Cuando comencé a interesarme en la Sábana Santa de Turín nunca imaginé que la sana curiosidad de un joven estudiante de colegio me iba llevar a una de las aventuras intelectuales más fascinantes que haya vivido. Luego, como profesor universitario en el Brasil creí que compartir –de manera libre y abierta— con mis alumnos lo que se sabía acerca de este misterioso lienzo sería una forma de aproximarlos a la fe por el camino de la ciencia. Esto me llevó a prepararme más y a conocer muchas personas estudiosas y entendidas en el tema.

Finalmente el tener que redactar una tesis para obtener mi grado de Licenciatura en Teología sobre el tema de “La Sábana Santa: signo del amor de Dios”, me hizo profundizar más y abrirme a una dimensión más teológica del mismo. Era un tema nuevo y no exento de polémicas y controversias. Creo que eso fue precisamente uno de los factores que más me animó a escribir sobre ello.

[pullquote]¿Qué significa para mí el estudio de la Sábana Santa? La verdad es que la cita de Juan 18, 33b- 38, ha iluminado mucho mi estudio. ¿Qué es La verdad? Le pregunta el escéptico Poncio Pilatos a Jesús. Éste no se queda a escuchar la respuesta de Jesús. Y la verdad, es que ni le interesa saber qué es la verdad. El estudiar la Sábana Santa no ha sido sino una constante búsqueda de la verdad. Descubrir la fascinante verdad que este lienzo encierra, ya de por sí es todo un desafío.[/pullquote]

TurínPero ¿qué es la Sábana Santa de Turín? Ante todo la enorme tela, que se encuentra en la Catedral de San Juan Bautista de la hermosa ciudad de Turín desde el siglo XVI, es un lienzo funerario con todas las características del que se usaban en el Medio Oriente en los primeros siglos del cristianismo. Mide de forma extendida 4,41 de largo por 1,13 de ancho.

Vemos en ella una serie de severas quemaduras producidas por un incendio acaecido en 1532 así como manchas de agua y de sangre. Pero lo que más llama la atención es sin duda la imagen frontal y dorsal de un hombre crucificado con todas las características que encontramos en la descripción de los Evangelios acerca de la pasión y muerte de nuestro Señor Jesucristo.

El enorme lienzo está hecho de lino con una trama muy peculiar. Ésta se llama espiga de trigo o espina de pez por su diseño geométrico. También se han encontrado pequeños filamentos de algodón, descubrimiento que va contra la costumbre judía de no mezclar fibras vegetales con fibras animales. Esto podría ser el indicio de algunos remiendos hechos en la sábana en la Edad Media.

¿Qué sabemos acerca de la Sábana Santa? Es realmente muy difícil poder resumir en pocas líneas todo aquello que se ha descubierto – y se sigue descubriendo – acerca de este misterioso lienzo.

[pullquote]El primer gran descubrimiento que se hizo fue a raíz de la primera fotografía que el abogado turinés Secondo Pia realizó a la Sábana Santa con ocasión de las Bodas de Víctor Manuel III, entre otras importantes celebraciones, en el contexto de una ostensión solemne entre el 25 de mayo al 2 de junio de 1898. Las fotografías produjeron un cambio notable en el conocimiento de lo que hasta entonces había sido solamente un objeto de devoción ya que revelaron detalles inesperados del lienzo y se llegó a la conclusión que la imagen es un perfecto negativo fotográfico.[/pullquote]

En 1978, el Dr. Giovanni Riggi con muestras de polvo del lienzo, constató que la composición elemental de los elementos encontrados era la misma de los encontrados en los lienzos funerarios de momias egipcias. El experto cristalógrafo norteamericano, Joseph Kohlbeck, de la Hercules Aerospace Division, identificó, entre las partículas minerales presentes en los pies, mayor concentración de carbonato cálcico (aragonito) que en las otras zonas del lienzo. La comparación con muestras de carbonato de cálcico tomadas de una tumba de Jerusalén ha puesto de manifiesto unas semejanzas sorprendentes. Además se encontraron presencia de aloe y mirra, especias fúnebres perfumadas usadas por los judíos en el siglo I.

El Dr. Avinoam Danin, Universidad Hebrea de Jerusalén, y el palinólogo Uric Bauch, a partir de un archivo de 90,000 superficies de distribución de plantas en Israel, llegaron a la conclusión que existen 34 especies de Jerusalén, Edesa (Sanli –Urfa) y Constantinopla (Estambul); 24 especies de Francia e Italia; y que 79% son de espécies de Palestina y florecen entre marzo y abril.

Las investigaciones sobre la sangre nos dicen que la sangre es del tipo AB (muy común entre los hebreos y semitas) y que es sangre coagulada sobre la piel de un hombre herido que se desató por fibrinólisis (disolución enzimática de un coágulo de fibrina que se activa al mismo tiempo que la coagulación haciendo parte del balance fisiológico) al contacto con el tejido húmedo por un período de no más de 36 horas.

[pullquote]Uno de los más grandes descubrimientos acerca de la imagen del hombre de la Sábana Santa lo realizaron los físicos John P. Jackson y Eric J. Jumper, miembros de la Fuerza Aérea Norteamericana, al encontrar información tridimensional. Ayudados de un escáner VP-8 (utilizado en la lectura de las imágenes espaciales) llegaron a leer los claroscuros de la imagen encontrando información tridimensional. A partir de estos sorprendentes resultados se formó el grupo STURP (Shroud Turin Research Project). Él mismo tuvo el privilegio de poder estudiar y realizar exámenes en la misma Sábana Santa en 1978, a lo largo de 120 horas. El estudio fue dirigido para poder responder a dos preguntas fundamentales: ¿cuál es la naturaleza de la imagen y cómo se formó?[/pullquote]

Las conclusiones a las que llegaron fueron: la imagen ha sido producida por un proceso de oxidación – deshidratación en la celulosa de las fibras superficiales del lino. No hay presencia de pigmentos o trazos direccionales. No hay quemaduras y la imagen es superficial, detallada y estable. Bajo las manchas de sangre (que es humana) no existe imagen del cuerpo. Esto quiere decir que la imagen se formó después de que el lienzo se ha empapado de sangre.  ¿Cómo se formó la imagen? John Jackson ha afirmado que: «tenemos motivos para decir que la imagen sindónica no puede existir, pero es real, así no logramos explicar cómo se ha formado» John Jackson. Es decir es un fenómeno único, inexplicable e irrepetible en laboratorio.

Otro interesante estudio ha sido el recorrido histórico que ha hecho la Sábana Santa para poder llegar hasta nosotros. Son muchas las teorías pero las de mayor aceptación es que la Sábana Santa luego de estar en Jerusalén, pasó en el reino de Edesa en el año 525 (hoy Sanli Urfa en el sur de Turquía); luego estuvo en Constantinopla en el 944 hasta el año 1204; para finalmente llegar a Europa. Primero en Lirey en el año 1356 (Francia) y Chambéry (1502). Finalizará su recorrido en Turín en el año 1578 donde se encuentra actualmente.

turin-shroudFinalmente luego de haber andado unos 600 metros el condenado es clavado en la cruz donde lentamente morirá. ¿Cuál es la causa de su muerte?  La muerte de un crucificado era lenta, dolorosa y terrorífica sobre todo para quiénes la presenciaban. En nuestro caso podemos afirmar que el hombre de la Sábana Santa murió por una confluencia de causas provocadas por la fatiga, el dolor, el shock traumático e hipovolémico, y la deshidratación a las que se añade la asfixia mecánica de la crucifixión.

Una pregunta final es: entonces ¿cómo se formó la imagen? Aquí entramos en un terreno donde los linderos de la fe y la razón se entrecruzan. Sabemos por fe que la resurrección es cuando el cuerpo de Jesús “pasa del estado de muerte a otra vida más allá del tiempo y del espacio” (Catecismo de la Iglesia Católica, 646). Podemos entonces afirmar que este hecho sobrenatural ha dejado una huella natural en el orden físico. La salida del cuerpo del tiempo y del espacio (se habla de deslocalización) hace que la sábana caiga y entre en contacto con las estructuras temporales transitoriamente dotadas de una pequeña energía produciendo así una tenue imagen tridimensional ya que los claroscuros son proporcionales a las diversas distancias existentes entre cuerpo y tela en los diferentes puntos de caída de la tela. El mismo fenómeno actúa en la parte del dorso pero sin el factor de la gravedad sino por la presión atmosférica.

[pullquote]¿Cuál es el mensaje de la Sábana Santa? Creo de manera personal que el mensaje de la Sábana Santa no se ha agotado. La ciencia nos puede iluminar con detalles o pistas acerca de este magnífico y único fenómeno: la resurrección de Nuestro Señor. Como el Beato Juan Pablo II nos decía “la Sábana Santa es un desafío a la inteligencia”. Es una puerta abierta al misterio que sutilmente nos envuelve.[/pullquote]

Benedicto XVI nos decía en  su visita a Turín en 2010: “Aquel que fue crucificado, que compartió nuestro sufrimiento, como nos recuerda también, de manera elocuente, la Sábana Santa, ha resucitado y quiere reunir a todos en su amor. Se trata de una esperanza estupenda, fuerte. En ella vemos reflejados como en un espejo nuestros padecimientos en los sufrimientos de Cristo. Passio Christi, passio hominis”.

En su video mensaje en el 2013, el Papa Francisco nos ha dejado también unas hermosas palabras: “el hombre de la Sábana Santa nos invita a contemplar a Jesús de Nazaret. Esta imagen –-grabada en el lienzo– habla a nuestro corazón y nos lleva a subir al monte del Calvario, a mirar el madero de la cruz, a sumergirnos en el silencio elocuente del amor (…) Este rostro desfigurado se asemeja a tantos rostros de hombres y mujeres heridos por una vida que no respeta su dignidad, por guerras y violencias que afligen a los más vulnerables (…) Sin embargo, el rostro de la Sábana Santa transmite una gran paz; este cuerpo torturado expresa una majestad soberana. Es como si dejara trasparentar una energía condensada pero potente; es como si nos dijera: ten confianza, no pierdas la esperanza; la fuerza del amor de Dios, la fuerza del Resucitado, todo lo vence”.

© 2013 – Rafael de la Piedra para el Centro de Estudios Católicos – CEC
 
 
 

Rafael de la Piedra

Rafael es Licenciado en Teología en la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima, con el trabajo: «Sábana Santa de Turín: Signo del Amor de Dios». Es Bachiller en Teología por la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro, con estudios de Licenciatura de Derecho Canónico en el Instituto de Derecho Canónico de Río de Janeiro.
Es laico consagrado en el Sodalicio de Vida Cristiana. Actualmente desarrolla su labor apostólica en la Prelatura de Ayaviri, Puno (Perú).

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