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El diario el Espectador y la revista “Semana” de Colombia publicaron hace algún tiempo un artículo y una entrevista sobre la educación universitaria con base en un estudio del profesor Richard Arum, de la Uiversidad de Nueva York, que si bien se realizó en el marco académico colombiano, sigue teniendo mucha actualidad para nuestros países latinoamericanos. Les compartimos el artículo y la entrevista:

Falta más rigor académico en las universidades

RichardArumUn 45 por ciento de los estudiantes no reportan una mejoría significativa en habilidades como pensamiento crítico, el razonamiento complejo y escritura, durante sus dos primeros años de universidad, mientras que el 36 por ciento de los estudiantes no demuestran ninguna mejora significativa en aprendizaje en los cuatro cinco años de educación superior.

El resultado es producto del estudio que realizó el profesor Richard Arum en su libro “A la deriva académicamente: Aprendizaje limitado en las universidades”, que fue publicado por la Universidad de Chicago.

La investigación se aplicó entre 2.300 estudiantes en 24 instituciones que tomaron la Collegiate Learning Assessment (CLA), una prueba estandarizada de logro que se administra a los estudiantes en su primer semestre y luego otra vez al final de su segundo año en Estados Unidos. La tendencia es aplicable a muchos casos latinoamericanos.

El profesor Arum es coautor del libro y presentó sus conclusiones durante el IV Seminario internacional de la calidad de la educación que realiza el Icfes anualmente. El académico indaga por el aporte real de la educación superior en términos de aprendizaje y mercado laboral, y encuentra que pese a los costos de matrícula de educación superior, más y más estudiantes van a la universidad cada año, pues un título de licenciatura se requiere ahora para entrar a ejercer muchas profesiones.

Según los autores, el bajo nivel de progreso académico de los estudiantes está relacionado con el rigor, dado que los datos de las encuestas a estudiantes muestran que 32 por ciento de los estudiantes no toman cursos semestrales con más de 40 páginas de lectura asignadas por semana.

Adicionalmente, la mitad no toman ningún curso que implique escribir más de 20 páginas a lo largo del semestre. Los autores encuentran que los estudiantes dedican en promedio 12 a 14 horas semanales al estudio, de las cuales la mayoría es en grupo.

Por otro lado, los estudiantes que sí mejoran su aprendizaje en general son los que estudian solos y una mayor cantidad de horas semanales y los que toman cursos que exigen 40 páginas o más de lectura semanal y 20 páginas de escritura semestral.

Al comparar por el tipo de programas en los que están inscritos, la investigación encuentra que los estudiantes que se inscriben en programas de artes liberales tienen mayores ganancias en pensamiento crítico, razonamiento complejo y habilidades de escritura. Además, los estudiantes de negocios, educación, trabajo social y comunicaciones demuestran menor ganancia de aprendizaje.

Richard Arum es PhD en sociología. Director Interino del Instituto para el Desarrollo Humano en el Contexto Social en la Universidad de Nueva York (Estados Unidos). Es docente de la Universidad de Nueva York en metodología, estratificación y sociología de la educación en el Departamento de Humanidades y Ciencias Sociales y en el Departamento de Sociología. Tiene un título B.A. en ciencia política de la Universidad de Tufts, uno de M.Ed. en enseñanza y currículo de la Universidad de Harvard y es Ph.D en sociología de la Universidad de California, Berkeley.

Se ha desempeñado en varios cargos en la docencia en escuelas secundarias, colleges y reconocidas universidades en Estados Unidos, como Berkeley y NYU.

Muchos diplomas, pocos ciudadanos críticos

Los procesos de aprendizaje en las universidades parecen no ir por buen camino. Ni se están formando profesionales aptos para el mercado laboral, ni ciudadanos capaces de tomar decisiones en beneficio de sus países.

Así lo sostiene el PhD en sociología y director del Instituto para el Desarrollo Humano de la Universidad de Nueva York, Richard Arum, quien después de liderar una investigación en la que analizó los comportamientos de 2.300 estudiantes de 23 universidades de Estados Unidos, concluyó que el 45% de los jóvenes, después de cursar los cuatro primeros semestres académicos, no habían adquirido mayores habilidades en lectura, escritura, pensamiento crítico y razonamiento complejo.

Estas competencias han sido descritas por los expertos como las más importantes para el desenvolvimiento social y laboral de cualquier individuo. Pero lo más impactante es que el 36% no demostró ninguna mejora significativa al terminar el cuarto año de educación superior.

Nuestra investigación no es la única que se ha referido a esta realidad. Nos sumamos a otros estudios en EE. UU. que entregan hallazgos similares”, dice Arum, quien estuvo en Bogotá invitado por el Instituto Colombiano para la Evaluación de la Educación (Icfes).

Para el investigador, la ley del mínimo esfuerzo y la poca exigencia por parte de los docentes están llevando a que cada vez sea más fácil tener en la mano un diploma profesional. Un sondeo para revisar si los alumnos estudian en casa reveló que sólo dedican cinco horas semanales a tareas individuales relacionadas con todas las materias. “Eso es menos de una hora diaria, lo que significa que no emplean sino entre 10 y 15 minutos por materia. Si se quieren mejores resultados en educación, deben sentirse más presionados a obtener logros y tienen que estudiar más tiempo solos”, afirma Arum.

¿Por qué insiste en que se debe dedicar más tiempo al aprendizaje individual?

Nuestro estudio determinó que cuando la mayoría de actividades se realizaban en grupo, baja el rendimiento individual. Si se hace un trabajo en equipo bien estructurado puede ser muy eficaz, pero normalmente los docentes no tienen idea de cómo se debe direccionar esta metodología, así que siempre hay unos pocos que se terminan recargando. Hay que aumentar las horas de lectura individual y los trabajos por los que cada uno debe responder.

¿Entonces qué está pasando con los docentes?

Hay una especie de acuerdo tácito, no negociado, entre estudiantes y maestros, en donde el profesor no exige y ellos no les generan problemas. Lo preocupante es que esta situación les está haciendo mucho daño a los procesos formativos.

¿Cómo salir de ese círculo vicioso?

Cada uno de los actores debería asumir responsabilidades. Los alumnos, estudiar mentalizados en que esa formación les va a servir a sus familias y países; los maestros deberían comprometerse a ser más rigurosos y las universidades dejar de estar pensando en solucionar problemas administrativos y centrarse en formar excelentes profesionales.

¿Por qué asegura que los profesionales no son el tipo de adultos que los países necesitan?

Antes teníamos economías más estáticas, se podía permanecer durante años en un solo puesto de trabajo, pero ahora todo es más rápido y estas habilidades que evaluamos son las que van a permitir que cada quien se desempeñe en diferentes campos. La educación no se entrega sólo para preparar a los estudiantes para el mercado laboral, sino para preparar ciudadanos que puedan pensar de una forma crítica y comprender la complejidad de los problemas políticos y sociales. Si no se desarrollan estas habilidades, no se puede lograr que las sociedades avancen.

Tomado de Revista Semana y diario el Espectador (entrevista de Angélica María Cuevas Guarnizo)

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