor , un abrazo Dios los bendice !!

    Ah y por esto que pasó , no dejen de cantar , inunden las calles de Chile con la palabra de Dios hecha música !!! No sé trata de guerra , se trata de que esta es la oportunidad que tenemos para que todo el mundo escuché hablar de ese Dios que un día nos rescató ! Ánimo!