No quiero ponerme en el papel de quienes –con autoridad a veces– hacen de “viejos amargados” para despedazar películas con sus agudas críticas. Pero sí, como estudiante de Historia, me veo en la posibilidad de dar a conocer mi opinión sobre la ligereza de Petersen, quien empieza su obra datándola e incluyéndola en un hecho histórico, aspecto ya atrevido toda vez que hasta el día de hoy se discute sobre si los hechos narrados en “La Ilíada” son invento o narración de la realidad

32035689En este artículo queremos darle una mirada retrospectiva a la controversial película “Troya” (2004), dirigida por Wolfgang Petersen.

Cuando la Ilíada llama a Aquiles “el de los pies ligeros”, claramente le da ese adjetivo por su destreza en la lucha, aunque más de uno dirá que se trata de un juego de palabras en los cuales el autor de la obra delata que lo único no sólido y recio en Aquiles, aparte de sus emociones, es algo que viene de sus pies.

Si nos atrevemos a tomar alguna de las palabras del genio griego Homero, para hacer un poco de lo que se ve en la película “Troya” (2004); es decir, tomar a mi antojo una composición para transformarla en un alimento de mentes cansadas de profundidad y sedientas de acción, flechas y lanzas a cambio de balas, podría llegar al atrevimiento de llamar a Wolfgang Petersen –director de la película citada– el único de pies ligeros en esta secuencia de imágenes en las que no necesariamente se reflejan las virtudes griegas.

[pullquote]No quiero ponerme en el papel de quienes –con autoridad a veces– hacen de “viejos amargados” para despedazar películas con sus agudas críticas. Pero sí, como estudiante de Historia, me veo en la posibilidad de dar a conocer mi opinión sobre la ligereza de Petersen, quien empieza su obra datándola e incluyéndola en un hecho histórico, aspecto ya atrevido toda vez que hasta el día de hoy se discute sobre si los hechos narrados en “La Ilíada” son invento o narración de la realidad.[/pullquote]

Haré un breve repaso a escenas que me llamaron la atención, comenzando por dejar claro que la primera y principal opinión crítica que me suscita la película es la contemporánea y cinematográfica personalidad impresa en varios de los personajes, y compartiendo que en varios tramos de la película me hacía la pregunta sobre si Disney estaba detrás de la producción de la misma; cuestionamiento que me respondía negativamente al ver la caja del DVD.

No describiré las características pintorescas de cada personaje, pero de manera general quiero dejar claro que más que observar a reyes luchadores, más cercanos a lo que serían en su época según los historiadores, pareciera ver a los hermanos antagónicos de Obelix encaprichados cada quien con su propio juguete, tanto una instrumentalizada Helena, como un cofre de tesoros llamada Troya.

La película tiene un afán de mostrar a Agamenón como un rey enfrentado desde un inicio con el héroe de la obra, Aquiles, y subordinado al antojo de sus engreimientos, pereza y lujuria; en una guerra donde las Polis se sometían al rey de Micenas a la fuerza, y no por un ideal de honor nacional griego, aspecto homérico por demás destacado en el florecimiento de la cultura griega después del periodo oscuro.

El ligero pasaje del origen de la guerra da para entender que lo que buscaba la película era un poco de entretención más que de contenido, pues grafica en una escena muy contemporánea y rápida el rapto de Helena por parte de Paris, en un juego de miradas en una cena donde Héctor jamás participó.

Una vez iniciada la guerra, pareciera que los sucesos se dan en un poco más de un mes, sumando los doce días de paz que otorga Aquiles al rey Príamo por el duelo de Héctor, cuando en verdad sabemos que la narración de Homero son los últimos diez meses de una guerra de diez años; por lo cual también la preocupación por la rapidez de la campaña por parte de Agamenón, refiriéndose a una posible invasión Hitita, es un sutil condimento para encajar las piezas.

Brad-Pitt-as-AchillesEl desembarco aqueo en las costas de Troya, la toma del templo de Apolo y el rapto de Briseida es un poco más de lo mismo, llamándome fuertemente la atención la figura de la virgen, prima de Criseida, una de las grandes ausentes del filme, a quien el director la acomoda según su gusto, pues inicialmente es casi voluntariamente abandonada por Aquiles en el campamento de Agamenón, para después cambiar de ideas y emociones, cuando finalmente es recuperada intacta en su virginidad por el mismo hijo de Peleo, antes de la muerte Patroclo, y quien pareciera utilizó el descuido de una mañana de enamoramiento de Aquiles para tomar sus armaduras y engañar a los mirmidones, saliendo al encuentro de una emboscada troyana.

Patroclo no recibió orden alguna de su primo para luchar contra Héctor, no hubo tan apasionado y elevado diálogo como el que describe Homero, donde él mismo irrumpe en sus líneas y toma la palabra para hablarle al joven compañero de Aquiles, y en la que marca un hito en lo que vendrá tanto en la obra, como en el curso de la historia.

El joven primo no va a luchar con Héctor, sino que sale al paso. No persigue al primogénito de Príamo, sino que entra en un duelo casual, para que luego de su muerte sea abandonado su cuerpo al ejército aqueo, junto a las tan importantes armaduras de Aquiles, que pareciera las recicla para volverlas a usar más adelante, y así también sacar un peso de encima al personal de vestuario de la película, por el desafío de plasmar el escudo y las armas mandadas a fabricar por la madre de Aquiles al famoso cojo de ambos pies.

Al no haber escudo, no hay historia tras la acción de Aquiles, no hay transcendencia en sus esfuerzos, no existe por lo tanto el deslumbrante brillo de sus armaduras que hace de Héctor un hombre lleno de temor que huye alrededor de las murallas de Troya haciéndolo recorrerlas por tres veces; y por último, no hay engaño de Atenea tomando forma de su hermano Paris en pleno duelo, lo cual sí tiene un peso considerable en el resultado final de la pelea.

En cuanto a pequeños detalles vendría bien preguntarnos si en aquella época se usaba la técnica bélica de la falange, como la usan los mirmidones al tomar la playa troyana; si realmente los escudos en forma de ocho eran unas pequeñas láminas de madera, si las armaduras griegas y troyanas dejaban tanta carne al descubierto, si los cascos de colmillos de jabalíes eran tan difíciles de elaborar que por ello se dejaron de lado.

Finalmente, visto que la película no sigue fielmente a ninguna obra, puedo señalar a título personal que la mezcla –nuevamente ligera de la Odisea y la Eneida con la Ilíada, desvirtuando todas ellas– es una falta de respeto a la historia, a la cultura griega y universal, siendo que Eneas, padre del futuro Imperio Romano es un joven ingenuo y débil al que Paris deja semejante herencia cuando toma ahora el papel de héroe troyano, en los últimos minutos del filme. Claramente para este minuto de la película, uno ya no se puede sorprender con la muerte del rey Agamenón por parte de Briseida, quien luego será rescatada por un loco enamorado Aquiles, muerto por su pasión casi adolescente, que cual jugador de futbol americano sale en busca de la chica de escuela secundaria estadounidense en una cancha donde queda tendido.

[pullquote]Es Troya una película entretenida, que tomó tres obras de la literatura universal para hacer de ellas un guion contemporáneo y sujeto a un consumo superficial. No quito el valor a la actuación de los participantes, a la fotografía y a los esfuerzos por introducirnos en la trama con efectos tan bien logrados. Es tan solo una película entretenida y no más que eso; una obra de Petersen y no de Homero.[/pullquote]

© 2013 – Raúl La Torre para el Centro de Estudios Católicos – CEC

Raúl La Torre

Raul ha llevado estudios de arquitectura y filosofía. Es licenciado en historia y en pedagogía de enseñanza media. Actualmente está encargado del Área Educativa del Museo del Carmen de Santiago de Chile.

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