El sexting es un problema que está afectando a muchísimos jóvenes, sobre todo los adolescentes.

¿Qué es el sexting? El sexting viene de la mezcla de dos palabras: sex y texting, simplemente es enviar fotos subidas de tono, desnudos, semi desnudos, a través de las redes sociales o de los sistemas estos tipo WhatsApp, Telegram o los que existen.

Y les digo que es un problema grave porque, por ejemplo en España ya se ha determinado que, al menos, el 30% de adolescentes ha tenido ya una experiencia de sexting.

¿Y por qué el sexting es peligroso? ¿Por qué nos debe preocupar? ¿Por qué no debemos pensar que simplemente están experimentando su sexualidad libremente? Es porque el sexting hace que una foto de nuestros hijos salga de su propia intimidad y pueda estar a merced de cualquiera.

Yo siempre le digo a los chicos: “Sí, puede ser que tu novio o tu novia sean buenísimos y que tú estés muy seguro de que nunca jamás esa foto va a salir de su teléfono. Pero, yo te hago una pregunta: ¿Qué pasa si le roban el teléfono o un compañero o una compañera lo tiene y se manda la foto?”

Existen también ya casos documentados como, por ejemplo, de la adolescente Amanda Thot, que llegó a cometer suicidio, por haber enviado una foto mostrando su pecho y esta se convirtió en un fenómeno que se llama: “cyber acoso”. Quiere decir que es una especie de bullying pero a nivel digital.

¿Qué debemos hacer los padres frente a este fenómeno? Como siempre y lo primero es prevención. Conversar con nuestros hijos, desde siempre, de cuáles son los peligros de estar exhibiendo o enviando este tipo de fotos, por más confianza que le tengamos a esa otra persona.

¿Y qué pasa si nosotros ya nos dimos cuenta que, efectivamente, nuestros hijos ya enviaron una foto? Primero, no alarmarnos, no escandalizarnos, hay que hablar con ellos y ver a dónde se mandó esa foto, y asegurarnos que esa foto se ha quedado solo en el ámbito privado o íntimo entre nuestro hija o hijo y su pareja.

Si es así, lo primero que tenemos que hacer, es exigir que la otra persona borre todo indicio de esa foto. Pero, qué sucede si ya trascendió ese ámbito privado, tenemos que ver hasta dónde ha llegado.

Si, por ejemplo, está dentro del colegio de nuestros hijos, tenemos que ir a conversar con las autoridades para que se implemente el Protocolo Antiacoso y  ver la manera de contener que esta foto no salga más allá de esa frontera.

Les comento que ya en varios países existen también leyes y reglamentos que pueden trascender también el colegio y pasar los municipios y el país, y también podemos ir a los juzgados.

Lo que no podemos hacer es dos cosas: juzgar a nuestros hijos haciéndolos sentir peor de lo que ya se sienten o quedarnos de brazos cruzados, tenemos que ver la forma de que es foto o ese video no vaya más allá de dónde ya llegó.

Y como siempre, no hay mejor educación que la prevención. No tengamos miedo de hablar con nuestros hijos mientras van creciendo  sobre los peligros que trae exponerse a este tipo de prácticas, enseñémosle los casos, los videos que existen en YouTube o Internet. No es cuestión de asustarlos, sino de enseñarles a medir las consecuencias de sus actos.                   

Giuliana Caccia Arana

Giuliana está casada y tiene dos hijos. Comunicadora social (Universidad de Lima) y Master en Matrimonio y Familia (Universidad de Navarra, España), es creadora de La Mamá Oca y autora del libro “Educación en serio. Reflexiones para ser los padres que nuestros hijos necesitan” (Ed. Planeta/Sello Diana). También es Directora del área de Familia del CEC.

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