He querido dejar pasar un tiempo desde el estreno de la tan esperada película “crossover” (unión de distintos superhéroes de varias películas) del mundo Marvel. Desde hace meses, la película ya tenía fanáticos, así como detractores. La crítica ha sido vasta, múltiple y dura en muchos casos. Quiero acercarme a la cinta, desde una perspectiva que resalte el aporte positivo y real a lo millares de fans, que siguen hace años las sagas de estos míticos personajes de los Comics.

En una entrevista con el mismísimo Joe Russo, director estadounidense, señala la película como un medio para transmitir un mensaje “potente” acerca del lado complicado de ser un superhéroe en un mundo con demasiados conflictos. Esta opinión merece una seria crítica y reflexión.

El guión de la película, la caracterización e historia de los personajes, ¿permite retratar ese aspecto tan profundo y extremadamente existencial que debemos vivir cada uno de nosotros, en un mundo como el actual, en el que constantemente estamos en un conflicto de conciencia interior, para saber cómo actuar y qué decisiones tomar, frente a tantos dilemas morales, que atañen a la misma dignidad y valor de la persona humana? La pregunta que me hago es la siguiente: ¿Este tipo de película nos ayuda a formar la conciencia para enfrentar la realidad actual? (como lo afirma Joe Russo con una firmeza que llama la atención).

Confieso que no soy experto en el mundo de los comics. Pero si hay algo que puedo decir, desde mi opinión que no pretende ser absoluta ni mucho menos, es que los hermanos Anthony y Joe Russo, tuvieron el permiso de Marvel mismo, para tener el control sobre sus personajes, cambiando mucho los mensajes y críticas, que cada caracterización hacía de nuestra cultura. Creo yo, que, infelizmente, para peor.

Se abusa de la mitología Marvel cada vez más – para esto me valgo de una opinión interesante de Sebastián Pimentel, crítico de cine –, abonando en pro de un mundo infantilizado, que le cuesta cada día más, salir de una aproximación a la vida, marcada por el entretenimiento, carente de humanidad y creatividad, que debería fortalecer la capacidad racional y servir de apoyo para enriquecer nuestra cultura, que cada día, parece recorrer un camino, que trivializa la concepción que se tiene del valor trascendente que portamos cada uno de nosotros. Me recuerda la expresión “pan y circo”, como buscaban los emperadores romanos, entretener al pueblo, “quitándole” en lo posible la visión crítica de la decadencia en la que estaba inmersa ese milenario imperio de la historia mundial.

No nos ayuda nada una película con una fuerza tan poderosa de luces y ruidos, que nos jalan a lo superficial y no permiten o ayudan a humanizar tantas dimensiones de la cultura actual, que ya carecen “de por sí”, del valor que merecemos. El hecho de ser la película que está rompiendo todos los récords de taquilla me llama la atención, infelizmente, de modo negativo, puesto que – espero equivocarme en esto – confirma la tendencia generalizada a buscar el entretenimiento, sin espíritu, en menosprecio del esfuerzo personal por buscar un desarrollo cultural.

Felizmente, no parece ser una tendencia en Hollywood. James Cameron, artífice de “El Terminator” – lo cual tampoco es que sea un paradigma “maravilloso” de enriquecimiento cultural – espera que pronto ya haya un cansancio de “tanto Avengers”. Según dice: “Vamos, muchachos, hay otras historias para contar más allá de machos con super gónadas sin familias haciendo cosas que desafían a la muerte durante dos horas, destruyendo ciudades en el proceso”. (afirmación sacada del suplemento “ Luces”, de “El Comercio”, periódico Limense. 25 de abril). Otra opinión muy crítica tiene Jodie Foster, quien afirma que el cine se ha convertido en un “parque de atracciones”.

Es interesante el concepto “genocidio cultural”, surgido no sé realmente hace cuánto. Según este criterio, las películas son como el “junk food” (comida chatarra), que a costa de envenenar, genera ingresos cuantiosos de dinero. No hay problema en ver superhéroes en trajes de nylon. Hay cosas peores. El problema es cuando todo se trata de eso.

¿Cuál es uno de los mensajes o ideas principales que nos transmite la película? Estamos, obviamente, hablando de súper héroes de cintas cinematográficas, y punto. Sin embargo, tampoco podemos ser ingenuos, y creer que no ejercen ningún tipo de influjo en la manera que pensamos la realidad. Esos personajes encarnan un anhelo de poder absoluto e invencible, en el marco de una sociedad híper competitiva y extenuante, dónde sólo los perfectos pueden triunfar. Creyendo que hay una ciencia que permite el desarrollo sin precedentes, alcanzando un “paraíso terrestre”.

Termino estas líneas – que espero inspiren una actitud reflexiva – preguntando si las 5 gemas universales: Realidad, Tiempo, Poder, Mente y Alma, no son como el anhelo que tenemos de que la tecnología nos brinde un poder prácticamente ilimitado, permitiendo, con el curso del tiempo, posibilidades nunca antes imaginadas.

Pablo Augusto Perazzo

Pablo nació en Sao Paulo (Brasil), en el año 1976. Vive en el Perú desde 1995. Es licenciado en filosofía y Magister en educación. Actualmente dicta clases de filosofía en el Seminario Arquidiocesano de Piura.
Regularmente escribe artículos de opinión y es colaborador del periódico “El Tiempo” de Piura y de la revista "Vive" de Ecuador. Ha publicado en agosto de 2016 el libro llamado: “Yo también quiero ser feliz”, de la editorial Columba.

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