Me avergüenza tu inocencia,
me avergüenza el desparpajo
con que miras, la clemencia
con que abrázame tu abrazo;
me avergüenza estar postrado ante tus piernas
pero suma es la vergüenza
del lejano haberme estado.

Porque es mucho lo que debo, me avergüenza
que derroches con tu amor por mis pecados
la entereza de tu hacienda, y mi deuda
contrayendo te convierta en agraviado…

Porque mucho me perdonas, me avergüenza
que, viviendo en tanta usura y tanto engaño
exigiendo hasta el más mínimo centavo,
se te olvide a Ti mi deuda.

Me avergüenza tu paciencia,
me avergüenza el despilfarro
y bendigo tu pureza,
y bendigo aquellos brazos
que, clavados, redimieron deuda eterna:
del pecado y la vergüenza
—¡sinvergüenza!— me has salvado.

Blog ArcaAbierta

ADELANTE, mi arca está abierta. Aquí podrás hallar compartido mi tesoro, mi corazón abierto. "Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón". En arca abierta, el santo tienta nostalgia de Dios.
Blog a cargo de Renzo Chávez.

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