La ecología humana incluye el medio ambiente natural y el ambiente cultural y social que abarca la tecnología, las grandes ciudades y la interacción humana. Thoreau, Whitman y Emerson son de los autores que más han contribuido al romanticismo de una naturaleza bucólica, ideal y que está empapada de paz y armonía.

Es verdad que en la naturaleza hay un ritmo, equilibrio y armonía que enseña mucho. El agricultor sabe que debe respetar la tierra y el clima y que las plantas y animales crecen con cierto ambiente y que se puede influir con técnicas de crianza e injertos pero de modo limitado y respetando el modo de ser de las cosas. Más aún, los animales no cometen los absurdos del hombre que destruye su propio hábitat, ensucia el agua que bebe y acapara sin necesidad.

Es una experiencia frecuente también que quien contempla la naturaleza o se sumerge en ella en excursiones y campamentos, se va llenando de una cierta paz y serenidad que lo rescata de los ritmos frenéticos de la vida urbana. Por ello, desde mediados del siglo 19 en Europa y América se empezaron a promover los parques nacionales para preservar áreas de especial belleza o interés recreativo, científico y educativo.

[pullquote]Más reciente es la perspectiva de que la naturaleza no tiene que prescindir del ser humano. En las Islas Galápagos el gobierno local ha hecho un buen esfuerzo de ordenar el turismo e integrar la población y economía local de modo armonioso con el ecosistema, aún enfrentando conservacionistas de corte más tradicional.[/pullquote]

La ventaja de la naturaleza es tener un orden natural no contaminado por el mal, que sólo es posible como consecuencia de la libertad humana. Pero por lo mismo, la naturaleza es incapaz de generosidad, nobleza y sacrificio; incapaz de sabiduría, reflexión y justicia. La naturaleza es implacable. Dicen los andinistas que la montaña no perdona. No hay que ser ingenuo con la naturaleza. Hay que aprender lo bueno, pero saber contribuir con lo bueno de la libertad humana a completar y mejorar lo que nos puede ofrecer.

La naturaleza puede ser cruel. Algunos han usado la idea de “supervivencia del más apto” con que Spencer rebautiza la “selección natural” de Darwin para justificar formas de darwinismo social. Ciertas formas de capitalismo y racismo se declaran ‘naturales’ apoyándose en estos conceptos. Por ello, como en otras cosas, vale la sentencia: “examina todo y quédate con lo bueno”.

© 2013 – José Ambrozic para el diario El Comercio (Perú). Publicado el 1 de octubre de 2013
 
 

José Ambrozic Velezmoro

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