El pasado 11 de abril, el Papa Francisco por medio de la Bula “Misericordias Vultus”, ha convocado un Año Santo de la Misericordia, que iniciará el 8 de diciembre del 2015. La Bula es una hermosa enseñanza de como Dios, que es rico en misericordia, incondicionalmente, más allá de nuestros pecados, siempre nos perdona, siempre nos muestra su amor.

Prodigal_Son_by_glastonburied1Nos dice Santo Tomás que “es propio de Dios usar misericordia y especialmente en esto se manifiesta su omnipotencia” (Summa Theologie, II-II, q.30, a.4.) Esta misericordia del Padre es una realidad concreta mediante la cual nos revela su amor. El misterio de la fe cristiana parece encontrar su síntesis en esta palabra. Cuántas veces nos sentimos desesperanzados y creemos que no hay una salida para nuestra condición de postración ante el pecado. Sin embargo, Dios que nos ama, no se queda como simple espectador. Ante el drama de nuestra situación de pecado, nos envía a Jesús, quien revela plenamente la misericordia del Padre. Jesús es el camino que une a Dios y el hombre, porque abre nuestro corazón a la esperanza de ser amados no obstante el límite de nuestro pecado, por peor que este sea.

“Dios es Amor” (1Jn 4, 8.16); y “eterna  es su  misericordia” (Salmo 136). Este amor se ha hecho visible y tangible en toda la vida de Jesús. Todas las ocasiones, en los que se muestra a Jesús en relación con los hombres, nos muestran la misericordia de un Padre que nos ama. Así vemos a Jesús sintiendo compasión por la multitud extenuada que lo seguía (Mt 9, 36); curando a los enfermos (Mt 14, 14); calmando el hambre de la multitud apenas con pocos panes y peces (Mt 15, 37). También las parábolas de Lucas 15, 1-32 (la oveja perdida; la moneda extraviada; el padre misericordioso y sus dos hijos) muestran un Padre siempre lleno de alegría, sobre todo cuando perdona.

[pullquote]Algo importantísimo que Jesús nos enseña es que su misericordia no es solo el obrar del Padre, sino que ella se convierte en el criterio para saber quiénes son realmente sus hijos. La misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia. Es decir, nosotros también debemos vivir la misericordia. La Iglesia “vive un deseo inagotable de brindar misericordia” (Exhort. Ap. Evangelii gaudium, 24). Debemos perdonar. Debemos dejar de lado el rencor, la rabia, la violencia y la venganza. Esta misericordia es el criterio de credibilidad de nuestra fe. Como ama el Padre, así aman los hijos. Como Él es misericordioso, así estamos nosotros llamados a ser misericordiosos. Ese perdón amoroso es el camino del cristiano.[/pullquote]

the-return-of-the-prodigal-son-1862Es determinante para la Iglesia y para la credibilidad de su anuncio que ella viva y testimonie en primera persona la misericordia. “La Iglesia vive una vida auténtica, cuando profesa y proclama la misericordia y cuando acerca a los hombres a las fuentes de la misericordia del Salvador, de las que es depositaria y dispensadora” (Juan Pablo II, Carta Enc. Dives in misericordia, 13). “Sed misericordiosos, como el Padre vuestro es misericordioso”(Lc 6, 36). Debemos ser misericordiosos como Él es con nosotros. Perdonar, porque hemos sido perdonados; ser generosos pues sabemos que Dios es magnánimo con nosotros.

[pullquote]“No caigamos en la indiferencia que humilla, en la habitualidad que anestesia el ánimo e impide descubrir la novedad, en el cinismo que destruye. Abramos nuestros ojos a las miserias del mundo, las heridas de tantos privados de la dignidad, y escuchemos su grito de auxilio. Nuestras manos estrechen sus manos, y acerquémoslos a nosotros para que sientan el calor de nuestra presencia, de nuestra amistad y de la fraternidad. Que su grito se vuelva el nuestro y juntos podamos romper la barrera de la indiferencia que suele reinar campante para esconder la hipocresía y el egoísmo.” (S.S. Francisco, Misericordias Vultus, 15)[/pullquote]

© 2015 – Pablo Augusto Perazzo para el Centro de Estudios Católicos – CEC

Pablo Augusto Perazzo

Pablo nació en Sao Paulo (Brasil), en el año 1976. Vive en el Perú desde 1995. Es licenciado en filosofía y Magister en educación. Actualmente dicta clases de filosofía en el Seminario Arquidiocesano de Piura.
Regularmente escribe artículos de opinión y es colaborador del periódico “El Tiempo” de Piura y de la revista "Vive" de Ecuador. Ha publicado en agosto de 2016 el libro llamado: “Yo también quiero ser feliz”, de la editorial Columba.

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