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El sábado 29 de marzo se presentó en la comuna de Maipú la obra de teatro “La Madre del Cordero”, que busca llegar a sectores vulnerables del país.

La obra es un Auto Sacramental contemporáneo que cuenta la historia de un “Peregrino”, una alegoría de Chile como nación. Este personaje, ante las puertas del tercer milenio, está cansado y tiene mucha sed, y es La Madre del Cordero, alegoría de la Virgen, quien sabe dónde se encuentra el paso cordillerano que conduce hacia el agua que calma para siempre la sed. Para llegar ahí, el Peregrino debe atravesar el desierto, y es en ese peregrinaje donde el protagonista es abordado por otros personajes que lo desvían de su camino, sembrando en él la ansiedad y la ambición por la gloria del mundo.

La obra, producida por CEVIFAM (Centro para la Vida y la Familia), está siendo promovida por el CEC Chile, que busca llevarlas a zonas vulnerables o periferias existenciales de Santiago. Por ahora hay tres obras programas para la comuna de Maipú, y se espera poder llevar el montaje a otros sectores. Juan Pablo Labbé, Director del Centro de Estudios Católicos en Chile nos cuenta más detalle de “La Madre del Cordero”

¿Por qué el CEC presenta una obra de Teatro?

El CEC tiene como objetivo iluminar con la luz de la fe todas las realidades humanas. Esto no es un capricho nuestro, sino que fluye como una consecuencia necesaria del hecho de que para la fe, en si misma; nada de lo humano es ajeno, porque para Dios mismo, absolutamente nada de lo humano es ajeno. Tanto es así que Él mismo se hizo hombre con todo lo que ello implica. Entonces, no debe extrañar la presencia de nuestra fe en las tablas y escenarios, como tampoco debe extrañar que ella se haga vida en oficinas, televisión, calles, museos, hogares, etc. Como CEC, entendemos que es nuestra labor contribuir a que la fe en Cristo se haga presente en todos esos espacios.

Dentro de este marco, las manifestaciones culturales y artísticas ocupan un espacio privilegiado para transmitir la fe de la que venimos hablando. Desde antiguo, cuando la escritura constituía una labor engorrosa y no había imprenta o sistemas de copiado masivos, era común que la tradición cristiana fuera transmitida de boca en boca y, muchas veces, en forma de canciones, relatos o representaciones teatrales; todo ello con el fin de facilitar la comprensión y memorización de lo que se transmitía. En un sentido similar cabe recordar que, en la tarea evangelizadora llevada a cabo en nuestro continente latinoamericano por los misioneros venidos desde Europa, se traspasaron las barreras del lenguaje enseñando los episodios del Evangelio a través de imágenes artísticas.

[pullquote]Hoy surge una necesidad particular de transmitir nuestra fe a través del teatro, puesto que se trata de un ámbito que muchas veces parece estar monopolizado por lo mundano y donde, al parecer, Dios no tendría cabida. Creemos que esta situación requiere una respuesta tenaz y decidida por parte de la Iglesia y, particularmente, de los laicos. Tenemos que romper con esos paradigmas anticristianos que pretenden relegar a Dios al ámbito privado de las personas; sacarlo del quehacer social y cultural de un pueblo.[/pullquote]

Por el contrario, hay que ser astutos para ir impregnando del mensaje evangélico todos esos ambientes donde, en realidad, existe una inmensa búsqueda de lo bello, lo bueno y lo verdadero y, por qué no decirlo, una búsqueda de Dios.

Creemos que a través de una obra de teatro no sólo se puede entregar un contenido apostólico y auténticamente cristiano, sino que sintoniza al espectador con sentimientos nobles y con experiencias espirituales que sólo el arte –en este caso, las artes escénicas— puede generar. En este sentido, la actividad teatral se presenta como un excelente medio para hacer apostolado y anunciar a Cristo; tanto a los espectadores, como a los mismos actores y todos los que intervienen en una presentación.

¿Qué tipo de teatro es “La Madre del Cordero”?

Se trata de un Auto Sacramental del proyecto “Teatro Andante” del CEVIFAM. Este tipo de representación teatral, cuyo contenido es abiertamente confesional, normalmente tiene un marcado componente alegórico (donde los personajes muchas veces encarnan conceptos abstractos o sentimientos) y una estructura sencilla (muchas veces estará compuesto de sólo un acto).

En otras palabras, hemos presentado un teatro abiertamente religioso y abiertamente católico, que muestra el dialogo de Chile, representado en el personaje del Peregrino, con Santa María. Este personaje nace, crece y está constantemente en búsqueda, y es en ese proceso donde se topa con el pecado, con dolores y errores.

¿Por qué utilizar un Auto Sacramental hoy en día? ¿Es apelante para los hombres y mujeres de hoy?

La respuesta es compleja. Aquello que queremos transmitir a través del Auto Sacramental – y lo que normalmente se representa en este tipo de teatro – es, en sí mismo, profundamente apelante. La reflexión acerca de nuestro país de cara a Dios es absolutamente apelante; y creo que todo lo que está relacionado con el mensaje salvífico de Cristo apela a todo hombre y toda mujer en lo más profundo de su corazón.

Ahora, el gran desafío – ¡y qué grande! – es lograr transmitir correctamente eso que es tan apelante. A eso apuntamos. El tema es que se trata de algo que apela a lo más profundo del ser humano. Es muy fácil, por ejemplo, captar la atención del público a través de lo erótico o los temas más controversiales, que apelan a una parte más superficial; en cambio nosotros apuntamos a tocar las fibras más profundas de las personas y eso, naturalmente, es difícil.

Hoy lo religioso parece ser atractivo para unos pocos, que muchas veces son tildados de anticuados o aburridos. Sin embargo, estoy absolutamente convencido de que si Jesús se encarnara hoy en nuestra sociedad, sería lo más atractivo del mundo: el tema es que nosotros – muchas veces anticuados y aburridos – tenemos que saber transmitirlo así.

La obra es un diálogo entre la Virgen y un peregrino –que representa a Chile como nación- ¿Por qué es importante reflexión sobre la identidad nacional desde una perspectiva religiosa?

Primero, porque está en las raíces de nuestro país y en momentos históricos que han ido formando de a poco nuestra identidad nacional. Sin embargo, hoy nos encontramos con un Chile que parece no saber quién es y estar a la deriva de lo que dicte la tendencia globalizada que, muchas veces, prescinde de lo que realmente necesita cada país. Es similar a lo que ocurre con las personas naturales: si yo no sé quién soy, lo más sabio es preguntarme por mi origen; y más sabio aun, resulta hacerme esa pregunta de cara a quien me pensó desde siempre. Algo similar ocurre con una nación.

Junto a eso, es importante también comprender la importancia que tiene para nosotros la noción de Pueblo de Dios. Dios va actuando en el interior de las personas, pero no sólo lo hace de una manera íntima y personal, sino que también Él es el Señor de la historia, y va configurando al Pueblo que con sus aciertos y desaciertos va generando una cultura, unas tradiciones, una propia identidad.

Lo anterior toma una especial relevancia cuando nos encontramos con un país muchas veces dividido, que no ha podido sanar viejas heridas y va perdiendo poco a poco esos valores que han constituido el corazón de nuestra patria por siglos. Estamos convencidos de que lo que Chile necesita hoy es volver a encontrarse con esa necesidad de Cristo Reconciliador; es volver, a fin de cuentas, a Dios.

¿Y por qué hacerlo en las periferias de Santiago y no en una zona central?

[pullquote]No quiere decir que en las zonas centrales no haya trabajo que hacer: hay mucho. Sin embargo, el Papa Francisco ha hecho ese ya conocido llamado a salir a anunciar la Buena Nueva a las periferias de la existencia humana. Esas “periferias” deben ser entendidas en todo sentido. De este modo, buscamos cumplir un doble propósito: en primer lugar, responder al llamado del Papa y también del Arzobispo de Santiago, el Card. Ezzati, de salir a anunciar el mensaje evangélico allí donde otros no van; en los lugares alejados que, por circunstancias que no dependen de las personas que viven ahí, muchas veces quedan excluidos y marginados.[/pullquote]

En segundo lugar, hay que entender que las periferias de nuestra capital suelen coincidir con sectores más vulnerables y con menores recursos económicos. Esto determina que muchas veces sus habitantes no puedan disfrutar de las mismas manifestaciones culturales que quienes están situados en el centro de la ciudad. Así, nos planteamos llevar un espectáculo de calidad (en todo sentido) a muchas familias que a veces encuentran dificultades para ir a los principales teatros del país.

 

© 2014 – Camila Bustamante para el Centro de Estudios Católicos – CEC
 

Camila Bustamante

Camila vive en Santiago de Chile.

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