En estos últimos meses, han salido muchísimas acusaciones en los Estados Unidos sobre acoso sexual por parte de personas reconocidas, sobre todo en el mundo del espectáculo.

Yo les quiero comentar un caso específico que, si bien acá en este lado del mundo no conocemos mucho a esta persona, me pareció interesante un artículo al respecto que se publicó en thepublicdiscourse.com sobre uno de estos casos, que es del comediante Louis C.K.

Es un comediante muy famoso en Estados Unidos y que fue, efectivamente, acusado de haberse masturbado delante de algunas mujeres. Pero lo que me gustó de este artículo es que mostró una realidad que vivía esta persona y que hace sentido de por qué tenía esta conducta. Louis C.K. era consumidor de pornografía.

Ser consumidor de pornografía, para muchos, es algo que es inocuo; sin embargo, lo que muestra este artículo que les quiero comentar es interesante, ¿por qué? Porque demuestra cómo la pornografía puede cambiar nuestra forma de pensar, no solamente al interior, sino al exterior con el resto de personas, y voy a comentar los puntos que acá señalan de cómo la pornografía dañó a este cómico, y que hoy, efectivamente, toda su carrera exitosa está siendo amenazada -sino ya destruida- por este mal.

Lo primero, que este comediante, no es que haya sido un misterio que consumía pornografía, por lo que dice el artículo, él, en sus presentaciones, mencionaba mucho lo que veía en pornografía, lo que hacía mientras se masturbaba, era algo como que público y que todo el mundo aplaudía.

Eso es un primer punto interesante: él sentía que no había nada de malo y que, inclusive, eso era algo digno de aplauso. Llegaba a tal punto su consumo y su relajo ante este problema, que una vez en un programa de Jimmy Fallon -que todo el mundo conoce o es muy famoso- mencionó que: “Había tanta pornografía disponible, que una persona, si empezaba desde su nacimiento hasta el día de su muerte, podía no parar ni un segundo de consumirlo”.

¿Pero qué es lo que produce la pornografía en la mente de las personas? Por ejemplo, menciona que las mujeres pueden ser sujeto de deseo sexual en cualquier ámbito, privado, público, con más personas alrededor, lo cual te hace percibir a ti, si consumes, que es normal acosar a alguien sin ningún problema.

Otro problema que suscita el consumo de pornografía es: poder vivir la realidad de la vida sexual contrastada con la ficción de una película pornográfica. Una película pornográfica es eso, ficción; tiene, inclusive, tomas o acercamientos o imágenes que no se dan en la vida real, cuando dos personas se encuentran. Esto hace que una persona que consume constantemente pornografía busque este tipo de estímulos y nunca se sienta satisfecho con una relación sexual, por ejemplo, con su cónyuge, y todo el tiempo esté buscando este estímulo para poder sentir placer.

Otro punto, que no me voy a detener porque es muy  conocido a nivel científico, es que la pornografía cambia nuestro mapa cerebral y activa, por ejemplo, sustancias como la dopamina, la cual nos hace sentir muchísimo placer, cuando uno ve pornografia y se masturba y crea adicción.

Pero volviendo al caso de este cómico que se masturbaba frente a mujeres, que ya lo han acusado de acoso, si se dan cuenta, la pornografía no es que solamente te afecte a ti o a la persona que lo consume: afecta a la sociedad.

Y acá hay un dato super interesante. Un estudio que se realizó en el 2011, en la Universidad de Oklahoma, encontró que estudiantes que escuchaban la descripción de una violación sexual, se espantaban menos si habían consumido recientemente pornografía de los que no lo habían hecho. Esto quiere decir que el consumo de pornografía te vuelve insensible ante abusos o acosos, y te comienzan a parecer cosas mucho más normales.

En el 2016 también se presentó un estudio de la Universidad de Amsterdam que, luego de 20 años de investigación en pornografía y adolescentes, encontró que el uso constante de pornografia estaba asociada con conductas sexuales más permisivas y mayor agresión sexual. Por si no es suficiente, también, en el 2016, un estudio fuera de Europa, que encuestó a más de 4 mil muchachos y fue publicado en el Journal of Interpersonal Violence, encontró que la perpetración sexual de los chicos y el abuso, estaba asociado significativamente con mirar pornografía online constantemente.

Estas conclusiones nos obligan a entender que el consumo de la pornografía no debe ser algo que no nos importe, la respuesta del tipo: “¡Ah! Lo que haga él o ella en su vida privada no me afecta, cada quién es libre de hacer lo que quiere”. No es así. Y estamos viendo también muchísimos casos, en países como los nuestros, en que el acoso sexual, el abuso, la agresión, son pan de cada día. Deberíamos preguntarnos si es que la pornografía no tiene mucho que ver con esto.

La pornografía cambia la manera en que vemos al otro, tanto en escenarios sexuales, como no sexuales. Una persona que consume pornografía verá posibilidades de avance o de seducción a la otra persona, donde realmente no la hay; todo lo comienza a ver hipersexualizado o ve potencialidad sexual en cualquier lugar.

Mientras más pronto seamos conscientes de la conexión que existe entre el consumo de la pornografía y la violencia sexual, más rápido vamos a poder solucionar este problema que nos quita muchísimo tiempo, muchísimos recursos y, sobre todo, muchísimas vidas humanas y muchísima paz en las personas que son víctimas.   

Agregar commentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.