Hoy más que nunca pareciera que la perseverancia no es una virtud que el hombre común quiera vivir; al contrario, estamos en la cultura de usar y botar todo, es decir, del utilitarismo y del pragmatismo, en donde la sociedad de consumo nos impone la costumbre de descartar todo lo que no sirve y es poco útil. Es así como vivimos en la “cultura de lo desechable”, asumiendo el cambio por el cambio, con poca reflexión e, incluso, llegando a cosificarnos a nosotros mismos y a los demás y buscando en el otro algo para lo que nos sirva o sea útil. De esta manera, reducimos nuestra existencia a la búsqueda del placer por el placer, a lo carnal, etc.

Es este el contexto en el que se me pide escribir sobre la perseverancia. Y es que hoy más que nunca nos cuesta ser perseverantes y constantes; incluso podríamos decir que actuamos según distintos estímulos, siendo más reactivos que proactivos. Así que es muy importante recordar que la proactividad es el hábito que nos lleva a actuar según principios y valores; es el hábito que nos invita a vivir responsablemente, según nuestras creencias y convicciones.

¿Qué es la Perseverancia?

Ante este panorama intentemos aproximarnos a la perseverancia: ¿Qué es? “Es la firmeza y constancia en la ejecución de los propósitos y en las resoluciones del ánimo”. Pero, ¿qué significa esto? Significa que la perseverancia es aquel buen hábito, aquella virtud que nos conduce a cumplir nuestros planes y objetivos.

[pullquote]Sí, la perseverancia nos mantiene firmes y centrados en las metas que nos hemos trazado y, por ende, nos permite ser constantes e insistir una y otra vez. Se trata entonces de perseverar cada vez más, se trata de conquistar nuestra voluntad, se trata de estar firme en nuestras decisiones y saber que van a venir muchos obstáculos, problemas, barreras, etc.; pero que lo más importante es ser constante, firme y decidido en lo que queremos lograr.[/pullquote]

Asimismo, perseverar es seguir adelante, es no desfallecer una vez que se ha iniciado el camino, se trata de no renunciar al ideal, y será importante poner todos los medios para cumplir con la tarea o misión encomendada. Se trata de seguir adelante pase lo que pase, y claro está, eso implica una cuota de esfuerzo importante, incluso de dolor y sufrimiento.

Leyendo algunos artículos para escribir el presente, encontré que el P. Ricardo Ruvalcaba, afirma lo siguiente:

La perseverancia es duración. Es fácil ser coherente por un día o algunos días. Difícil e importante es ser coherente toda la vida. Es fácil ser coherente en la hora de la exaltación, difícil serlo en la hora de la tribulación. Y sólo puede llamarse fidelidad una coherencia que dura a lo largo de toda la vida, decía Juan Pablo II. En la vida hay que elegir entre lo fácil y lo correcto.

Se trata de perseverar siempre, de insistir pase lo que pase, de asumir las consecuencias de las decisiones tomadas y los objetivos trazados. Sabemos que obstáculos, dolor, pruebas, sufrimientos, dificultades van a existir siempre y de todas maneras. Pero lo que realmente tiene que importar es el hecho de responder con generosidad y entrega, en donde ponemos lo mejor de nosotros para ser fieles a nuestros anhelos e ideales más grandes. Así que, lo bueno cuesta, las cosas importantes y buenas implican esfuerzo y lucha constante, y es hora de asumir el reto para alcanzar grandes metas a lo largo de nuestra vida.

[pullquote]Se trata entonces de aprender a ser perseverantes en el día a día, en la vida cotidiana. Es decir, en las pequeñas cosas, buscando perseverar en los pequeños proyectos y en las tareas más sencillas y simples. “Quien es fiel en lo poco, es fiel en lo mucho”. Por lo que se necesita poner distintos medios concretos en el día a día, con el objetivo de aprender a ser perseverantes y enseñar a perseverar.[/pullquote]

Pero, ¿Por dónde empezar? Primero, pensar en un objetivo o meta sencilla y común de tu vida cotidiana. Dicha meta u objetivo implicará dos o tres medios para realizarlo. Consiste en perseverar en dichos medios, compromisos, tareas o resoluciones hasta lograr el objetivo. En este momento, recuerda avanzar, crecer, levantarse una y otra vez. Si caes 5 veces, tienes que levantarte 6 veces; eso sí que es perseverar.

Por otro lado, es necesario tener en cuenta que los medios concretos son fundamentales para vivir la perseverancia y, claro está, para educarnos en dicha virtud, por lo que es importante que revises estas recomendaciones que te dejo en este escrito y las lleves a la práctica en tu vida cotidiana.

© 2015 – Humberto Del Castillo Drago para el Centro de Estudios Católicos – CEC

Humberto Del Castillo Drago

Humberto nació en la ciudad de Lima (Perú). Pertenece al Sodalicio de Vida Cristiana, y es fundador y director del Centro de Desarrollo Integral de la Persona Areté.

Actualmente reside en Medellín, Colombia. Puedes visitar su blog en psicologiayvirtud.blogspot.com

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