Hoy el fútbol se encuentra profundamente golpeado. En la FIFA, el ente rector del fútbol mundial, ahí donde se toman las decisiones más importantes y que afectan a todos los niveles del “deporte rey”, se ha destapado un escándalo de corrupción enorme ... Surgen las dudas sobre el alcance de la corrupción y su incidencia en los resultados deportivos, es decir en qué medida se trata “solamente” de manejo de dinero por derechos de televisión, publicitarios y organizativos, o si también se han manejado los resultados mismos ...
Joseph Blatter

En mi vida la pasión por el fútbol siempre ha sido enorme; desde pequeño recuerdo que la palabra que más decía era “gol”, y me pasaba todo el día detrás de una pelota. Cuando crecí fui dándome cuenta que el fútbol y la vida están muy relacionados, que se pueden encontrar en el fútbol muchas experiencias, sentimientos y emociones que son analogías de la vida misma e incluso auténticas vivencias. Luego descubrí que esto se aplica también a mi vida cristiana. Quizás la frase que mejor expresa esta idea es la del escritor argentino Eduardo Sacheri: «Hay quienes sostienen que el fútbol no tiene nada que ver con la vida del hombre, con sus cosas más esenciales. Desconozco cuánto sabe esa gente de la vida. Pero de algo estoy seguro: no saben nada de fútbol».

Hoy el fútbol se encuentra profundamente golpeado. En la FIFA, el ente rector del fútbol mundial, ahí donde se toman las decisiones más importantes y que afectan a todos los niveles del “deporte rey”, se ha destapado un escándalo de corrupción enorme. Durante años existieron acusaciones y rumores de corrupción en la FIFA, muchos apuntando incluso a su presidente, el suizo Joseph Blatter, pero esta semana la situación cambió radicalmente. El FBI y la Fiscal General de los Estados Unidos, Loretta Lynch, presentaron públicamente en Nueva York los frutos de una larga investigación que demostraba pagos ilegales por la obtención de derechos de organización y comercialización de varias ediciones de la Copa América. Al mismo tiempo en Suiza fueron detenidos siete altos miembros de la FIFA. Y el 2 de junio el mismo Blatter se vio obligado a renunciar, debido – según medios como el New York Times – a que es el foco de una investigación federal de corrupción.

El tamaño del escándalo por corrupción crece al conocerse sus dimensiones. Primero por la cantidad de dinero, más de 100 millones de dólares solamente en este caso concreto. También por el largo período de tiempo: se habla de casos que podrían remontarse a 1991 y quizás antes. Por último, por los altos cargos de los implicados: el presidente, dos vicepresidentes de la FIFA y varios presidentes de otras federaciones de fútbol.

La indignación mundial aumenta, pues si bien la investigación apunta inicialmente a la organización de la Copa América, también se encuentra en entredicho incluso la de los Mundiales de Fútbol. Finalmente surgen las dudas sobre el alcance de la corrupción y su incidencia en los resultados deportivos, es decir en qué medida se trata “solamente” de manejo de dinero por derechos de televisión, publicitarios y organizativos, o si también se han manejado los resultados mismos.

[pullquote]Ahora lo más importante detrás de todo esto es comprender que el daño cometido no se limita solamente al ámbito de fútbol o del mundo del deporte, sino que trasciende a la sociedad en su totalidad. Es la cultura misma la que se ve afectada. Y el motivo es sencillo: los deportes en general y el fútbol en particular, tiene un gran influjo en la cultura actual. El mundo en que vivimos está fuertemente influenciado por los deportes. La estrellas de fútbol se convierten en íconos que son seguidos, imitados y admirados por millones de personas, especialmente los jóvenes. El deporte puede tener una influencia positiva sobre el mundo, tiene la capacidad de transmitir múltiples valores que ayudan a enriquecer la cultura y mover a los jóvenes. Así el fútbol se convierte en expresión de la cultura y al mismo tiempo en un ambiente creador de cultura en sí mismo.[/pullquote]

Un ejemplo claro de la influencia positiva que puede tener el fútbol en el mundo lo encontramos en las palabras del Papa Francisco: «Me gustaría destacar tres lecciones de la práctica deportiva, tres actitudes esenciales a favor de la causa de la paz: la necesidad de “entrenarse”, el “juego limpio” y el respeto entre los adversarios» ((Francisco, Mensaje para el Mundial de Brasil 2014.)). Y sin duda que existen otros valores como el trabajo en equipo, el esfuerzo y la perseverancia, por nombrar algunos. Incluso en el Nuevo Testamento podemos encontrar la famosa cita de San Pablo, estableciendo una clarísima analogía entre el deporte y la vida cristiana: «¿No sabéis que en las carreras del estadio todos corren, mas uno solo recibe el premio? ¡Corred de manera que lo consigáis! Los atletas se privan de todo; y eso ¡por una corona corruptible!; nosotros, en cambio, por una incorruptible» (1Cor 9,24-25).

goalHace unos años en su despedida del fútbol Diego Armando Maradona, uno de los mejores y más famosos futbolistas de la historia, también conocido por los excesos a lo largo de su vida, dijo lo siguiente: «El fútbol es el deporte más lindo y más sano del mundo, de eso no le quepa la menor duda a nadie. Porque se equivoque uno no tiene que pagar el fútbol. Yo me equivoqué y pagué, pero la pelota no se mancha». Surge entonces la pregunta: ¿la pelota no se mancha? ¿realmente no se ve afectado el fútbol y el deporte con escándalos como este? Sin dudas la esencia del fútbol y el deporte se mantienen intactos – ellos son en sí mismos buenos, una actividad positiva para las personas y la cultura. Pero al mismo tiempo el impacto de los anti-valores que se transmiten en este caso de corrupción son sin duda muy negativos no solamente para la actividad deportiva misma, sino para la sociedad toda. Si el fútbol es un “creador de cultura” puede ser también creador de anti-cultura o de cultura de muerte.

Así una situación como la que hemos vivido en estos días cobra mayor importancia. ¿Qué lecciones nos deja esto? ¿Qué aprenden los jóvenes deportistas y seguidores? ¿Qué se transmite a la sociedad? Antivalores como la estafa, el lucro indebido, la mentira, la avaricia y el robo son asociados ahora con la FIFA, el fútbol y el deporte en general. Queda la impresión en la sociedad de estar ante un deporte corrompido, donde no necesariamente termina venciendo el mejor, sino que la trampa, la mentira y la estafa pueden tener efectos determinantes. Volviendo a los valores propuestos por el Papa, se pone en entredicho justamente un elemento esencial en la práctica deportiva: el “juego limpio”, paradójicamente publicitado por la FIFA en todo el mundo como el famoso “fair play”.

[pullquote]Por eso esta noticia tiene la nota de la alegría y el dolor: dolor por todo lo que ha ocurrido y alegría al saber que la verdad logra salir a la luz y que puede comenzar a repararse el daño y prevenir nuevos hechos como este. Algo similar a lo ocurrido con los famosos casos de doping en el atletismo y los Juegos Olímpicos que han llevado a nuevas normas y procedimientos que permitan limpiar la práctica deportiva y devolverle su brillo. Solamente de esa forma el fútbol en sí mismo volverá a su esencia y dejará de estar bajo sospecha, y al mismo tiempo su influencia sobre la cultura de hoy podrá ser lo que está llamada a ser: un aporte valioso en la creación de una cultura sana, de vida y verdad, una cultura más humana.[/pullquote]

El fútbol es expresión de la belleza, la bondad y la verdad, pero cuando la verdad se ve dañada, inmediatamente se empañan también la belleza y bondad. Todos queremos una cultura bella, buena y verdadera, eso está inscrito en lo hondo de nuestro corazón; por lo tanto, es fundamental que hoy se avance con pasos concretos hacia un fútbol limpio, donde se pueda disfrutar de la esencia del deporte rey para el bien de toda la sociedad. Y así al comienzo de cada partido, como dice el relator chileno Luis Omar Tapia, podremos volver a decir todos juntos: “Comienzan 90 minutos del deporte más hermoso del mundo”.

© 2015 – Matías Quer para el Centro de Estudios Católicos – CEC

 

Matías Quer

Matías es chileno, ha sido actor y es licenciado en medicina. Actualmente vive en Perú donde trabaja como profesor y participa de diversos proyectos sociales y de desarrollo humano integral.

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