Human resourcesLa lucha por el poder en las organizaciones es causa de permanentes conflictos que desgastan innecesariamente las dinámicas relacionales y organizativas, generando divisiones y bandos que afectan la unidad y visión común de la organización. Existe un concepto errado de autoridad en el cual el jefe busca imponerse ante los demás intentando mostrar al otro quién es el que “manda.”

El autoritarismo contiene algunas visiones distorsionadas de las personas a quien se debe guiar, las cuales son vistas como una amenaza o como alguien que carece de iniciativa o capacidades propias; detrás de dichas actitudes se esconde la soberbia, creyéndose superior al resto y atropellando con frecuencia la dignidad de los trabajadores.

El jefe autoritario tiende a querer mantener todo bajo control; nada se puede hacer sin su permiso; quiere reglamentar todo. Sólo él dicta órdenes, las cuales deben ser acatadas con prontitud y sin discusión. No admite excepción alguna a sus exigencias.

La persona autoritaria busca justificar las actitudes prepotentes argumentando la incapacidad de terceras personas o creyendo que es la única manera de hacer que las “cosas funcionen”. El miedo o amenaza puede dar resultados en el corto plazo, pero nunca generará una adhesión, compromiso y fidelidad en el largo plazo.

El líder auténtico genera espacios de libertad en el cual el trabajador puede desarrollarse; apoya e incentiva iniciativas sin sentirse amenazado por el desarrollo de sus compañeros de trabajo. Reconoce los logros de los demás y es agradecido con el apoyo recibido pues sabe que no es posible avanzar solo.

[pullquote]El líder auténtico escucha realmente a los demás, no se siente amenazado por opiniones distintas a las suyas. No pretende tener todas las respuestas ni tener la última palabra en todo. Es capaz de reconocer sus errores y pide ayuda para superarlos.[/pullquote]

El verdadero poder es el servicio y no el autoritarismo. El liderazgo basado en la entrega y servicio lejos de ser una debilidad, rompe las barreras inútiles y distancias que dividen a la institución. Lo que verdaderamente arrastra y genera compromiso es la integridad, justicia y coherencia de la persona que ejerce la autoridad.

© 2014 – Carlos Muñoz Gallardo para el Centro de Estudios Católicos – CEC
 
 

Carlos Muñoz Gallardo

Carlos nació en Santiago de Guayaquil (Ecuador) en el año 1971. Estudió Ingeniería Industrial en el Georgia Institute of Technology, Finanzas y Psicología en la George Washington University, y realizó estudios en Negocios Internacionales en Oxford University.
Ha trabajado durante muchos años en temas de promoción solidaria, a través de la Fundación Acción Solidaria de Ecuador.
Del 2006 al 2008 fue Director de la Promotoría del Instituto de Desarrollo Integral de la Persona; del 2012 al 2014 trabajó en la Dirección del apostolado Provida en la asociación “Opciones Heroicas”; y actualmente es presidente y consultor de Programas de Desarrollo Humano, además de brindar asesorías de responsabilidad social empresarial.

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