Desfile-de-modaHoy en día el hombre vive alienado y despersonalizado, es decir, vive fuera de sí, muchas veces engañado y engañandose, lo que distintos autores han llamado “la mentira existencial”.

No es raro que el ser humano reduzca su realidad a tan sólo una dimensión de su existencia, nos olvidamos que somos unidad “Bio-Psico-Espiritual”.

Muchas veces no sé quién soy, identifico mi ser con realidades parciales o falsas. Podemos identificar cuatro ilusiones fundamentales: la de identificar nuestro ser y nuestra realización con el destino de nuestro cuerpo, de nuestro pensamiento, de nuestros sentimientos o de nuestras realizaciones y personajes.

En este articulo abordaremos el tema “No soy mi cuerpo”.

[pullquote]El hombre es un ser corporal: ésta es una realidad que se constata inmediatamente. Tenemos un cuerpo que cumple funciones. Es a través del cuerpo que el hombre reúne información sobre el mundo que lo rodea y se relaciona con él. “El cuerpo, en cuanto creado por Dios, es bueno y santo (ver Gén 1,26-31). El cuerpo en sí mismo no tiene nada de malo. Lo malo es, sin embargo, el intento del hombre de satisfacerse viviendo primariamente o exclusivamente para los placeres del cuerpo…» (Arthur B. Calkins, La visión tripartita del hombre: clave para la vida cristiana, en: Revista VE, n. 19, mayo-agosto 1991, p.41.)[/pullquote]

La persona, tiene requerimientos físicos, necesidades vinculadas a esta dimensión que no pueden ser desatendidas: respiración, alimento, bebida, abrigo y otras necesidades vinculadas al bienestar humano. Necesita lo básico para la supervivencia y además requiere que su cuerpo se desarrolle y viva en un ambiente adecuado para su expansión adecuada.

El cuerpo es una dimensión importante del ser humano, forma parte de la naturaleza humana y, por tanto, es esencialmente buena. Sin embargo, hay que aclarar que nuestro cuerpo no es nuestra mismidad, es decir, la parte más íntima e importante de nuestro ser. Existe una jerarquía en nuestro ser, y el cuerpo está sometido al alma y al espíritu. Darle un lugar que no le corresponde, significa ceder a la mentira y a la ilusión. Identificar mi destino con el de mi cuerpo es manifiestamente insensato, porque éste cuerpo mortal es frágil y pasa, en cambio, el espíritu permanece.

art-body-builder-620x349Sin embargo hoy en día en nuestra sociedad no es raro ver a muchos que reducen su vida a lo corporal, es decir viven para satisfacer su cuerpo. La búsqueda del placer por el placer, llamado también hedonismo, se erige como una característica de nuestro mundo.

Convertimos nuestro cuerpo en una especie de divinidad cuando cedemos constantemente a la ley del gusto y del disgusto; que es la ley del capricho, del engreimiento, el cual hace lo que le da la gana y cuando le provoca, buscando placeres y comodidades para nuestra carne. Se convierte en ley suprema satisfacer las apetencias de nuestro cuerpo dando rienda suelta a lo carnal o pasional.

Es también una manifestación de la “divinización de nuestro cuerpo” la excesiva preocupación por él, cuando el cuidado del mismo se convierte en un bien casi absoluto y empieza a desplazar otros bienes superiores, por eso debemos afirmar tajantemente “No soy mi cuerpo”.

[pullquote]El creerme mi cuerpo, el reducir el sentido de mi vida a los placeres carnales tiene mucho que ver con la vanidad que nos puede conducir a gloriarnos de nuestras características corporales, por la condición racial o por la figura atractiva, como también por parte de los que se acomplejan por feos, por su color, o por alguna característica corporal. Es el absurdo de creer que la dignidad de la persona está en su cuerpo.[/pullquote]

© 2013 – Humberto Del Castillo para el Centro de Estudios Católicos – CEC

Humberto Del Castillo Drago

Humberto nació en la ciudad de Lima (Perú). Pertenece al Sodalicio de Vida Cristiana, y es fundador y director del Centro de Desarrollo Integral de la Persona Areté.

Actualmente reside en Medellín, Colombia. Puedes visitar su blog en psicologiayvirtud.blogspot.com

View all posts

Add comment

Deja un comentario