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Cuando conocí a María Claudia López lo primero que recuerdo de ella es que me dijo que iba a peregrinar a Santiago de Compostela durante 66 días. Sin embargo, su caminar iba a tener un color particular. Se trataba de caminar un día y pintar otro. La idea era inspirarse e ir pintando en bocetos su experiencia interior que luego en Bogotá se convertirían en una exposición sobre el famoso Camino. Algunas acuarelas las iba a vender en el trayecto porque me dijo que de algo había que vivir durante el viaje.

Hace unos meses en el Centro Cultural España en Bogotá, López expuso su muestra con el título “Camino a las estrellas”.

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El CEC quiso entrevistarla para reflejar como muchas experiencias humanas cuando son auténticas expresan los anhelos profundos del corazón y al ser plasmación de nuestra humanidad construyen una cultura donde el encuentro, la contemplación y el asombro tienen espacio. Eso nos parece valioso y por eso lo queremos compartir.

mclopez_foto¿Quién es María Claudia López?

Es la hija de Bertha y Gonzalo; la hermana de Catalina; la mamá de Daniel, Claudia María y Andrés; la abuelita de Susana, Matías y Amelia; la tía de Sarita y Gabriel; la compañera de colegio; la amiga; la vecina; la cristiana convencida y la artista amante del color.

¿Qué es para ti la pintura?

La pintura es para mí la visión del cielo en la tierra, es poder ver la vibración de la luz en cada color.

¿Cómo se te ocurrió hacer el Camino de Santiago y luego hacer una exposición de pinturas sobre tu experiencia peregrinando?

El Camino de Santiago, como muchas otras cosas en mi vida, no es producto de una ocurrencia personal. Un Domingo cualquiera terminaba la Eucaristía y el sacerdote invitaba a una peregrinación a Fátima y de pronto vino a mí El Camino de Santiago, había oído algo tangencialmente. Llegué a la casa, abrí el computador y comencé desde ese momento a hacer el Camino. Completamente incrédula tomé la decisión de probar por mí misma. A medida que iba avanzando en mis preparativos, las señales me llevaron a ver que no había pintura de las emociones; sí había películas, documentales, libros, poesía, música, pintura realista, pero no había reflexiones a color. Fue entonces cuando empaqué acuarelas, lápices y papel. Luego llegué a mi taller, escribí durante muchos días y pinté sin descanso; ofrecí la muestra al Consulado de Colombia en Nueva York y fue en la Capital del Mundo donde por primera vez exhibí el Camino de Santiago, titulada El hallazgo de la luz a través de la naturaleza.

¿Por qué “Camino a la Estrellas”?

Como todo en la vida es un proceso, la exposición de Nueva York llegó a Bogotá en febrero; más madura, más completa y fue entonces cuando llevó el nombre de “Camino a las Estrellas”, porque después de este peregrinar por tierra, mi alma regresará a la Luz, a la Luz de las estrellas.

Siendo la naturaleza tan bella y colorida; y la luz tan decisiva para la vida ¿crees que Dios es el artista creativo por excelencia?

Indudable. Sin Luz no hay vida; sin luz no hay pintura, es que sin luz no puede haber color porque los colores son vibraciones de luz.

¿Qué quieres transmitir con tus pinturas?

Yo quiero trasmitir serenidad, la paz que encuentro cuando pinto.

¿Cómo colaboras desde tus pinturas a construir un mundo mejor, más humano?

He pasado 28 años de mi vida jugando con los colores con la esperanza de que alguno comience a sentir la diferencia entre la creación y la destrucción.

¿Sientes que tus pinturas propician el encuentro, la contemplación y el asombro? 

Cada exposición me llena de satisfacción al ver que los que observan sienten lo que yo cuando pinto.

¿Cómo hacen el arte y la fe como experiencia de lo sobrenatural para tocar las fibras de sensibilidad más hondas del ser humano?

El arte es producto de la fe, fe es creer sin ver. Yo me paro frente a un lienzo en blanco, vacío, en la nada … ¡no existe y luego es! Yo no puedo probar por ningún medio que habrá un cuadro cuando yo pinte, yo creo o tengo fe, que habrá un cuadro cuando pinte. El Creador es quien guía la inspiración, el mismo que juega con los colores en mi taller. Yo dispongo mi tiempo a Su creación.

Y les compartimos algunas de las imágenes de la exposición:

© 2015 Centro de Estudios Católicos – CEC. El blog Altamar está a cargo de José Alfredo Cabrera Guerra

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La inmensidad del mar es símbolo del inconmensurable misterio del hombre y su cultura. Escribir es una manera de dialogar, proponer y provocar. Altamar es el espacio de encuentro para que cómplices de amistad caminemos juntos al encuentro de la Verdad.
Blog a cargo de José Alfredo Cabrera Guerra

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