... La justicia no se hace en abstracto, sino teniendo siempre en cuenta el hombre en su verdadero valor, como ser creado a imagen de Dios y llamado a realizar, aquí en la tierra, la semejanza (...) Es necesario intervenir también en lo educativo, dirigido especialmente a las nuevas generaciones, ofreciendo una antropología –que no sea relativista– y un modelo de vida que puedan responder a las más elevadas y profundas inspiraciones del alma humana. Con este fin, las instituciones son llamadas a restablecer una estrategia a largo plazo, orientada a la promoción de la persona humana y a la convivencia pacífica...

Les compartimos hoy en el blog el texto del mensaje que el Papa Francisco dirigió a los miembros del Consejo Superior de la Magistratura el pasado 13 de junio:

Señor Vicepresidente, señores consejeros, queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Pope699Primero quiero expresar mis mejores deseos por la tarea que se le ha asignado a cada uno de ustedes a raíz de la renovación del Consejo Superior de la Magistratura. Esta tarea es una responsabilidad de la cual son plenamente conscientes, y constituye un punto fundamental de equilibrio y estabilidad para el ejercicio de la función judicial.

El ejercicio jurisdiccional reviste hoy una complejidad creciente, dada la multiplicación de los intereses y de los derechos que piden ser confrontados y que no siempre pueden encontrar en la legislación una respuesta precisa dada la variedad de casos concretos.

La globalización en sí – como se ha recordado con razón –trae consigo aspectos de posible confusión y desorientación, como cuando se convierte en vehículo para introducir costumbres, concepciones e incluso normas ajenas al tejido social, con el consiguiente deterioro de las raíces culturales de la realidad que deben ser respetadas; lo que da como resultado las tendencias pertenecientes a otras culturas, económicamente desarrolladas pero débiles éticamente (ver Evangelii Gaudium, 62). Muchas veces he hablado de “colonización ideológica” cuando me refiero a este problema.

En este contexto de profunda conmoción de las raíces culturales, es importante que las autoridades públicas, y entre ellos también los tribunales, utilicen el espacio que se les ha dado para proporcionar estabilidad y para solidificar los cimientos de la convivencia humana a través de la recuperación de los valores fundamentales.

El cristianismo ha ofrecido a estos valores el verdadero y más adecuado fundamento: el amor de Dios, que es inseparable del amor al prójimo (ver Mt 22,34-40).

A partir de estas bases, otros fenómenos como el crecimiento de la delincuencia (en sus expresiones económicas y financieras), y el flagelo de la corrupción, que también han afectado a las democracias más desarrolladas, pueden encontrar un freno eficaz. Es necesario intervenir no sólo en lo represivo, sino también en lo educativo, dirigido especialmente a las nuevas generaciones, ofreciendo una antropología –que no sea relativista– y un modelo de vida que puedan responder a las más elevadas y profundas inspiraciones del alma humana. Con este fin, las instituciones son llamadas a restablecer una estrategia a largo plazo, orientada a la promoción de la persona humana y a la convivencia pacífica.

A esta obra de construcción contribuyen, y creo también que en primera línea, todos aquellos que están investidos de una función judicial. Si bien, como se ha señalado, los tribunales están llamados a intervenir en el caso de violación de una norma, también es cierto que la reafirmación de la norma no es sólo un acto dirigido al individuo, sino que siempre supera el caso individual para involucrar a la comunidad en conjunto. En este sentido, todo pronunciamiento judicial cruza el límite del simple proceso, para abrirse y convertirse en la ocasión en la cual toda la comunidad (“el pueblo”, en cuyo nombre se pronuncian las sentencias) se encuentra en torno a esa regla, que reafirma el valor y por lo tanto, más importante aún, se identifica en ella.

Con razón, pues, en este tiempo se está poniendo especial énfasis en el tema de los derechos humanos, que son el núcleo fundamental del reconocimiento de la dignidad esencial del hombre. Esto debe hacerse sin abusar de tal categoría, evitando regresar a prácticas y comportamientos que, en lugar de promover y garantizar la dignidad humana, en realidad la amenazan o incluso la violan.

[pullquote]La justicia no se hace en abstracto, sino teniendo siempre en cuenta el hombre en su verdadero valor, como ser creado a imagen de Dios y llamado a realizar, aquí en la tierra, la semejanza.[/pullquote]

Entre los que se han fascinado por esta tarea – y que por eso han dado su vida – quiero recordar, asociándome a Ud., señor Vicepresidente, la figura de Vittorio Bachelet, quien ocupó su misma posición y que fue asesinado hace treinta y cinco años. Que su testimonio como hombre, como cristiano y como jurista continúe animándolos en su compromiso al servicio de la justicia y del bien común.

Que el Señor bendiga a cada uno de ustedes y su trabajo. Gracias.

Blog “Escuchando a Pedro” – Centro de Estudios Católicos CEC 2015 – http://cecglob.com

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Blog que busca acercarnos a la realidad de la Sede de Pedro, Iglesia que preside en la Caridad. Noticias del Vaticano, del Santo Padre y de la Iglesia Universal.

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