El día en que fui ordenado sacerdote, después de la Misa de Ordenación, salí de la iglesia y estaban todas las personas que me habían acompañado, familia, amigos, etc. y eso, veo a mi mamá que viene caminando a darme un abrazo, me mira y me dice: “¡Padre!” y yo pensé que me estaba hablando de otra persona ¿Por qué? Porque no estaba acostumbrado a que me digan “Padre”. ¿Tú sabes por qué a los sacerdotes, nos dicen “Padre”?
Distintas denominaciones cristianas acusan a los católicos de que, justamente, no cumplimos la Palabra de Dios al llamar a los sacerdotes, “Padre” ¿Por qué? Porque en el evangelio de San Mateo 23;9, dice lo siguiente: “No llaméis a nadie Padre en la Tierra, porque sólo uno es vuestro Padre, el que está en el cielo”.
Es justo que nos preguntemos si de verdad lo que Jesús quiso enseñarnos era que no utilizáramos la palabra “padre”, sino sólo para Dios. ¿De verdad es eso lo que Jesús quiso enseñarnos? Cuando vemos otros pasajes de la vida de Jesucristo, nos damos cuenta de que Él sí utilizó la palabra “padre” de muchas formas. Por ejemplo, cuando habla de nuestro “Padre Abraham”, como dice en el evangelio de San Lucas.
Cuando vemos las Cartas de los Apóstoles, de San Pablo, de San Juan, de San Pedro, nos damos cuenta que ellos también aplican la palabra “padre” de una forma distinta, también en el caso de referirse a Abraham, dicen: “Nuestro Padre Abraham”, “nuestro Padre Isaac”.
A la vez, por ejemplo, San Pablo cuando escribe a alguno de los discípulos dice: “Queridos hijos míos…”; San Juan comienza una de sus epístolas diciendo: “Hijitos míos…”; San Pedro llama a San Marcos: “Hijo mío…”. ¿Por qué? Porque de alguna manera ellos se han convertido verdaderamente en padres engendrando a estas personas, pero no de una forma biológica, sino espiritual.
Por eso, es importante comprender que incluso en la misma Sagrada Escritura ya se utiliza la palabra “padre” de diversas formas: padre biológico, padre en la fe, como Abraham, padres espirituales, como eran los apóstoles con algunos discípulos. Por eso nosotros no debemos hacernos problemas. Cuando le digamos a un sacerdote, “Padre”, tenemos que decirle “Padre” pero porque es un padre en la fe, no porque él evidentemente haya engendrado a alguien biológicamente.
Ahora, lo que jamás podemos permitirnos es darle el lugar que Dios Padre tiene para nosotros, a cualquier otro padre. Ni a nuestro padre biológico, ni a un padre espiritual, ni a nadie, porque ese lugar sólo es de Dios. Así seremos fieles a la Palabra de Jesucristo.
Si quieren referirse a un sacerdote por el nombre “Padre”, ¡háganlo!, no hay ningún problema, pero jamás pongan a un sacerdote, ni a ninguna otra persona, en el lugar de Dios, porque eso sólo es de Dios.
¡Que Dios te bendiga, espero haberte ayudado!

© 2017 – P. Sebastián Correa Ehlers para el Centro de Estudios Católicos – CEC

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