Por todos lados vemos que hay una lucha por igualar los derechos de las mujeres y de los hombres, que sin duda, por mucho tiempo han sufrido diferentes tipos de discriminación. ¿Tiene algo que ver esto con el sacerdocio? ¿Debería la Iglesia también abrirse a tener sacerdotes mujeres?

Muchos son los que piensan que la Iglesia, al mantener la disciplina del sacerdocio solo para hombres, está discriminando a las mujeres, sin embargo, esto no es así, ya que el sacerdocio tiene motivos sólidos para conservarse sólo para hombres.

Antes que nada miremos la actitud de Jesucristo. Históricamente Jesucristo no llamó a ninguna mujer a formar parte de los Doce. En esto la Iglesia ve una voluntad explícita, ya que, podría haber elegido mujeres entre los 12 apóstoles y así mostrarnos que esa era su voluntad, pero no lo hizo. Él tuvo amigas mujeres, amó profundamente a su madre, curó mujeres, pero no las llamó a ser sus apóstoles.

Es cierto que en esa época habían ciertas costumbres que hoy podrían ser consideradas como machistas, pero si leemos las Sagradas Escrituras nos damos cuenta de que la actitud de Jesús respecto de la mujer es muy diferente a la de los judíos de su tiempo. Él se relacionó mucho con mujeres, sin embargo, no eligió a ninguna para ser apóstol.

Por otro lado, está la actitud de los apóstoles, pues siguieron la practica de Jesús. A pesar de que María ocupaba un lugar central en la comunidad de los primeros discípulos, ellos nunca ordenaron mujeres sacerdotes, incluso cuando tienen que cubrir el lugar de Judas, eligen entre dos hombres.

Y lo mismo podemos decir sobre ellos y el machismo de su época, cuando los apóstoles y San Pablo salieron del mundo judío, se vieron obligados a romper con muchas costumbres de Moisés, como vemos en las discusiones que tuvo Pablo con los judíos. Comieron alimentos que los judíos no comían, dejaron de lado la circuncisión, y así muchas otras prácticas. Pero a pesar de que los paganos sí tenían mujeres sacerdotisas, ellos no adoptaron esa costumbre porque no era la voluntad del Señor.

Por otro lado, podemos decir que el ministerio del sacerdocio es signo de Cristo Sacerdote, ya que Cristo actúa en la persona del sacerdote y este se vuelve otro Cristo. Por eso es que el hombre también es un signo más adecuado que la mujer para representar a Jesús en el ministerio sacerdotal.

Podemos decir, entonces, que como Jesús sólo llamó a hombres como apóstoles, la Iglesia reconoce, respeta y sigue la elección hecha por el Señor y, por lo mismo, considera que no es posible la ordenación de mujeres. Pero eso jamás significará que la mujer deba tener un lugar inferior en la Iglesia. La Iglesia como Cuerpo de Cristo, está compuesta por hombres y mujeres que seguimos todos juntos al mismo Señor.

Ahondando un poco…

Pero en la fe católica, así como para los ortodoxos, el sacerdote no se define en primer lugar por lo que hace. Se dice de él que actúa in persona Christi. Es Cristo quien actúa a través de él.

En la ordenación, recibe el Espíritu de Cristo para representarle, de manera suprema cuando celebra la Eucaristía y dice “este es mi cuerpo” o en el sacramento de la reconciliación cuando dice “yo te absuelvo de tus pecados”.

En la Escritura, Jesús se presenta a sí mismo como el Esposo de la Iglesia. Ya es una constante en el Antiguo Testamento: la alianza entre Dios y su Pueblo es una alianza de amor, una alianza conyugal, con sus deberes y sus reconciliaciones. En Jesús, Dios hecho hombre, esta alianza se anuda irrevocablemente.

El Catecismo de la Iglesia Católica dice que, sobre esta cuestión, que “la Iglesia se reconoce vinculada” (nº1577). Una nación puede cambiar su constitución a su antojo, como ha sucedido en muchos países en los últimos siglos. No sucede lo mismo en la Iglesia: se entrará siempre en ella por el bautismo de agua y de Espíritu: siempre se rezará el Padrenuestro y ningún Papa inventará nuevos libros inspirados.

Juan Pablo II escribió mucho sobre este tema, en particular en la encíclica La dignidad de la mujer.

En el Catecismo:

1577 “Sólo el varón (vir) bautizado recibe válidamente la sagrada ordenación”. El Señor Jesús eligió a hombres (viri) para formar el colegio de los doce Apóstoles (cf Mc 3,14-19; Lc 6,12-16), y los Apóstoles hicieron lo mismo cuando eligieron a sus colaboradores (1 Tm 3,1-13; 2 Tm 1,6; Tt 1,5-9) que les sucederían en su tarea (San Clemente Romano, Epistula ad Corinthios 42,4; 44,3). El colegio de los obispos, con quienes los presbíteros están unidos en el sacerdocio, hace presente y actualiza hasta el retorno de Cristo el colegio de los Doce. La Iglesia se reconoce vinculada por esta decisión del Señor. Esta es la razón por la que las mujeres no reciben la ordenación.

1598 La Iglesia confiere el sacramento del Orden únicamente a varones (viri) bautizados, cuyas aptitudes para el ejercicio del ministerio han sido debidamente reconocidas. A la autoridad de la Iglesia corresponde la responsabilidad y el derecho de llamar a uno a recibir la ordenación.

Citas de la Sagrada Escritura:

Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar, y que tuviesen autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios. Marcos 3:14-15

En esos días El se fue al monte a orar, y pasó toda la noche en oración a Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y escogió doce de ellos, a los que también dio el nombre de apóstoles: Simón, a quien también llamó Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo y Juan; Felipe y Bartolomé; Mateo y Tomás; Jacobo, hijo de Alfeo, y Simón, al que llamaban el Zelote; Judas, hijo de Jacobo, y Judas Iscariote, que llegó a ser traidor. Lucas 6, 12-16

Frases Papa Francisco acerca:

Hasta el momento no ha pronunciado nada oficialmente, solo ha reafirmado los dichos que promulgó San Juan Pablo II.

“La última palabra” sobre la ordenación de mujeres como sacerdotisas “fue clara y la dio san Juan Pablo”, zanjó Francisco.

“La última palabra fue clara y la dio san Juan Pablo”, dijo Francisco. “Esto permanece. Esto permanece”.

Frases Benedicto XVI acerca:

“El sacerdote, mediante el sacramento, es insertado totalmente en Cristo para que, partiendo de él y actuando con vistas a él, realice en comunión con él el servicio del único Pastor, Jesús, en el que Dios como hombre quiere ser nuestro Pastor”.

“Cristo necesita sacerdotes maduros, viriles, capaces de cultivar una auténtica paternidad espiritual”.

“Profundizad en la conciencia de vuestra identidad: el sacerdote, para la Iglesia y en la Iglesia, es signo humilde pero real del único y eterno Sacerdote, que es Jesús”.

“El sacerdote es siervo de Cristo, en el sentido de que su existencia, configurada ontológicamente con Cristo, asume un carácter esencialmente relacional: está al servicio de los hombres en Cristo, por Cristo y con Cristo”.

“El sacerdote es un hombre todo del Señor, puesto que es Dios mismo quien lo llama y lo constituye en su servicio apostólico. Y precisamente por ser todo del Señor, es todo de los hombres, para los hombres”.

“El sacerdote debe ser, hoy más que nunca, hombre de alegría y de esperanza”.

“Queridos hermanos sacerdotes, en el tiempo en que vivimos es especialmente importante que la llamada a participar en el único sacerdocio de Cristo en el ministerio ordenado florezca en el “carisma de la profecía”: hay gran necesidad de sacerdotes que hablen de Dios al mundo y que presenten el mundo a Dios; hombres no sujetos a efímeras modas culturales, sino capaces de vivir auténticamente la libertad que sólo la certeza de la pertenencia a Dios puede dar”.

Frases San Juan Pablo II :

San Juan Pablo II descartó la ordenación de mujeres en su carta apostólica de 1994 “La ordenación sacerdotal”. En ese documento, el entonces pontífice declaró que “la Iglesia no tiene en modo alguno la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres” y que este dictamen “debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia””.

“La ordenación sacerdotal, mediante la cual se transmite la función confiada por Cristo a sus Apóstoles, de enseñar, santificar y regir a los fieles, desde el principio ha sido reservada siempre en la Iglesia Católica exclusivamente a los hombres”.

En la Carta Apostólica Mulieris dignitatem he escrito a este propósito: “Cristo, llamando como apóstoles suyos sólo a hombres, lo hizo de un modo totalmente libre y soberano. Y lo hizo con la misma libertad con que en todo su comportamiento puso en evidencia la dignidad y la vocación de la mujer, sin amoldarse al uso dominante y a la tradición avalada por la legislación de su tiempo””.

“Por otra parte, el hecho de que María Santísima, Madre de Dios y Madre de la Iglesia, no recibiera la misión propia de los Apóstoles ni el sacerdocio ministerial, muestra claramente que la no admisión de las mujeres a la ordenación sacerdotal no puede significar una menor dignidad ni una discriminación hacia ellas, sino la observancia fiel de una disposición que hay que atribuir a la sabiduría del Señor del universo”.

La presencia y el papel de la mujer en la vida y en la misión de la Iglesia, si bien no están ligados al sacerdocio ministerial, son, no obstante, totalmente necesarios e insustituibles. Como ha sido puesto de relieve en la misma Declaración Inter insigniores, “la Santa Madre Iglesia hace votos porque las mujeres cristianas tomen plena conciencia de la grandeza de su misión: su papel es capital hoy en día, tanto para la renovación y humanización de la sociedad, como para descubrir de nuevo, por parte de los creyentes, el verdadero rostro de la Iglesia”.

“Por tanto, con el fin de alejar toda duda sobre una cuestión de gran importancia, que atañe a la misma constitución divina de la Iglesia, en virtud de mi ministerio de confirmar en la fe a los hermanos (cf. Lc 22,32), declaró que la Iglesia no tiene en modo alguno la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres, y que este dictamen debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia”.

Preguntas para profundizar :

¿Por qué la Iglesia Católica no acepta la ordenación sacerdotal de las mujeres?

Históricamente Jesucristo no llamó a ninguna mujer a formar parte de los doce. En esto debe verse una voluntad explícita, pues podía hacerlo y manifestar con ello su voluntad. Jesucristo debía prever que al tomar la actitud que tomó, sus discípulos la interpretarían como que tal era su voluntad.

Los apóstoles siguieron la praxis de Jesús respecto del ministerio sacerdotal, llamando a él sólo a varones. Y esto a pesar de que María Santísima ocupaba un lugar central en la comunidad de los primeros discípulos (cf. Act 1,14). Cuando tienen que cubrir el lugar de Judas, eligen entre dos varones.

Especialmente en los documentos canónicos de la tradición antioquena y egipcia, esta actitud viene señalada como una obligación de permanecer fiel al ministerio ordenado por Cristo y escrupulosamente conservado por los apóstoles.

¿Por qué las mujeres no pueden presidir la eucaristía?

El sacerdocio ministerial es signo sacramental de Cristo Sacerdote. El sacerdote ministerial, especialmente en su acto central que es el Sacrificio Eucarístico, es signo de Cristo Sacerdote y Víctima. Ahora bien, la mujer no es signo adecuado de Cristo Sacerdote y Víctima, por eso no puede ser sacerdote ministerial.

En efecto, los signos sacramentales no son puramente convencionales. La economía sacramental está fundada sobre signos naturales que representan o significan por una natural semejanza: así el pan y el vino para la Eucaristía son signos adecuados por representar el alimento fundamental de los hombres, el agua para el bautismo por ser el medio natural de limpiar y lavar, etc. Esto vale no sólo para las cosas sino también para las personas. Por tanto, si en la Eucaristía es necesario expresar sacramentalmente el rol de Cristo, sólo puede darse una “semejanza natural” entre Cristo y su ministro si tal rol es desempeñado por un varón.

De hecho, la Encarnación del Verbo ha tenido lugar una Persona de sexo masculino. Es una cuestión de hecho que tiene relación con toda la teología de la creación en el Génesis (la relación entre Adán y Eva; Cristo como nuevo Adán, etc.)

¿Por qué no pueden recibir la ordenación? ¿Cuál es el motivo último por el que la mujer no puede acceder al sacerdocio ministerial?

Es verdad que el sacerdote también representa a la Iglesia y que esto podría ser desenvuelto por una mujer. Pero el problema es que no sólo representa a la Iglesia sino también a Cristo y que esto, por todo cuanto hemos dicho, no puede representarlo una mujer. Por tanto, el varón puede representar ambos aspectos, pero la mujer sólo uno, el cual no es el propiamente sacerdotal.

¿En diferentes partes de la biblia podemos apreciar que la mujer cumple un rol importante dentro de la Iglesia, aunque no sea propiamente tal como sacerdote?

Por eso la actitud de Jesús respecto de la mujer contrasta fuertemente con la de los judíos contemporáneos, hasta un punto tal que sus apóstoles se llenaron de maravilla y estupor ante el trato que les brindaba (cf. Jn 4,27). Así:

–conversa públicamente con la samaritana (cf. Jn 4,27)

–no toma en cuenta la impureza legal de la hemorroísa (cf. Mt 9,20-22)

–deja que una pecadora se le acerque en casa de Simón el fariseo e incluso que lo toque para lavarle los pies (cf. Lc 7,37)

–perdona a la adultera, mostrando de este modo que no se puede ser más severo con el pecado de la mujer que con el del hombre (cf. Jn 8,11)

–se hace acompañar y sostener en su ministerio itinerante por mujeres (cf. Lc 8,2-3)

–les encarga el primer mensaje pascual, incluso avisa a los Once su Resurrección por medio de ellas (cf. Mt 28,7-10 y paralelos).

¿En diferentes partes de la Biblia podemos apreciar el rol que Dios le dejó designado sólo a los varones ya que Cristo (Hombre) es el Esposo de la Iglesia?

Cristo es presentado en la Sagrada Escritura como el Esposo de la Iglesia. De hecho en Él se plenifican todas las imágenes nupciales del Antiguo Testamento que se refieren a Dios como Esposo de su Pueblo Israel (cf. Os 1-3; Jer 2, etc.). Esta caracterización es constante en el Nuevo Testamento:

–en San Pablo: 2 Cor 11,2; Ef 5,22-33

–en San Juan: Jn 3,29; Ap 19,7.9

–en los Sinópticos: Mc 2,19; Mt 22,1-14

Ahora bien, esto resalta la función masculina de Cristo respecto de la función femenina de la Iglesia en general. Por tanto, para que en el simbolismo sacramental, el sujeto que hace de materia del sacramento del Orden (que representa a Cristo), y luego el sujeto que hace de ministro de la Eucaristía (que obra “in persona Christi”) sea un signo adecuado, tiene que ser un varón.

¿Cuáles son los dos errores más grandes respecto al Orden Sacerdotal?

Los errores principales giran en torno a dos problemas. El primero es no concebir adecuadamente el sacerdocio sacramental, confundiéndolo con el sacerdocio común de los fieles. El segundo, es dejarse llevar por los prejuicios que ven en el sacerdocio ministerial una discriminación de la mujer y paralelamente un enaltecimiento del varón en detrimento de la mujer; es una falta de óptica: en la Iglesia católica, el sacerdocio ministerial es un servicio al Pueblo de Dios y no una cuestión aristocrática; es más, esto último es precisamente, un abuso del sacerdocio ministerial semejante al que contaminó el fariseísmo y saduceísmo de los tiempos evangélicos. Finalmente, los más grandes en el Reino de los Cielos no son los ministros sino los santos; y –excluida la humanidad de Cristo– la más alta de las creaturas en honor y santidad, la Virgen María, no fue revestida por Dios de ningún carácter sacerdotal.

Bibliografía:

http://es.catholic.net/op/articulos/21693/cat/133/por-que-no-puede-ser-sacerdote-una-mujer.html

http://infocatolica.com/blog/apologeticamundo.php/1112301045-ipor-que-las-mujeres-no-puede

https://w2.vatican.va/content/john-paul-ii/es/apost_letters/1994/documents/hf_jp-ii_apl_19940522_ordinatio-sacerdotalis.html

http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p2s2c3a6_sp.html

https://es.aleteia.org/2014/07/12/por-que-no-hay-mujeres-sacerdotes-en-la-iglesia-catolica/

http://www.gecoas.com/religion/Trabajos/mujer_sacerdos/catecismo01.htm

http://www.pensamientos.org/pensamientosbenedictoSACERDOTES.htm

http://www.univision.com/noticias/lideres-religiosos/el-papa-francisco-cierra-la-puerta-a-la-posibilidad-de-mujeres-sacerdotisas-en-la-iglesia-catolica

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