Son muchas las organizaciones que no son capaces de implementar los cambios necesarios en la cultura organizacional o lograr la adhesión de sus miembros a los valores y políticas empresariales.

En un diagnóstico que realizó la consultora Humane a 400 trabajadores de distintas organizaciones pudimos detectar que el 66% de los encuestados piensan que los líderes no enfrentan los problemas de la empresa ni toman correctivos apropiadamente. Promesas incumplidas, retrasos o decisiones postergadas van creando un ambiente de escepticismo o resignación frente al cambio deseado.

Es frecuente encontrar personas reactivas que simplemente se quejan o se focalizan en las circunstancias ajenas como meros espectadores. Por ello es necesario un tipo de liderazgo proactivo que salga al encuentro de las situaciones anticipando posibles escenarios, proponiendo alternativas creativas e involucrando a cada trabajador a ser protagonista del cambio.

Se requiere que los programas de capacitación y políticas empresariales ayuden a la creación de una dinámica participativa y comprometida en donde todos se vean protagonistas y custodios de una cultura basada en principios y valores, promoviendo la coherencia en la vivencia de los mismos.

Las empresas que perduran en el tiempo son aquellas que han podido alinear la cultura organizacional con toda la organización de manera que exista coherencia en todas las prácticas y políticas de la empresa con los comportamientos que son valorados.

[pullquote]La actitud interior con la que asumimos las adversidades puede ayudar a salir de la impotencia o escepticismo con la que nos aproximamos a la realidad. Es necesario tener una mirada de fe que nos permita abrirnos a la acción divina, siempre necesaria ante nuestras propias flaquezas y limitaciones, así como mantener una visión de esperanza en que el cambio es posible en medio de las adversidades. Cada persona tiene que darse al máximo de sus capacidades y posibilidades en las circunstancias concretas que día a día nos toca asumir.[/pullquote]

Así como los atletas mantienen fija su mirada en la meta, asimismo se debe motivar adecuadamente a cada persona para esforzarse al máximo de sus capacidades, dando pasos progresivos, para contribuir al bien común dentro de la organización.

© 2016 – Carlos Muñoz Gallardo para el Centro de Estudios Católicos – CEC

Carlos Muñoz Gallardo

Carlos nació en Santiago de Guayaquil (Ecuador) en el año 1971. Estudió Ingeniería Industrial en el Georgia Institute of Technology, Finanzas y Psicología en la George Washington University, y realizó estudios en Negocios Internacionales en Oxford University.
Ha trabajado durante muchos años en temas de promoción solidaria, a través de la Fundación Acción Solidaria de Ecuador.
Del 2006 al 2008 fue Director de la Promotoría del Instituto de Desarrollo Integral de la Persona; del 2012 al 2014 trabajó en la Dirección del apostolado Provida en la asociación “Opciones Heroicas”; y actualmente es presidente y consultor de Programas de Desarrollo Humano, además de brindar asesorías de responsabilidad social empresarial.

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