Sohrab Ahmari, iraní, escritor de la página editorial de Wall Street Journal con sede en Londres, a través de su cuenta de Twitter, acaba de anunciar su conversión al catolicismo. Luego del degollamiento-martirio del padre Jacques Hamel a manos de radicales violentos islamistas, Sohrab ha dicho que es el  momento correcto para anunciar su adhesión a la fe católica.

La esperanzadora sentencia de que la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos se vuelve realidad una vez más y estoy convencido de que éste va a ser uno de los caminos que le tocará transitar a la Iglesia del siglo XXI, en donde los que tenemos fe saldremos fortalecidos.

padrejacques

El Padre Jacques era un sacerdote de 86 años de un pueblo sencillo francés que nunca quiso retirarse porque quería servir a la Iglesia siempre mientras tuviera fuerzas. Él se dedicaba de manera simple y cotidiana a construir el Reino de Dios sobre la tierra desde su testimonio como sacerdote. Como lo hizo en su momento el Cura de Ars o Teresita del Niño Jesús en las tierras de la hija predilecta de la Iglesia como se le consideraba a Francia.

Murió celebrando la misa, ofreciendo el sacrificio eucarístico para la salvación de todos los hombres. Algunos medios confirman que lo degollaron luego de que no quiso arrodillarse ante los reclamos y exigencias de un par de desalmados. El Reino de Dios en la Eucaristía es una realidad viva. El Padre Jacques – alter Christus – se ofreció en sacrificio y dio su vida en rescate por muchos.

El martirio del Padre Jacques ha sido noticia en todos los titulares de los periódicos europeos. Es la primera vez que el terrorismo islámico ataca una Iglesia católica y mata a un sacerdote. Ellos consideran a Francia el Reino de la Cruz y por lo tanto la han escogido como uno de los blancos de sus ataques. El martirio de un anciano sacerdote que probablemente lo único que podía hacer era celebrar la misa y confesar se ha vuelto viral. La fuerza de su testimonio remece la anestesiada conciencia europea y al Occidente.

[pullquote]Conmueve la muerte del P. Jacques. Por anciano, por morir degollado cual cordero inocente, por dar su vida en medio de una Eucaristía, por esparcir la semilla de la fe de la manera más inofensiva y silenciosa, haciendo presente en medio del mundo que el amor es más fuerte que la muerte y sólo desde la paz que Dios puede dar se vence la violencia y la irracionalidad del terrorismo.[/pullquote]

Creo que estamos entrando a una etapa de la Iglesia en donde la palabra y la predicación van a dejar de ser preponderantes en la presentación de la fe y más bien el testimonio, el ejemplo, los gestos de amor y sacrificio por el otro, de paz y de perdón, de reconciliación y diálogo, serán los nuevos púlpitos del siglo XXI.

Que la sangre del Padre Jacques y de tantos mártires de este siglo como de las épocas pasadas de la Iglesia no haya sido derramada en vano. Sigamos celebrando la Eucaristía – presencia real de Dios en el mundo – y vivamos el amor como Cristo nos ha enseñado. Las palabras del P. Jacques se hicieron realidad: “Trabajaré hasta mi último aliento”.

© 2016 – José Alfredo Cabrera Guerra para el Centro de Estudios Católicos – CEC

José Alfredo Cabrera Guerra

José Alfredo nació en junio de 1967 en Lima (Perú). Es licenciado en Psicología en la Universidad Católica del Norte en Colombia como también Licenciado en Filosofía y Ciencias Religiosas de la Universidad Católica de Oriente también en Colombia.
Es Coordinador de Formación y Coaching de la Escuela de Negocios Humane en Guayaquil (Ecuador). Realiza psicoterapia en el PIAC (Psicoterapia Integral y Análisis Conductual). Es Director Regional en Ecuador del Centro de Estudios Católicos CEC.

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