¡Otro amigo secreto más! ¡A estas alturas voy a tener que vender un riñón para todos los regalos que tengo que comprar!¿Pero saben? Hace algunos años que me he vuelto un poco Grinch de la Navidad… ¡Sí! ¡Odio la Navidad! No… en verdad, en verdad, en verdad, igual la sigo amando en mi corazoncito, ¿ya? ¡Pero es que en verdad es una locura!


Miren, yo realmente amaba la Navidad. Esta cuestión desde chiquitita, como de estar esperando con mi hermana al Viejito o el armado del pesebre y el árbol en familia, las actuaciones que hacíamos con mis primos del pesebre, que uno era la Virgen María, que el otro era el niñito Jesús, o sea a ver, me encantaba juntarme con mi familia y la cuestión, pero últimamente, les prometo que siento que Navidad y diciembre se han transformado en el nuevo marzo. ¡Sí! Ese marzo apestoso que todo el mundo odia por la cantidad de cosas que tenemos que comprar, porque es una locura, porque es un estrés, porque la gente anda de un lado para otro, porque no se puede caminar en las calles, o sea y de verdad, entrar en un mall en diciembre, es lo peor que te puede pasar, o sea, esta cuestión del regalo para tu mamá, para tu papá, para tu hermano, para tu hermana, para tu prima, para tu primo, para tu vecino, para el conserje…no, o sea, amigo secreto uno, dos, tres, cuatro, cinco…¡veinte! O sea, ¡es una locura! ¿O no? ¡O sea, perdón! ¡Pero me tienen hasta la… !

¿Qué pasa si en esta Navidad en vez de hacer tanto regalo… ya? ¿Nos dedicamos a regalar el tiempo? ¡Porque por Dios que nos cuesta regalar tiempo! A mí personalmente, me cuesta un mundo, siempre estoy metida en mil quinientas cosas. Pero… ¿qué pasa si en esta Navidad nos sentamos y pensamos… a quién le quiero regalar mi tiempo? ¿Quién necesita mi tiempo? ¿Quién necesita que lo escuche? Quizás puede ser alguien de tu familia, quizás puede ser algún amigo, o puede ser alguien, incluso, que está en la calle, que está durmiendo en la calle,que tú no lo conoces y que realmente pasas siempre al lado de él y no lo ves.O sea, ¿qué tal si en esta Navidad nos detenemos un poco, pensamos en eso y regalamos este valioso regalo del tiempo?

Yo los invito a pensarlo… los desafío a pensarlo y a, realmente, regalar algo tan sencillo como… minutos de tu vida. ¿Por qué no lo pruebas?

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